Foto: Kent MacElwee

1.

Empiezas a pensar que los supermercados abiertos 24 horas son el mejor invento del mundo.

2.

Le añades los versos «de la vela a la luz» y demás al cumpleaños feliz.

3.

Al conducir haces cosas que nunca en tu vida te habrías atrevido a hacer, como subirte a una acera, conducir en sentido contrario, o por el arcén.

4.

Saludas a la gente con «qué sopá», que proviene de «qué pasó».

5.

Te indignas de cómo es posible que no comprendan que una persona pueda ser hincha de un equipo que no sea Barça o Madrid. Mucho peor cuando eres del Espanyol y no entienden que alguien de Barcelona pueda no querer ver al Barça ni en pintura.

6.

Evitas decir la palabra «coger». Por si acaso.

7.

Te cuesta entender por qué con 20 grados se abrigan y se quejan del frío.

8.

Dices «así mismo es» en lugar de decir «así es» o «es cierto».

9.

Aprendes que Sudamérica empieza al este de Panamá, en Colombia.

10.

Incorporas un montón de vocablos en inglés a tu hablar diario, a pesar de que existen palabras en castellano que podrías usar perfectamente en su lugar.

11.

Te preguntas si esa hora de entrada al colegio de las 7 AM es para castigar a los niños o a los padres.

12.

Comienzas a llamar pinta a cualquier tipo de cerveza, no solamente a las que te ponen en los pubs irlandeses.

13.

Te parece normal que se encienda una barbacoa en cualquier sitio, en cualquier momento, aunque sea pleno verano y estés en el campo.

14.

Descubres varias hortalizas y frutas que incluso personas de otros países latinoamericanos desconocen, como el ñame o el nance.

15.

Le explicas a prácticamente todos que los gallegos no son tontos y que en España esos chistes se hacen con la gente de Lepe.