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1. Abrigarme en invierno

En Panamá solo existen dos temporadas: la calurosa con lluvia, llamada invierno, que se da aproximadamente entre abril y diciembre; y la calurosa y seca, llamada verano. En general las temperaturas rondan los 30 grados, así que no hace falta abrigo, aunque el aire acondicionado en los lugares públicos a veces lo ponen con tanta potencia que al final quedas abrigándote en invierno y en verano. Como una amiga me dijo en una ocasión: “nunca he pasado tanto frío en ningún sitio como en Panamá”.

2. Usar crema hidratante

¿Neutrógena? ¿Para qué sirve eso? La humedad en Panamá se encuentra entre el 70% y el 90% todo el año, así que eso de la piel deshidratada y maltratada es un mito por aquí. Aunque siempre puede resultar tostada por ir todos los findes a la playita…

3. Caminar a todos lados

Las ciudades de Panamá, y especialmente la capital, no se diseñaron para ser amables con los peatones. Hay falta de aceras y mantenimiento para las que existen, y la mayoría de los barrios son solamente zonas residenciales, por lo que las distancias a los comercios son largas. Además, el clima tampoco es que acompañe; basta con salir un día al mediodía para sentir que caminar en Sevilla en agosto es un juego de niños. ¡En coche a todas partes!

4. Comprar en las tiendas de barrio

El diseño de la mayoría de los barrios, limitados solamente a casas y edificios de apartamentos, hace que no cuentes con tiendas de barrio. Es decir, no puedes bajar un domingo por la mañana a comprar pan fresco para desayunar en la panadería de la esquina, una de las cosas que más extraño.

5. Cocinar con productos frescos

A ver, sí que se puede, pero no es algo que haga a diario. Como para comprar algo de comer hace falta coger el coche para ir a un supermercado, lo más normal es que se haga una compra que dure varios días. Incluso hay quien se abastece para un mes entero.

6. Comer buen jamón

No es porque no se pueda conseguir, pero si 100g de jamón serrano cuestan 4 USD, ya os imaginaréis el precio del ibérico.

7. Comprar la lotería de Navidad de la oficina

La lotería en Panamá es muy popular, pero no hay un sorteo especial de Navidad para el cual todo quisque en las empresas compra su parte de un décimo. Como no existe el riesgo de ser el único pringado que no compró en caso de que toque, pues ya no juego a la lotería en ningún momento del año.

8. Decir un nombre de calle y un número como dirección

La mayoría de los panameños no conocen los nombres de las calles, excepto en casos muy puntuales, por la importancia de las mismas. Además, casi todos los edificios y casas no están numerados. Por ende, en Panamá las direcciones se dan en relación a puntos de referencia. Un caso práctico de una amiga mía: Club X, entrando por los Reyes Magos, recto hasta que llegas al árbol de mango, giras a la izquierda y es una casa a mano izquierda pintada de rojo, con valla azul. Que no me lo he inventado, en serio. Bueno, los colores de la casa y la valla sí, pero porque no los recuerdo.

9. Recibir el correo en casa

Visto cómo se dan las direcciones en Panamá, os preguntaréis cómo existe gente dispuesta a ser carteros con este sistema. Es más fácil de lo que creéis: no existen. Si quieres recibir con cierta fiabilidad la correspondencia, tienes que pagar por un apartado postal en una de las oficinas de correos. Por suerte, son baratos, costando anualmente 20 USD por un apartado individual, más 10 USD por persona adicional.

10. Guardar yo mismo mi compra en bolsas

En Panamá existe un oficio desconocido para los españoles: el empaquetador del supermercado. Este personaje se ubica al final de la caja para guardar en bolsas toda tu compra, a cambio de unas monedas. También te puede llevar las bolsas al coche, por una propina adicional. No puedo negar que es algo bastante cómodo, aunque tiene su punto débil. Si no hay empaquetador en tu caja, los que van delante de ti probablemente no muevan un dedo para guardar su compra, esperando a que alguien lo haga (y probablemente lo hará la cajera). A mí se me quedan mirando raro cuando lo empiezo a hacer yo mismo.

11. Hablar del fútbol el lunes en la oficina

No es porque en Panamá no se siga la liga española. De hecho, hay un fanatismo increíble, pero está dirigido solamente al Real Madrid y al Barça. Así pues, hablar del fútbol, lo que se dice el fútbol como algo general, no se da mucho en la oficina. La excepción es cuando uno de los dos grandes casca o cuando acaba de pasar un clásico. A nadie le interesa si el Celta está en puesto de competición europea, si el Sporting está en zona de descenso, o si el Córdoba subirá a primera división. Dato chistoso: un colega de Barcelona se subió en una ocasión a un taxi cuyo conductor no entendía que pudiese ser de la ciudad condal y seguir a un equipo llamado Espanyol y no al Barça.

12. Ir a playas llenas de turistas en verano

Todo español ha pasado alguna vez en su vida por un verano en Alicante o alguna otra playa en la que no cabe un alma más, y a pesar de que no es lo más agradable del mundo, lo seguimos haciendo. En Panamá, este fenómeno no se da. Como hay cientos de hermosas playas y hace calorcete todo el año, los panameños no se matan por encontrar un espacio donde poner la sombrilla y la toalla en la misma playa. De hecho, he tenido experiencias en las que tenía una playa entera solamente para mí.

13. Esquiar

Dicen que a veces nieva o graniza en la cima del volcán Barú, el punto más alto del país, a 3474 metros sobre el nivel del mar. Pero claro, a esa altura, en el trópico, no hay nieve que cuaje. Por otra parte, la calidez tropical me permite bucear los 365 días del año.

14. Usar la palabra culo

Para los españoles, la palabra culo no tiene nada de malo; sin embargo, en Panamá, es una palabrota. Mejor referirse al culo de alguien como sus posaderas, nalgas o backside, y olvidar expresiones como “dar por culo” o “está a tomar por culo”.

15. Los puentes

El código laboral panameño solamente contempla el uso de días naturales para las vacaciones. Al no existir la opción de días laborables, eso quiere decir que coger un par de días de vacaciones para juntarlos con un día de fiesta nacional no funciona. El día festivo se cuenta como uno de vacaciones, así que quedas pringando. Adiós macropuentes de mayo o de la Constitución.

*En Panamá tampoco existen las persianas, y se come y se cena muy temprano, pero eso está en todas las listas de los españoles que se van a vivir al extranjero en general. Aquí hablo de cosas que pasan en Panamá en particular.