1. Enamorarte


Las calas donde reina la tranquilidad, los paisajes rurales, los alucinantes atardeceres, la magia de Es Vedrá, los paseos por Dalt Vila, las cenas románticas… ¡El amor está en el aire de Ibiza!

2. Dudar hasta la eternidad sobre la playa a la que ir

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Cala Saladeta es un paraíso en sí misma. En Cala D’en Serra prima la desconexión del mundo. El sendero hasta Cala Llentrisca es una aventura. Ses Salines es una oda al Caribe. Cala Mastella un lugar sacado de un cuento. Aguas Blancas un cachito de felicidad… En Ibiza puedes quedarte bloqueado cuando tengas que decidir a qué playa irás hoy, ¡hay 180!

3. No volver a mirar el reloj


Y no porque ya sólo mires la hora en el móvil. En Ibiza el tiempo pasa a otro ritmo, el que marcan las horas de sol para disfrutar las playas y la noche para hacer lo propio en las discotecas. Come cuando tengas hambre y duerme cuando tengas sueño. Lo demás no importa, siempre habrá un sitio para ti ya sea para descansar o para seguir festejando.

4. Odiar la playa de tu pueblo

Una publicación compartida de M i s c h a (@mischable_) el


La gama de azules en cada playa, el agua transparente, su limpieza, las praderas de posidonia, los densos pinares del entorno, las vistas, la vida marina… Todas las características de las mejores calitas ibicencas te harán odiar la playa de tu pueblo, donde el mar es opaco y la arena, ay, la arena…

5. Volverte nudista para siempre


Aparcas el coche en el parking de Platjes de Comte. Caminas hasta la que se ubica más al sur. Bajas las escaleras y lees el cartel de ‘playa nudista’. Te quitas la ropa por educación y te das un baño… La sensación única hará que ya nunca quieras volver a ponerte el bañador. ¡Ni en la piscina!

6. Quedarte atrapado en el agroturismo

Una publicación compartida de Kim Lenders (@eivissafood) el


Son tan encantadores estos hoteles rurales que hasta les coges cariño. A su alrededor suelen tener campos de trigo, viñas, higueras y algarrobos y una tierra de un color anaranjado único. Y, en el centro, una piscina junto a la que desayunar cada mañana y disfrutar del último baño del día.

7. Cambiar tu forma de vestir

Una publicación compartida de Natalia Lopez (@wherevernat) el


Un paseo por el mercado de Las Dalias puede bastar para cambiar radicalmente tu estilo. Unas abarcas de Menorca, pantalones anchos, vestidos de flores, bonitos pendientes y mil y un complementos te marcarán y te harán volver cada verano a por más.

8. Convertirte en un experto en pescado

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Disfrutar de un bullit de peix no es solo una de las mejores experiencias gastronómicas de la isla, sino que también te permite conocer algunos de los más sabrosos pescados locales. Corvina, gallo, cabracho, araña, pez rata, rape… Aprenderás a diferenciarlos y conocerás sus diferencias. Y más si te lanzas a tomar otras delicatessen locales como la burrida de rajada, el guisat de peix, el arroz a la marinera, la fideuà de pescado…

9. Olvidarte de cocinar

Una publicación compartida de Kim Lenders (@eivissafood) el


En el precioso restaurante La Paloma, en San Lorenzo, preparan un carpaccio de corvina alucinante. En Aubergine Ibiza, una hamburguesa de remolacha y quinoa que es única. El bullit de Peix de El Bigotes es una bendición. Disfrutar de las propuestas de Can Berri, en Sant Agustí, una gozada. Y los desayunos del Chiringuito Cala Escondida son ya pura magia. La próxima vez que entres en tu cocina ya no te atreverás a preparar nada… ¡sólo querrás volver a los restaurantes de Ibiza!

10. Dejarte llevar por el lujo


Ibiza es apta para todos los públicos y bolsillos, pero si quieres darte un capricho, esta es la isla perfecta. De un paseo en yate a restaurantes de lujo y hoteles con todos los servicios incluidos, pasando por mansiones con piscina y vistas al Mediterráneo, en Ibiza con dinero todo es posible. Pero ojo, que igual te acostumbras y ya nunca más quieres volver a la normalidad.

11. Cruzarte con los jugadores de tu equipo favorito


Es llegar el final de temporada y lo primero que hacen las estrellas del fútbol es visitar Ibiza. Sergio Ramos, Luis Enrique, Messi, Cristiano Ronaldo y un sinfín de cracks futboleros acuden cada año a Ibiza como el que acude al pueblo de su abuela para pasar las vacaciones. Eso sí, ellos lo hacen en yate…

12. Dar un golpe a los bajos de tu coche

Una publicación compartida de Stefano Fassone (@faxao) el


Las carreteras ibicencas están bien asfaltadas y, con calma, no suponen nada de peligro. Pero sus caminos y muchos de los accesos que te llevan a calas escondidas son otro cantar. Así que ojito con la piedra esa que parece que no pero sobresale mucho o con ese boquete por el que crees que la rueda pasará sin problemas. Darle un golpe a tu coche en Ibiza no es nada difícil y, mucho menos, a sus bajos.

13. Convertirte en un auténtico fiestero

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En las ciudades de Ibiza y San Antonio no te faltarán discotecas. Ushuaia, Pachá, Amnesia, DC-10… Las opciones son más que variadas para agotar las noches al ritmo de música electrónica. Utiliza el día para descansar… ¡Y arranca de nuevo cuando caiga el sol!

14. Amar el mar por encima de todas las cosas

Una publicación compartida de Jerry Ward (@jerry.ward) el

Por el olor a sal en el ambiente, por los colores de las playas, por la riqueza natural de las praderas de posidonia, por los baños refrescantes, por los chiringuitos, por la posibilidad de tomar un mojito con los pies en el agua, por los atardeceres en los que el mar se traga al sol… ¡Di adiós a la montaña porque ya nunca querrás visitar una!