Foto: SnippyHolloW

1. Tomar pisco…

…y cerveza, jugos, bebidas,… Lo cambié todo por el vino. Durante el almuerzo, en la cena, si hasta en el desayuno la antigua generación empieza el día con vino blanco.

2. Ser poco cordial.

Merci, Bonjour, avec plaisir, bonne soirée, je te souhaite une bonne journée. Todavía no logro descifrar si es genuino o cortesía, pero se agradece ir a cualquier lugar y que te den los buenos días. Merci a la France.

3. Comer cualquier cosa.

Los productos Bio son cada vez más populares. La gente es consciente de que la comida es salud y Francia es pionera en prohibir a los supermercados a botar la comida. No por nada el francés en general es delgado, come bien, y se alimenta mejor.

4. Escuchar radio solo en el auto.

La cultura en Francia te llega por todas partes. France Musique es una estación de radio del gobierno, sin comerciales, con solo música y cultura. Retransmiten óperas de cincuenta minutos sin problemas. No aprendía tanto de música desde que escuchaba a Alfredo Lewin a finales de los 90 y a principios del 2000.

5. Saludar con un beso.

En el sur donde estoy son tres, en París y Marsella son dos, mientras que en otros pueblos llegan a ser cuatro. Sí, confunde, sobre todo si te toca viajar por el país.

6. Darle poca importancia al clima.

Lo que yo soluciono con la aplicación del teléfono, aquí es un tema trascendental de conversación. Mal que mal mucha gente vive de la agricultura, y la lluvia es tan odiada como amada.

7. Ver perros vagos.

Tanto en la campagne como en la ciudad hay mascotas, y perros y gatos son igual de populares y queridos, todos muy limpios y educados. Todavía no pasé por fuera de una casa y que un perro me diera un infarto ladrándome desde el patio. Claro, pasean todos los días y comen bien. No viven estresados.

8. Pensar que me vestía bien.

El francés es elegante pero sencillo. A diferencia de sus vecinos italianos, que van siempre a la moda, los franceses son alternativos y juegan con su vestimenta: nada es grotesco, no hay abuso de gel, y no se sigue una misma tendencia. Cada cual con su identidad, hay para todos los gustos.

9. Creer que el queso es simplemente queso.

Gruyere, Camembert, Roquefort, Comté, Brie, … La variedad y calidad de quesos en Francia es un tema absolutamente aparte a todo. El pan con queso no existe, pero pucha que igual se extraña.

10. Tutear a todo el mundo.

Vous, Vous y solo vous. A la gente mayor, a la gente que no conoces, hasta a los vendedores en tiendas. Tutear es signo de cercanía y te lo tienes que ganar.

11. Cambié el batido y la hallulla.

Y lo reemplacé por la famosa baguette. Uno se acostumbra más o menos, pero hay que reconocer que es más sano.

12. Viajar en buses interurbanos.

La locomoción en Francia no es barata, sobre todo si tienes sobre 27 años. Y si quieres viajar a destinos que no están bien conectados es imposible. Mejor usar blablacar, compartir el trayecto y el costo con más personas. Más barato y sobre todo rápido.

13. Volví a usar el correo.

No por romanticismo, sino por necesidad. Toda la burocracia te obliga a depender del correo, cuando en Chile ni me sabia mi código postal. Aquí me lo supe primero que mi teléfono, todas las buenas y malas noticias llegan por este medio.

14. Me olvidé del clasismo.

Si hay una cosa que me gusta de Francia es que a nadie le importa si vengo de tal lugar, o de tal familia. La sobriete está súper instalada, la mayoría de la gente se preocupa más del ser que el tener, y eso cambia todo.