Photo: antoniodiaz/Shutterstock

13 leyendas urbanas sobre el español que llevas creyendo toda tu vida

by Ana Bulnes 17 Jun 2016

1. La RAE acepta «almóndiga», «asín» y «cocretas».

Seguro que todos los académicos tienen pesadillas en las que tratan de convencer a la gente de que eso es mentira, en las que explican una y otra vez que aparecer en el diccionario no significa estar admitidas como correctas, en las que cada tres meses se hace viral una noticia que habla justamente de este tema… después se despiertan y se dan cuenta de lo peor: la pesadilla es real. Por si sirve de algo, nosotros apoyamos su argumento: “almóndiga” y “asín” aparecen como vulgarismos y en desuso, lo que significa que son consideradas incorrectas. ¿”Cocretas”? ¡Ni siquiera aparece en el diccionario!

2. Testificar viene de testículos.

Es una bonita leyenda urbana etimológica que dice que la palabra viene de la costumbre que tenían los Romanos de agarrarse los testículos con la mano derecha al jurar decir la verdad. Es una pena que no sea cierto. Lo más probable es que testificar venga del latín “testis” (testigo) + “facere” (hacer). Eso sí, testículo sí viene de testis (testigo) y el sufijo diminutivo “culus”, algo así como que los testículos son los pequeños testigos de la virilidad.

3. Murciélago es la única palabra del español que contiene las cinco vocales.

Una pequeña búsqueda en Internet te llevará a largas listas de palabras que cumplen ese requisito. También te llevará a otra leyenda urbana relacionada, la que asegura que la escritora Lucía Etxebarría dijo una vez en la tele lo del murciélago, algo que ella ha negado mil veces y -prueba definitiva -de lo que no existen pruebas en YouTube.

4. “Remover” con el significado de quitar es un anglicismo.

Esto lo decimos los españoles muy pagados de nosotros mismos, criticando normalmente la influencia del inglés en el español del otro lado del charco. Pues bien, estamos equivocados. Que los ingleses digan “remove” y nosotros aquí solo “removamos” la sopa no significa que la acepción de “quitar” sea incorrecta. Aparece en el Diccionario de la RAE y no es algo nuevo: estaba ya en el Diccionario de Autoridades, publicado en la primera mitad del siglo XVIII.

5. No es obligatorio acentuar las mayúsculas.

Sí lo es y siempre lo ha sido. Nada más que añadir.

6. Si no está en el diccionario es incorrecto.

Al igual que no todas las palabras que aparecen en el DRAE son consideradas correctas, no estar no significa que no lo sea. Por un lado, el diccionario va por detrás de la sociedad y la evolución de la lengua, recogiendo lo que ya se dice (y legitimándolo un poco, sí, pero solo para zanjar discusiones en torno a un tablero de Scrabble), por lo que las palabras nuevas tardan en aparecer; por otro, cada palabra o voz tiene muchísimos derivados que sería imposible incluir.

7. “Desafortunadamente” es una palabra incorrecta.

Ejemplo perfecto del punto anterior: no encontrarás esta voz en el DRAE, pero la Academia ha dicho mil veces que claro que existe y que se puede decir y escribir sin miedo

8. Manda huevos es en realidad manda uebos.

Otra leyenda urbana muy extendida y que busca latinizar la expresión y convertirla así de pronto en culta. Pues no, no viene de “mandat opus” (“la necesidad obliga”) y no hay que escribir uebos en vez de huevos. Es una expresión vulgar y así debe ser escrita.

9. La uve y la be tienen pronunciaciones distintas.

A mí siempre me llamó la atención que los cantantes en español de pronto pasasen a hacer unas marcadas labiodentales cuando llegaban a palabras con uve como “vida”, “valor” o “verde”. Algo que, claro, no hacen al hablar, razón por la que tenemos tantos problemas con la b y la v al escribir y por la que confundimos a los extranjeros al hablar inglés y pronunciar solo el sonido bilabial. ¿Qué cambia al cantar? No se sabe. Lo que sí se sabe es que, a no ser que seas valenciano, mallorquín, catalán o de “algunas zonas de América” (cito “Las 500 dudas más frecuentes del español” del Instituto Cervantes, que no se explaya más) pronunciar la uve como labiodental fricativa es un vulgarismo y una pronunciación afectada. ¡Si tuviésemos ese fonema nunca habríamos aceptado el bulo del manda uebos!

10. La RAE empezó el siglo XXI con normas arbitrarias y herejes como que “solo” nunca lleve tilde.

Yo soy de las conversas al “solo” solo y lo soy desde que descubrí en el año 2002 que esa era la recomendación. Pero es que ya ni entonces era algo nuevo: la Academia lleva repitiendo que esa tilde mejor elimitarla desde 1959. Puedes estar de acuerdo o no, pero no tildes (ja) la recomendación de loca ocurrencia del nuevo milenio. Si tienes menos de 55 años has vivido siempre en un mundo en el que la RAE recomendaba no ponerle nunca tilde a “solo”.

11. “Quinqui” es un anglicismo.

Ah, ¿que nunca te habías planteado de dónde viene la palabra? Da igual. Suena a extranjera y, para qué negarlo, la relacionamos siempre un poco con yonqui, que sí es un anglicismo. En el caso del “quinqui” no es así: viene de “quincallero” que, por cierto, viene del francés. Como curiosidad, existe también el idioma quinqui y así aparece recogido en Ethnologue como lengua hablada por los mercheros o quincalleros en España.

12. Bizarro significa raro.

Y en la sección “palabras que se ponen de moda”, aparece “bizarro” como vocablo amado por los jóvenes y viejóvenes modernos para referirse a todo lo raro y un poco underground. Desafortunadamente, esa acepción se corresponde con el bizarre francés y no con el bizarro español, que viene del italiano y que significa valiente u osado.

13. “Con la Iglesia hemos topado” es una frase del Quijote.

Esto es como lo de buscar “cocretas” en el diccionario: si lo hicieras, no irías por ahí diciendo que aparece. Si leyeras el Quijote, verías la cita real, que dice “con la iglesia hemos dado”. La iglesia con minúscula, porque se refiere a un edificio en particular y no a la Iglesia como organización eclesiástica que frustra nuestros planes.

 

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