Foto: Sergio Avilés

1. Releer un libro que te gustaba y darte cuenta de que es machista.


Tu nueva regla de oro: no releer libros que te gustaban antes de ponerte las gafas moradas. En serio, no lo hagas. Porque es probable que te lleves una decepción.

2. Quedar con tus amigos de la infancia.


Un poco como con los libros, es probable que tus amigos de la infancia no fueran tal y como los recordabas.

3. Cuando un chico que te gusta hace un comentario machista.


Es dulce, inteligente, divertido… y cree que vivimos en un hembrismo en el que las mujeres denuncian que han sido violadas cuando un hombre les dice que ya no está interesado en ella.

4. Cuando te dicen que haces flaco favor al feminismo.


Empecemos aclarando una cosa: yo no le hago favores al feminismo, es el feminismo el que me los hace a mí.

5. Cuando haces un comentario feminista en una cena familiar.


Has abierto la veda. A partir de aquí, o haces como que no estás oyendo ningún comentario machista, o te sirves otra copa de vino. PD: mejor emborráchate.

6. Intentar ver películas que pasen el test de Bechdel.


Para pasar el test de Bechdel una película tiene que tener al menos dos personajes femeninos, que tengan nombre, que interactúen entre sí y que no lo hagan solo para hablar de hombres. Aunque parece sencillo, son sorprendentemente difíciles de encontrar, créeme.

7. Acabar viendo películas que pasan el test Furiosa.


Una película pasa el test Furiosa cuando incita a los “activistas” por los derechos de los hombres a organizar un boicot. El nombre del test viene de Furiosa, la protagonista de la última película de Mad Max, pero el remake de Los Cazafantasmas también lo pasa.

8. Cuando una chica muy joven hace un comentario feminista.


¡YASS! No hay nada más agradable que ver cómo las nuevas generaciones suben dando caña. ¡No dejes que te pisoteen!

9. Cuando descubres que tus compañeras de trabajo son feministas.


¡Girl power! ¡Ya tienes a quien quejarte si te acosan de camino al trabajo!

10. Cuando te dicen que odias a los hombres.


Mira, no. Pero a los gilipollas como tú un poquito sí que los odio.

11. Cuando intentan convencerte con argumentos machistas.


Ya he escuchado todo lo que puedas contarme sobre denuncias falsas, hembrismo y mujeres que dicen que no cuando quieren decir que sí. No me estás contando nada nuevo.

12. Cuando un desconocido hace un comentario inapropiado sobre tu cuerpo.


¿Puedes dejar de babearme encima? ¿Si? Gracias.

13. Cuando decides hacer pedagogía feminista a un machista.


Prepárate para la avalancha de datos y estadísticas que me he aprendido de memoria para la coasión.

14. Los comentarios de algunos tíos en sus perfiles de Tinder.


“Busco a una chica que no sea como todas las demás, estoy harto de zorras”.

15. Los mensajes de algunos tíos en Tinder.