Foto: Mike Nelson

1. Que se te vaya el camión…

Eso de ir corriendo y perder el camión que necesitas tomar, sólo para tener que esperar media hora en medio del frío pensando en como ya se te hizo tarde, es una de las peores experiencias que nos pueden ocurrir. ¿Por qué no hay una infinidad de micros pasando todo el tiempo?

 

2. Que te confundan de nacionalidad.

El mundo latino es un misterio para los que lo ven desde afuera y un mexicano es más o menos lo mismo que un español, un colombiano o un venezolano. Joder, tíos.

 

3. Que te pregunten cosas relacionadas con Pablo Escobar…

Otra vez, porque México y Colombia deben ser lo mismo y porque todo el mundo está traumado con la serie de “Narcos”.

 

4. ¡Que se te queme el arroz!

Seguro que tu mamá te explicó la técnica perfecta para que el arroz te quede increíble, pero aún así se te ha quemado… y lo peor es que te lo tienes que comer porque ya no tienes nada más en la alacena.

 

5. Que te hagan ilusiones con la promesa a ir a comer tacos…

Y descubrir que, como ya te lo imaginabas, esos no son tacos. ¡Eso no se hace!

 

6. Que te inviten un shot de mezcal o de tequila…

Y que a pesar de lo caro del chistecito, termine sabiendo a rayos… o, peor aún, a nada.

 

7. Tener antojo de quesadillas y descubrir que sólo te queda una tortilla.

No es como que puedas remediarlo de alguna forma. Especialmente si fuiste víctima del antojo a avanzadas horas de la noche.  

 

8. Que se te rompan las tortillas.

Una frustración común para los que no tienen tortillerías cerca de casa. En combinación con el punto anterior, puede convertirse en un verdadero drama.

 

9. Cuando se te acaba tu salsa favorita.

Ni modo, a buscar otra vez quién viene de México para hacer tus encargos.  

 

10. Que te hagan plática sobre las telenovelas mexicanas que transmiten en sus respectivos países.

Carrusel o Rebelde, suelen ser algunas de las opciones más populares… Ahí te das cuenta que Soraya Montenegro es igual de famosa que Di Caprio.

 

11. Que no haya ni un aguacate maduro en todo el súper.

¿No les basta con que sean carísimos?

 

12. Que te quieran cobrar todo extra cuando comes fuera.

Y con “todo”, me refiero a todo lo que hace a los mexicanos felices: aguacate, queso y limón.

 

13. Que te salgan con las típicas preguntas…

¿Y usas sombrero?, ¿y andas en burro?… ¡Ya supérenlo!

 

14. Que te chiflen cuando vas caminando por la calle.

¿Pensaste que eso sólo pasaba en tu terruño? No, enfermos hay en todas partes.