Crédito: Luca Sartoni

 

1. México, garnacha, tú y yo, no sé, piénsalo…

Volverás a hacer fila en los puestitos de la calle y te atascarás de todo tipo de garnachas y tacos como si el mundo se acabara mañana. Una lágrima rodará por tu mejilla al ver que los puedes atascar de limón, salsa y hasta de nopalitos y papas. Pocas reencuentros dan tanta felicidad como este.

 

2. Recordarás todas esas bonitas melodías que tenías olvidadas.

Los tamales oaxaqueños, el fierro viejo, el gaaaaaas, el paaaaaan y hasta esa curiosa cantaleta que dice: ¡Pruebe sus patitas o esquites con harto chile y harto limón! Ninguno de estos deleites auditivos se fue a ningún lado durante tu ausencia y aquí están para darte la bienvenida oficial a casa.

 

3. ¡Vas a querer abrazar a todo el mundo!

¿Contacto corporal? Si, ¡por favor! Todos tus amigos serán víctimas de tus cariños desenfrenados. ¡Bienvenido a la tierra donde es perfectamente normal abrazar a alguien que te acaban de presentar!

 

4. Retomarás con orgullo tu lenguaje coloquial.

Disfrutarás tanto el volver a hablar en español mexicano que le quitarás el freno de mano a tu lengua y usarás las palabras, los dichos y las expresiones más jocosas. ¡Qué chingón es hablar y que todos te entiendan!

 

5. ¡Podrás comprar todas las tortillas y aguacates que desees!

¿Te acuerdas de cuando eras niño y te enojabas porque tu mamá te mandaba por las tortillas o por el mandado? ¡En qué estabas pensando! Pocas cosas se equiparan con la felicidad de ir a una tortillería o a un mercado a comprar kilos y kilos de todas las delicias imaginables. Lo mejor de todo es que no tienes que ser rico para acceder a tanta bonanza.  

 

6. Te acostumbrarás nuevamente a las eventualidades del transporte público.

Probablemente brincarás del susto la primera vez que alguien te grite en la oreja: “Señor usuario, se va a llevar… diez pesos le vale, diez pesos le cuesta”; sin embargo, pronto olvidarás la calma de los sistemas de transporte público sin ambulantes, bocineros y empujones y te sentirás como pez en el agua.

 

7. Recordarás que es normal platicar con desconocidos.

Comentar cómo está el clima, qué tanto tráfico hay e incluso escuchar alguna historia de vida, volverá a ser parte de tu día a día. En menos de lo que te imaginas, regresarás a tener esas extrañas discusiones con los taxistas, a chismear con la señora de la tienda o a hacer migas con el de junto en una fastidiosa y eterna fila. Aceptémoslo, somos platicones por naturaleza.

 

8. Todos tus antojos estarán a tu alcance.

Recordarás lo liberador que puede resultar comprar un chocolate, unas papitas o cualquier otro tipo de antojo engordador a las dos de la mañana… ¡en domingo!

 

9. Chicas: váyanse olvidando de estar topless en el parque.

Neta, hay lugares para hacer ciertas cosas y México no es el lugar para esto.

 

10. Estarás a punto de ser atropellado…

Incluso con los recientes cambios en el reglamento de tránsito de la Ciudad de México, los mexicanos seguimos siendo un poquito menos que amigable con el peatón. Más vale que recuerdes que a veces… hay que correrle.

 

11. Tu sentido del humor tendrá sentido.

Te darás cuenta que no perdiste la gracia de la noche a la mañana. Una vez que regreses a tener conversaciones con tus amigos, tus chistes recuperarán el sentido, tu humor aflorará y reirás hasta llorar.

 

12. Volverás a ser víctima del piropo callejero.

Si eres chica, este es otro factor incómodo al que te tendrás que re acostumbrar.

 

13. El taxi regresará a ser tu medio de transporte consentido para salir de fiesta.

El taxi dejará de ser un lujo y volverán los días de utilizar este medio de transporte para regresar a casa después de una noche de fiesta. La opción de caminar por calles solas y oscuras a altas horas de la noche no suena tan atractiva si tienes que atravesar media ciudad.   

 

14. Bailarás intensamente siempre que quieras bailar.

No habrá fiesta ni reunión en la que no tengas chance de echarte una bailadita. El número de personas que saben bailar en México es significativamente mayor que en Europa y no faltará quién se anime a mostrarte sus mejores pasos. Ni modo, levamos el ritmo en la sangre.

 

15. Serás más crítico con la situación en México.

Los viajes dan mucha perspectiva y seguramente serás mucho más consciente de todo en lo que el país podría mejorar. Sin embargo, también aprenderás a apreciar de una mejor manera la cultura, las tradiciones, los paisajes y a las personas admirables que le dan ese color tan especial a México.