TAL VEZ HAYAS APRENDIDO ESPAÑOL en alguna otra parte del mundo, donde la pronunciación, los modismos, y las tradiciones son completamente distintos. O tal vez tu próximo viaje por México será la primera confrontación que tengas con el idioma. De cualquier forma, esta es una breve, pero efectiva, introducción a 14 frases con las que deberías familiarizarte antes de disfrutar de todas las maravillas que México tiene para ofrecerte.

 

1. ¿Mande?

En el bar de Cabo San Lucas. Foto: Kirt Edblom

¡No se dice qué, se dice mande!” es una de esas típicas frases de madre mexicana. Aun si nunca entendimos qué tenía de malo contestar con un sencillo “¿qué?”, el fantasma del disgusto materno fue más fuerte y muchos mexicanos soltamos un sonoro “¿mande?” cuando nos toman por sorpresa. Es una simple expresión que nos identifica como mexicanos a donde vayamos.

Así que eecuerda, cuando un mesero te pregunte con qué salsa van a ir tus enchiladas, pero no estés seguro de a qué se refiere, no respondas qué, di mande.

 

2. ¿Bueno?

Plaza central de San Miguel de Allende. Foto: José Juan Figueroa

La primera palabra que vas a escuchar cuando hables por teléfono a cualquier lugar de México. No es precisamente un saludo, sólo es una palabra aleatoria que utilizamos para ver si la línea telefónica está funcionando y echar a andar la conversación. Sólo lo dice aquel que recibe la llamada y sólo lo dice una vez. Si respondes al primer bueno con otro bueno, las cosas se ponen complicadas e incómodas. Inténtalo y verás.

Cuando llames para hacer una reservación a ese pequeño hostal en el centro de San Miguel de Allende y escuches un sonoro bueno por parte del recepcionista… ya sabes perfectamente a qué se refiere

 

3. Ahorita

Bar el Conde, Ciudad de México. Foto: Fotego

Una expresión temporal cuyo significado depende enteramente del contexto y de quién la dice. En el mejor de los casos “ahorita” implica inmediatez, pero nosotros la utilizamos como un comodín temporal con el que hacemos referencia a un punto en el tiempo que puede estar entre los próximos segundos y los próximos… digamos minutos.

Ahora ya sabes qué decir cuando tu compañero de viaje te comience a presionar para salir de fiesta en la Ciudad de México, y tú ni siquiera te hayas dado un baño.

 

4. ¡Aguas!

Tomando ponche en Coyoacán. Foto: Rulo Luna Ramos

Una forma simple, sencilla y efectiva de llamar la atención de alguien. La usamos en situaciones que requieren de reflejos rápidos, como cuando estás a punto de pisar caca de perro o cuando comienzas a cruzar la calle asumiendo que esos carros se van a detener sólo por ti y unas líneas peatonales.

No te confundas si tu mesero te dice aguas mientras te deja un delicioso, pero caliente a más no poder, café de olla. No se confundió de orden, sólo te está advirtiendo que te puedes quemar.

 

5. Órale

En la cima de la Pirámide del Sol, Teotihuacán. Foto: Luna sin estrellas

Esta es una expresión complicada. Se utiliza para expresar acuerdo, pero dependiendo del tono y el contexto también se puede entender como “apúrate”, “eso es asombroso”, “ya vámonos”, “no me esperaba esto”, “está bien”, “¡por favor!”, “¡aguas!”, “¡me gusta la idea!” y “sí”. La práctica hace al maestro, pero recuerda que esta expresión también se puede abreviar como “ora”, que también es una abreviación de “ahora”, y que a veces la pueden cambiar por “ándale”, que es casi lo mismo, pero no es igual.  

¿Listo para subir corriendo hasta la punta de la Pirámide del Sol en Teotihuacán?… ¡Órale!

 

6. Güey

Kiteboarding en Baja California Sur. Foto: Zach Dischner

Si tus amigos mexicanos te comienzan a tratar de “güey”, es porque la confianza está aflorando. Te consideran un amigo y puedes referirte a ellos de la misma forma. Aunque este es el uso más común del término, también puede usarse para identificar a una persona cualquiera (un güey), a tu novio (tu güey) o para hacer hincapié en tu estupidez (estás bien güey). No confundir “¡estás bien güey!” (¡pero qué tonto eres!) con “¿estás bien, güey?” (¿te encuentras bien, amigo?).   

En el norte de México, se puede sustituir “güey” por “vato”, “primo” o “compa”. Nadie se va a referir a ti como güey mientras haces kiteboarding en las playas de Baja California, tenlo por seguro.  

