1. Probar la comida típica de cada ciudad.

Ecuador es uno de los países más pluriculturales y pluriétnicos del mundo, y como es de esperarse, tenemos una increíble diversidad culinaria. Incluso Anthony Bourdain y Andrew Zimmern han recorrido el Ecuador de cabo a rabo, impresionados por el encocado de jaiba de Esmeraldas, los jugos rompenucas del Chimborazo, el cuy de Cuenca, el repe de Loja, el hornado de Quito, el tigrillo de Zaruma, el majarisco de Puerto Bolívar, el yaguarlocro de Riobamba, el llapingacho de Alausí, el ceviche de Jipijapa, las humitas de San Roque, el pan de yuca de Manta, el encebollado de Guayaquil, entre centenares de platos. Si eres ecuatoriano, y no has probado al menos los anteriores, ya sabes por dónde empezar.

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2. Ir a un Temazcal.

Parte de la experiencia de ser ecuatoriano, es experimentar sus raíces culturales y creencias ancestrales. Los Temazcales (temas: vapor, cal: casa) son una forma milenaria de curación mediante baños de vapor, practicados en todo el continente. En Ecuador, el líder de la ceremonia vierte agua sobre piedras al rojo vivo con plantas medicinales para producir vapor con infusiones. Es muy difícil respirar dentro del vapor, muy similar a como ocurre en un baño turco.

La casa de vapor en el Temazcal es una metáfora para el vientre de la Pachamama, o Madre Tierra, y los participantes literalmente son sus hijos, que han sido fecundados por el Sol, representado por las piedras al rojo vivo. Es una ceremonia antiquísima, y vale la pena.

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3. Visitar el Cuyabeno o el Yasuní.

Pocos ecuatorianos se aventuran a ir a la Amazonía. Y con buena razón. No todo ecuatoriano está dispuesto a abandonar su zona de comfort urbano para desconectarse por completo del sistema. Aunque luego de conocer la verdadera biodiversidad del Ecuador y pasar un par de días en la selva, no vas a ver el mundo de la misma forma. Incluso, no vas a poder conciliar el sueño de la misma forma por un tiempo debido al ruido de la ciudad.

¿Delfines rosados? Listo. ¿Alimentar Pirañas? Check. ¿Comer Hormigas con sabor a limón? Rico. ¿Conocer las tribus ancestrales? No hay palabras. Sugerencias: lleva un buen repelente, mucha ropa ligera de mangas largas, y si vas a beber Ayahuasca, ¡asegúrate de haberte preparado, y de tener un Shaman de suma, suma confianza!

Juan Vázquez Mosquera

4. Disfrutar de las fiestas populares.

Haber participado de las celebraciones en varias regiones es esencial. Vivir el Inti Raymi, La Mama Negra, el Rodeo Montubio, entre muchísimas otras fiestas populares. ¡Disfrutar de los Castillos y de las bandas de pueblo! Probar el guagua de pan con colada morada durante el Día de Los Muertos, la fanesca durante la Semana Santa. Y por supuesto… ¡Bañar a todos los incautos con espuma y agua helada en Carnaval! O con huevos y tinturas en el carnaval de Guaranda…

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5. Recorrer las Islas Galápagos.

¿Sea World? ¿Busch Gardens? Jajajajajajaja, por favor… Las Islas Galápagos, además haber sido la inspiración de Charles Darwin, son un paraíso terrenal. Todo Ecuatoriano que haya tenido la suerte de ir a Galápagos te puede decir que en estas islas se siente la magia sobre y bajo el mar.

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6. Subir a la cima de un nevado.

¡Definitivamente tiene que estar en tu «Bucket List»! En Ecuador puedes pasar de disfrutar maravillas oceánicas a estar en la cima de un volcán activo. Si quieres estar de pie mirando al mundo desde la cima, debes subir al Cotopaxi o el Chimborazo (siempre y cuando no esté activo).

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7. Lanzarle una «gruesa» a los años viejos.

Todo Ecuatoriano que se respeta deja libre su piromaníaco reprimido el 31 de Diciembre a las 12 de la noche. La quema de año viejo celebra la llegada del nuevo año quemando lo malo o lo más interesante del anterior. Se construyen monigotes de hasta cuatro pisos de altura, que luego son reventados con petardos (legales e ilegales). Estos monigotes van desde el político de moda, hasta Gokú, Los X-Men, o las Tortugas Ninja. ¿El 4 de Julio en Estados Unidos? ¡Esa es la versión light!

