Un amigo normal rechaza una invitación si no puede ir.

Un amigo mexicano te dice “Sí, voy”, sabiendo que no va a ir.

Un amigo normal pasa tiempo por separado con su familia o con sus amigos.

Los familiares de un mexicano son sus mejores amigos.

Un amigo normal tarda al menos un año en ponerte un apodo.

Con un amigo mexicano tienes un apodo después de la primera chela.

Un amigo normal te da un cuchillo para que cortes tu pastel de cumpleaños.

Un amigo mexicano te lo clava en la cara…. ¡Mordida, mordida, mordida!

Un amigo normal te pregunta si puede llevar a alguien a tu fiesta.

Un amigo mexicano llega con toda la banda sin avisar.

Un amigo normal te llama si va a llegar tarde a una cita contigo.

Un amigo mexicano llega cuarenta minutos tarde sin mandarte ni un mensaje. ¡Pero por lo menos llega!

Si expresas interés en un trabajo, un amigo normal te desea suerte o te ayuda con la solicitud.

Un amigo mexicano te dice “un amigo del hermano de la exnovia del primo de mi cuñado trabaja ahí, déjame que le llamo”.

Un amigo normal describe su casa como suya.

Un amigo mexicano habla de su casa como si fuera tuya, profundizando aún más en el concepto de «mi casa es tu casa».

Un amigo normal te hace un té de miel con limón cuando tienes un resfriado.

Un amigo mexicano te da sus antibióticos. Pero está bien porque su vecino, papá o suegra es médico.

Un amigo normal programa una fecha para verte con dos semanas de anticipación y lo apunta en su calendario.

Un amigo mexicano te dice «¿nos vemos al rato güey?”

Después de una muerte en tu familia, un amigo normal a veces te evita por no saber qué decir.

Un amigo mexicano se te acerca para hablar y escucharte.

Un amigo normal deja su celular en su bolsillo mientras come contigo.

Un amigo mexicano lo contesta cada vez que le llaman…. ¡Y mejor no hablamos de los mensajes de texto!

Un amigo normal le pone mantequilla o sal a sus palomitas en el cine.

Un amigo mexicano le pone salsa valentina.

 

Imagen de portada: Pablo Soto