 

7. Comper

Mercado de Tlacolula, Oaxaca. Foto: Matt Borden

La versión compacta de “con permiso”, usada exclusivamente para hacer notar tu presencia mientras navegas por espacios apretados. “Comper” es de especial utilidad en festivales y mercados donde frases como “¡Comper, ahí va el diablo!” son comunes.

Cabe aclarar que el diablo en este contexto no es el Señor de las Tinieblas, sino el carrito que se usa para transportar bultos en los mercados de México. Y hay muchos mercados increíbles para visitar en México. 

 

8. Provecho / provechito

Enchiladas de mole poblano. Foto: Jules Morgan

Mucha gente encuentra esta expresión como un equivalente al internacional bon appetit, pero la comparación no parece hacerle justicia. “Provecho” es un reconocimiento que le ofrecemos a todos aquellos que van a comer, están comiendo o recién terminaron sus alimentos. No es raro decirle provecho a completos desconocidos, especialmente a todos aquellos con los que cruzas miradas al retirarte de un restaurante de Oaxaca en el que acabas de degustar el mejor mole de tu vida.

Provechito es una forma que denota más confianza, y es una buena referencia a la debilidad que tenemos los mexicanos por los diminutivos. 

 

9. ¿Qué onda?

Surfeando en Puerto Escondido. Foto: Eneas de Troya

Uno de los saludos más comunes que te encontrarás en México. Es un colorido sustituto que se ha encargado de erradicar el simple “hola”.  La onda puede ser perfectamente sustituida por un pedo, una transa, un hongo o un rollo sin afectar el significado de la frase.  

¿Qué onda? ¿Quieres ir a surfear en Puerto Escondido este fin de semana?

10. Chido / chilo / chingón

La antigua ciudad maya de Palenque. Foto: Jiuguang Wang

Esta es bastante fácil. Todas estas palabras expresan que algo es muy bueno. “Chingón” es la mejor de las tres; sin embargo, encierra tanta genialidad que mucha gente la considera vulgar o grosera. “Chido” y “chilo” son sus equivalentes moderados y socialmente más aceptados. “Chido” se utiliza en el centro de México, mientras que “chilo” es una expresión norteña que se pronuncia como “shilo”. 

A donde quiera que vayas, habrá miles de oportunidades para utilizar estas expresiones. Palenque es un buen lugar para empezar, si estás buscando ideas. 

 

11. Bien padre

Tirolesa sobre las Barrancas del Cobre. Foto: Marc Cappelletti

Algo padre es algo cool, pero algo extraordinario puede ser expresado como “padrísimo” o “súper padre”. Una expresión con la misma intención, pero distinto progenitor es la mexicanísima “está con madre”. También decimos que algo “está de pelos”, porque -aparentemente- los pelos también son padres.

Así que, cuando alguien te pregunte qué tal estuvo tu viaje por las Barrancas del Cobre, ya sabes exactamente que contestar: ¡Padrísimo!

 

12. Cámara

La emoción de estar en Playa del Carmen. Foto: pato garza

Otra expresión utilizada para demostrar acuerdo, asombro y, a veces, un poco de las dos cosas. Los más versados en el español mexicano pueden sustituir «cámara» por «camarón«. Por ejemplo:

«¿Te parece que vayamos a nadar a un cenote después de visitar las ruinas mayas de Tulum?»

«¡Camarón

 

13. El mal del puerco

Tacos al pastor para el mal del puerco. Foto: William Neuheisel

El “mal del puerco” se hace presente inmediatamente después de una comida que se pasa de abundante. Sus síntomas: estómago abultado, una necesidad imperante de horizontalidad, y somnolencia. Un “mal del puerco” mal cuidado puede terminar en un “coyotito” (siesta vespertina), a pesar de tus mejores planes. Con tantos chilaquiles, tamales y tacos al pastor… es fácil entender por qué el mal del puerco es tan recurrente en México.  

14. ¡Gracias!

Amigos en Aguascalientes. Foto: Hipnos

A pesar de la sencillez que se puede intuir de esta simple palabra, pronto te darás cuenta de que los mexicanos la utilizamos en contextos que no parecen muy lógicos, como para negarnos a las ofertas de vendedores ambulantes o para lidiar con esos agentes del banco que insisten en que necesitamos otra tarjeta de crédito. En realidad no les estamos agradeciendo nada… simplemente les estamos diciendo “No, no lo quiero” o “No, gracias” en el mejor de los casos.

El diagnóstico: somos extremadamente amables y tenemos problemas con las negativas rotunas. ¿No somos lo mejor del mundo?

 

Este artículo fue hecho en colaboración con nuestros amigos de Visit Mexico.