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8. Atreverse al columpio de Baños.

La casa del árbol de Baños. ¿Te atreverías a columpiarte hacia un acantilado? Esto definitivamente merece armarse de valor, pero… ¡si que vale la pena!

9. Pasar una noche (o varias) en Montañita.

Surf. Playa. Farra interminable. Montañita es todo esto y muchísimo más. Es el surf town por excelencia de Ecuador, famoso internacionalmente.

La farra se vive durante todo el año, especialmente en la temporada de playa de la costa ecuatoriana, que va desde Diciembre a Abril. Fuera de temporada, el ambiente se calma un poco, pero la vibra es igual de intensa. Para rematar, encuentras la comida más rica de varias partes del mundo, gracias a los extranjeros que decidieron quedarse a vivir. ¿Te animarías a un happy brownie?

10. Emborracharte con un cuarentazo.

La gracia del 40 está en confundir a tu opositor. Entre más huevadas dices, menos se acordará de las cartas que jugó. Ahora, según las edades y las circunstancias… este juego, muy estratégico, es el mejor abreboca para una noche de chupa propicia. Luego puedes pasar a King’s Cup, Yo Nunca, o cualquier variante que haga de la noche aún más interesante. Obviamente, el Ecuatoriano que se respeta sabe disfrutar de una buena chupa con los panas como nadie.

11. Caminar por la mitad del mundo.

Latitud Cero, la línea Ecuatorial. Es la razón del nombre de nuestro País. El monumento de La Mitad del Mundo es un lugar que definitivamente vale la pena visitar, pero… ¿sabías que además existe el Museo Solar Intiñán donde puedes experimentar cómo el agua de un caño gira distinto en los dos hemisferios? ¿Sabías que el ser humano no puede caminar de frente por la línea ecuatorial? Si eres ecuatoriano, ¡debes visitar ambos y tomarte una foto con un pie en cada hemisferio! Usar la excusa de llevar a un amigo extranjero siempre es válido para re-visitar este lugar.

 

12. Ver a las ballenas jorobadas saltar.

Durante el mes de Agosto, el mar ecuatoriano es visitado por las ballenas jorobadas. Pocas personas tienen el lujo de verlas durante su época de apareamiento, pero desde Puerto López en Ecuador, es fácil de hacer. Te vas a sentir muy, muy pequeño cuando veas un cetáceo gigante de 15 metros saltar del mar, ¡justo frente a ti!

Crédito: David Chang

13. Apreciar la creatividad artística ecuatoriana

Muchos apreciamos el arte nacional, y le hemos recomendado películas como «Qué tan Lejos», «Ratas, Ratones, y Rateros», «En el nombre de la hija», o «Pescador» a nuestros familiares y amigos. También promovemos nuestros pintores, como Moré, Kingman, Endara, o Guayasamín. Todos deberían leer «Polvo y Ceniza», «Las Cruces Sobre El Agua», » Entre Marx y una mujer desnuda», o «Huasipungo». También apreciar nuestra música, clásica y moderna, porque más de un karaoke ecuatoriano chupístico que se respeta tiene a todos cantando «El Aguacate».

14. Hospedarte con la gente sencilla del País

Lo más importante que un ecuatoriano siempre debe hacer antes de morir es abrirse a conocer la gente de su país. Hablarle a un extraño. Hacerte amigo de la madrina. Sentarte con personas que conoces en tus viajes a comer. Disfrutar de las maravillas naturales junto a las personas que viven en ellas. Aprender a rescatar y escuchar con atención las experiencias y propósitos de cada persona.

Si estás ante otro ecuatoriano, deja que te invite a su vida y haz recuerdos con ellos. Sin importar la región, clase social o cultura, estará encantado de mostrarte lo que el resto del mundo se está perdiendo. Por experiencia, puedo decir que todo ecuatoriano que se respeta se deja invitar por los demás a ver la realidad con sus ojos, y ten por seguro que te van a contagiar. No por nada Ecuador es uno de los países más codiciados por los “expats”.

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