1. Pasear bajo tierra por un sendero de casi kilómetro y medio donde hay formaciones kársticas extrañas y lagos en la Gruta de las Maravillas de Aracena… ¡pero si da mucha claustrofobia!

2. El jamón serrano ibérico está sobrevalorado: donde esté una buena hamburguesa que se quite lo demás.

3. Lo de poder recoger sabrosas setas libremente en el campo, como boletus o gallipiernas, me parece demasiado peligroso. ¿Y si sale una venenosa?

4. La fauna con el lince ibérico a la cabeza, la flora y los paisajes del Parque Nacional de Doñana son una amenaza para ti: ¡ten cuidado que igual te conviertes en un gran ecologista!

5. Visitar playas paradisíacas como la Cuesta de Maneli en pleno Parque Nacional de Doñana es un peligro: a lo mejor ya no quieres volver nunca a casa.

Foto: Jose A.

6. Pasear por pueblos como Linares de la Sierra, rodeados de naturaleza y tranquilidad absoluta, donde las tradiciones aún se mantienen, es otra moda de modernos: ¡que vivan las ciudades!

7. Disfrutar de una las cabalgatas de Reyes Magos más antiguas del país no tiene demasiado interés: ¡si hay en todos los pueblos y ciudades!

8. Las amplias y largas playas de Isla Cristina de arena dorada son otro de los peligros de Huelva: cuando vuelvas a la playa de tu pueblo ya nunca la mirarás igual.

9. Y lo mismo ocurre con las playas de Matalascañas… ¡y que viva la Costa del Sol!

10. Un río rojo en medio de paisajes marcianos… ¿estamos en Marte o qué? Con lo bonito que es el azul normal de otros ríos.

11. La peregrinación a la Virgen del Rocío es una auténtica locura, mejor quedarse en casa tranquilito.

12. Curiosear los puestos del Mercado del Carmen, en Huelva capital, es un viaje curioso. ¡Si hasta te ofrecen comer gambas blancas! ¡Pero si son las cucarachas del mar!

13. Disfrutar de los atardeceres con vistas de ensueño es una tontería. ¡Se repiten todos los días!

14. Adentrarse en un castillo medieval en Cortegana no tiene sentido: ¡si allí no hay ni wifi! Y vaya frío se pasa…