Foto de /Toni Blay

1. Dí “Hey, hola, cómo estás, qué andas haciendo, guau, por qué hueles tan bien, ummmmm voy a lamerte la cara,” a toda persona que encuentres.

Saluda a los desconocidos. Sé interesante e interésate por los demás. Comparte con cualquiera esa botella de vino que guardas en el frigorífico del hostel, porque…

2. Cualquier extraño puede ser asombroso.

Cada lugar es único y original. Y cada momento es fantástico.

3. Prueba la comida local en todos los lugares a los que vayas.

Come absolutamente todo lo que encuentres: pescado, pan, insectos, ensalada de arroz, hákarl, servilletas con sabores irresistibles, pollo picante, queso de cabra, enchiladas, sashimi, jamón ibérico, filet mignon, sardinas, filete de carne, carne, carne…

4. Límpiate bien.

Y recuerda que el trasero no lo es todo. Tienes más partes del cuerpo que lavar.

5. La ropa no es tan necesaria como crees.

Deja que el aire roce tu piel. ¡Mantente fresco, colega!

6. Se valiente.

No tengas miedo de perros más grandes, más fuertes o más inteligentes que tú. Y si lo tienes, ladra más y mejor.

7. Domina la cara de “Mírame: ¿no soy encantador?”

Practica frente al espejo. Si logras engañarte a ti mismo pensando, aunque solo sea por un momento, que eres un buen perro y mereces una galleta, todo irá bien en tus viajes. Necesitarás esa cara.

8. Usa collar anti-garrapatas.

Sobre todo vosotras, chicas. Uno nuevo cada veinte bares que visiten. Nunca salgan sin él.

9. Mea en cada farola.

Estás muy lejos de casa y nadie te conoce, así que disfruta al máximo de la aventura. Haz todas esas cosas que siempre soñaste pero nunca te atreviste a hacer, olvídate del pasado, y mea por todos los rincones. Deja que la gente conozca tu perfil más asombroso.

10. Nunca eres demasiado viejo.

Hay perros de 15 años de edad en todos los parques. Quizás estén cojos, sordos o ciegos, pero ¿qué más da? Aunque sean viejos, todavía quieren trastear con los cachorros. Y todavía tienen ganas de ligarse a las Dálmatas más sensuales. Olvídate de tu edad. Nunca es demasiado tarde para explorar el otro lado del mundo.

11. Pelea por tus posesiones.

Cuando estás viviendo en una habitación de hostel con otros siete extraños, tus calcetines favoritos son intocables. Defiéndelos con dientes y garras frente a posibles ladrones e intrusos.

12. Alegra a la gente que te rodea.

Si te consideras un verdadero trotamundos, no necesitas ser una ternurita como tu perro para hacer feliz a la gente. Eres exótico, probablemente políglota y sabes gastar bromas internacionales que aprendiste viajando por el mundo.

13. Sigue tus instintos caninos.

Y simplemente haz cosas. Levántate cada mañana sin ningún tipo de plan e improvisa, porque la vida es una jungla sabática llena de pájaros, gatos y perros. Los perros corren y ladran y siguen rastros. Ellos no se preocupan sobre a qué hora cierran las galerías de arte, o sobre cuántas cosas tienen que hacer antes de que termine el semestre.

14. Huele rabos variados y nunca dejes de buscar mejores huesos.

Tienes una buena nariz y perfectos colmillos. Estás en forma y tu lengua es más larga de lo que piensas. Así que no te preocupes porque “ya es hora de sentar cabeza”. Nunca sabes qué culo te estará esperando en la siguiente esquina maloliente. Hay huesos más atractivos por todas partes. De verdad.