1. ¡Caminar sólo para disfrutar de los alrededores está tan sobrevalorado! Nada más imagínate recorrer la calle de Francisco Sosa, con sus callejones empedrados, sus coloridas casas coloniales, su ambiente apacible y sus rinconcitos llenos de árboles y flores… ¡Qué cosa más estresante! ¿Cómo le hace la gente para sobrevivir aquí?

 

2. ¿Te imaginas perderte en la inmensidad de los Viveros de Coyoacán? Dicen que está lleno de gente haciendo cosas rarísimas (como ejercicio) y de ardillas excesivamente amigables. Más vale no adentrarse en estos sitios por mucho tiempo, tus pulmones se pueden acostumbrar a la falta de smog y a ti te pueden dar ganas de hacer actividades al aire libre… ¡Horror total!

 

3. Y cómo se supone que vas a decidirte por un lugar para tomar un trago y escuchar música en vivo si hay tantos sitios increíbles para elegir. Qué poca consideración con los visitantes, la verdad.

 

4. Además, hay una sobrepoblación de construcciones del año del caldo, como la iglesia de San Juan Bautista, decorada al estilo barroco, con altares tallados en cedro y matizados con hojas de oro… Puras cosas que se ven a diario, pues.

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5. Podrías pasar todo un día recorriendo las salas del Museo Nacional de la Acuarela, conociendo la obra e influencia de grandes acuarelistas e incluso podrías inscribirte a uno de sus talleres… Claro que lo tuyo es aprender a hacer manualidades en Youtube. ¿Qué se le va a hacer?

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6. Se rumora que hay lugares, como Centenario 107, donde la oferta de bebidas es muy buena y variada, y donde cuentan con una oferta culinaria igualmente atractiva… Lástima que tú andes en búsqueda de cerveza de barril rebajada y cacahuatitos de botana… ¡Lástima!

 

7. ¡Y olvídate de cargar con tu cámara! Con tantos parques, fuentes, coyotes y felicidad atravesándose por todos lados, no conseguirás sacar ni una sola foto decente. Además, si quisieras ver coyotes estarías viendo el Animal Planet, ¿no?

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8. ¿Conocer un poco más de las diferentes culturas de México? ¡Para qué! Si tu eres de los que se conforman con lo que ven en el patio del vecino.

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9. ¿Cuál es el punto de sumergirse en el surrealismo de un mercado tradicional como el Mercado de Coyoacán? ¿Qué no saben que ya todo se compra en línea? ¡Esta gente y sus ideas locas!

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10. ¡Y por ningún motivo debes visitar la Casa Azul! Exponerte de forma tan súbita a las historias, los colores y la vida de Frida y Diego podría ser demasiado emocionante y muy difícil de superar…

 

11. Y lo mismo va para el Anahuacalli. ¿Por qué querrías descubrir las más de cincuenta mil piezas prehispánicas que Diego Rivera coleccionó a lo largo de su vida y que le heredó al pueblo de México en este bastión de la cultura? Saber sobre tus raíces es tan del siglo pasado…

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12. ¡Y debes tener mucho cuidado con la Cineteca Nacional! No es sólo la puerta de entrada a la memoria fílmica de nuestro país, también es un escaparate del mejor cine nacional e internacional. Acuérdate de que tú le eres fiel a Netflix y no quieres tener nada que ver con cine del bueno.

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13. Con tantas artesanías inundando cada rincón de Coyoacán, te será imposible elegir algún recuerdo de tu visita. Acéptalo de una vez… ¡no te vas a poder llevar todo!

 

14. ¡Ya estás advertido! Si con todos estos consejos aún quieres venir a Coyoacán, no te garantizo que quieras irte jamás.

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Foto de portada por Rulo Luna.