1. Ten paciencia a la hora de tramitar el visado

Para entrar en la India hace falta visado. Lo mejor es solicitar la e-Visa online, para lo cual resérvate una tarde por la enorme cantidad de preguntas que tendrás que responder. Algunas de las cosas que te preguntarán son los países que has visitado, la religión a la que perteneces o si llevas marcas identificativas visibles en tu cuerpo como tatuajes o lunares.

2. El aeropuerto, primera prueba de fuego

En el aeropuerto haz el menor número de transacciones posibles. Allí el tipo de cambio es el peor de toda la India, las SIM cards mucho más caras que en la ciudad y los taxistas saben que no conoces el precio de la carrera. Para esta última gestión, en todos los aeropuertos y estaciones de trenes existe la ventanilla de “taxi pre-pago”. Úsala, te cobrarán lo más aproximado al precio real del trayecto.

3. Los tuk-tuks serán parte de tu viaje

Los moto-taxis o tuk-tuks son parte del paisaje y la mejor forma de conocer las ciudades. Los conductores no tendrán reparos en pedirte una desorbitada cifra por la carrera que evidentemente rebajarán, pero con una condición: que antes de llevarte a tu destino has de pasar por la tienda de regalos de su primo. Es una trampa, no caigas en ella. Ahora te digo la mejor arma de la que disponemos los visitantes para combatir a estos conductores.

4. Ola Cabs será tu ángel de la guarda

Antes de ir a India descárgate la app Ola Cabs, conocida como el “Uber Indio”. Con esta aplicación puedes solicitar desde coches de lujo a tuk-tuks con la gran ventaja de que te marca el precio de la carrera antes de solicitar el vehículo. Uno de los grandes momentos que vive el turista es cuando un tuk-tuk te pide 200 rupias por un trayecto y le muestras en la pantalla de Ola Cabs que la carrera son 50 rupias. «Vale, te cobro 50 rupias, pero antes te llevo a la tienda de mi primo». ¡No caigas! Solicita el tuk-tuk por la aplicación y espera a que llegue.

5. Prepara tus oídos para los pitidos

India tiene una banda sonora oficial y no son acordes salidos de una película de Bollywood, son los pitidos de los coches que oirás de forma permanente. No hay ninguna razón para pitar porque no sirve para aligerar el tráfico, pero asimila lo antes posible que en las ciudades el horario de los pitidos de los cláxones es 24/7.

6. Internet está únicamente en la pegatina de la puerta

Llegará un momento en el que el cuerpo te pida refugiarte en esos oasis de aire acondicionado y fast food llamados McDonalds, Domino’s, KFC… Y te apetecerá conectarte a internet para contar al mundo lo bonito que es India y los mucho que pitan los coches. «¿Tienen Internet?» «Sí». «¿Me pueden dar el password?», «Lo sentimos, internet no funciona». Solución: cómprate una tarjeta SIM local si quieres tener internet.

7. Todo pica, incluido lo no picante

Llegará un momento en el que ni te molestarás en decir «not spicy, please» cuando pidas la comida. Allí todo pica, incluido lo que ellos consideran que no. Acostúmbrate a estos sabores o estarás todo el viaje comiendo arroz blanco y fruta.

8. Mujeres viajeras

India es un país razonablemente seguro para las mujeres, pero si fuman o van con trajes cortos serán objetivo de miradas continuamente. En muchos templos si enseñas brazos o piernas pueden denegarte la entrada. El consejo que todos te dirán si eres mujer es que viajes por India vestida con un sari.

9. Pagarás un desorbitado precio oficial para extranjeros

Bien es sabido que en muchos lugares los turistas han de pagar un poco más por entrar a los monumentos. India es una excepción a esta regla. Aquí hay que pagar 15 veces más. Concretamente 30 rupias si eres de India y 500 rupias si eres visitante.

10. Varanasi tiene sus propias reglas

Varanasi es la ciudad situada a orillas del Ganges. Sus ceremonias, cremaciones y población entregada a la religión sorprenden a todo el que la visita. Oficialmente, nada te impide moverte ni tomar fotos, pero cuando aparezcas con tu aspecto de occidental y tu cámara empezarán a aparecer personas que se harán pasar por la autoridad. Si te prohiben hacer fotos, cumple con esta norma, pero si te piden dinero por ver los rituales o las cremaciones puedes negarte. Si de repente te empiezan a contar la historia del hinduismo en plan amigos después tendrás que pagar. Hablar en Varanasi sobre las tradiciones con la gente local te costará 100 rupias.

11. Viajar en tren (I)

No puedes irte de este país sin viajar en tren. La compra del billete has de hacerla online en las webs especiales para la comprar pasajes en los mejores vagones. Intentar ir a la estación a comprar el billete en la ventanilla es una actividad reservada para gente como Bear Grylls de El último superviviente.

12. Viajar en tren (II)

Es muy importante que selecciones bien la categoría de tu pasaje porque hay mucha confusión. Según la lógica, la Sleeper Class deberían ser son los vagones con cama y aire acondicionado. Pues no, esa categoría son los vagones de asientos donde se amontonan cientos de personas. Sin embargo Second & Third Class son los camarotes con cama y aire donde desearás viajar.

13. Tendrás diarrea

Las dos experiencias de viajero occidental en la India más auténticas son viajar en tren y tener una diarrea. Intenta evitar que ambos acontecimientos concurran en la misma dimensión espacio/tiempo. Si no lo puedes evitar, ármate de papel higiénico y mucha fuerza mental. En ese momento querrás morirte, pero después del viaje se convertirá en una de tus mejores anécdotas.

14. Te pedirán fotos como si fueras una celebrity

Quizás un día estés paseando por alguna ciudad india y se te acerque una persona pidiéndote hacerse una foto contigo. En principio no tienes que preocuparte. Piensa que tú haces lo mismo muchas veces con ellos porque su apariencia te parece exótica. Para un indio, además, no sólo eres una persona llamativa, esa foto la quieren para presumir ante su gente de tener amigos occidentales.

15. Qué hacer cuando un niño te pide limosna

Uno de los momentos más difíciles a los que te enfrentarás en India es cuando los niños te piden limosna. No se limitan a pedir dinero: te siguen donde tú vayas, te agarran la camisa y te golpean el brazo de manera insistente para que les des algo. Ante esta situación, lo normal es darles algunas monedas o bien enfadarte con ellos con tal de que dejen de molestarte. Pues bien, esas son las dos cosas que nunca debes hacer.

Esos niños están explotados y aleccionados para comportarse de esa manera por parte de sus responsables. Con un niño al que le han robado la infancia lo último que debemos hacer es enfadarnos, pero tampoco hay que darles dinero en ningún caso. El día que esos niños dejen de llevar dinero a sus explotadores no les utilizarán para ese fin y podrán dedicarse a disfrutar de su infancia. Cada vez que das dinero o compras souvenirs a niños estás contribuyendo a su esclavitud.

Cuando un niño venga a pedirte limosna, ten mucha paciencia, tranquilidad, dile que no con una sonrisa y amabilidad. En caso de persistir ignora su presencia, pero nunca te enfades ni le des dinero.