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15 términos imprescindibles para entender el español sonorense

Sonora
by Dámaris con Acento 23 Aug 2016

1. Bichi/ bichicori

Dícese del que anda desnudo, encuerado, naked. Excepto si estás en la cahuamanta quitándote la cruda o desayunando unos taquitos de cabeza, ahí pedir un bichi no tiene nada que ver con tu quizás alborotada necesidad sexual, sino con un vasito de consomé sin carne.  

 

2. Morro/ morra

Término utilizado para referirse a alguien no muy viejo. Puede ser desde un plebe de cinco años, hasta un adulto joven recién entrado a la vida de Godínez. La versión femenina de la palabra también es usada para referirse a la pareja. Ejemplo: “Tengo que pasar a casa de mi morra”.

 

3. Cheve

En Sonora las Chelas sólo son las Gracielas de cariño. Si lo que quieres son unas heladas “pa’l calor” como buen pretexto para empezar a pistear, lo que buscas son unas cheves.

 

4. Carro

Vehículo automotor. En Sonora el único término aceptado para referirse al vehículo personal de transporte es “carro”.  Absolutamente nadie dice coche y no se te ocurra hacerlo a menos que quieras aparentar que eres un personaje salido de María la del Barrio y ser víctima de nuestra furiosa carrilla. Atrévete a decirle “auto” y no te bajarán de Marco Antonio Regil.

 

5. Suato/ Suata

Tonto, idiota, falto de neuronas. Es uno de nuestros insultos amigables a los que los niños sonorenses tienen derecho de pronunciar sin que la chancla voladora llegue al ataque. Pero no por ser un término permitido para los menores, pierde potencia. Pocas cosas disfruta más un sonorense que “suatear”, eso sí, amistosamente, al prójimo. Ejemplo: “¡Ah, Cómo eres suato!

 

6. Chilo

El equivalente de chido en sonorense. Cool, padre, guay.  Una vez más, ni se te ocurra decir “chido” en tu viaje a Sonora, a menos que quieras vivir el rigor del bullying norteño en todo su esplendor.  

 

7. Vato/ Bato

Dícese del individuo cualquiera. No hay versión femenina de esta palabra por lo que en un contexto amoroso es el equivalente masculino de “mi morra”. Para referirte a tu novio sonorense dices “Mi Vato”. 

 

8. Buqui/ plebe

Chamaco, morrito, niño, escuincle. Individuo menor de 18 años. Versión femenina: la buqui o la plebe.

 

9. Sarra

Todo lo contrario de chilo. Sarra significa feo, chafa, jodido y hasta mala onda. Ejemplo: “Estuvo bien sarra el concierto” o “Qué sarra lo que le pasó a la María”.

 

10. «La» o «el» antes de los nombres propios.

En Sonora tu amiga no es Mayra, o Adriana, es La Mayra, La Adriana, El Juan, El Carlos y así sucesivamente. Referirte a alguien sin el artículo previo al nombre es falta de confianza y hasta de cariño, con excepción de algunas mamás sonorenses que hablan de sus hijos sólo por su nombre, como refiriéndose a alguien muy importante o para hacerse las interesantes.

 

11. Feria

En Sonora no pedimos el cambio ni el vuelto, pedimos la feria. La atracción de juegos mecánicos que ocasionalmente se instala en tu ciudad es la “expo”.

 

12. Fierro por la 200

Expresión que indica que algo se va a hacer “en caliente”, o sea, de ya. Aceptación a algún plan propuesto. Esta expresión se tiene que decir con entusiasmo y decisión para que surta el efecto deseado. “¿Y si vamos a pistear con la María?” “Órale, plebes, fierro por la doscientos”.

 

13. Mochomo

Hemos entrado en la categoría de bestias sonorenses. El mochomo es la hormiga roja de considerable tamaño que cuando te pica arde como la chingada.

 

14. Guachapori

Bestia del reino vegetal que consiste en una bolita verde llena de púas. Crece entre el zacate árido de nuestro clima desértico y sirve para romperle las pelotas a tus amigos escondiéndolas entre sus pertenencias. En el centro del país se conoce como huizapol.

 

15. Aguamala

Las playas Sonorenses son un paraíso natural en el que converge el desierto con el mar, una fuente inagotable de inspiración y el destino perfecto para escaparse del calorón del verano, hasta que te pica una aguamala. Mundialmente conocidas como medusas, jellyfish o malaguas, estas bestias acuáticas son capaces de hacer llorar al sonorense más macho. Afortunadamente parece que los japoneses se las comen y se las están llevando de nuestras bahías para procesarlas enlatadas.  

 

Aquí un consejo: No le tengas miedo al sonorense, quizás en un principio te sientas intimidado por el acento ligeramente agresivo o por la carrilla despiadada, pero la verdad es que somos personas abiertas y curiosas, nos encanta conocer gente de todas partes y más aún mostrarles las maravillas de nuestra cálida tierra. No hay nada que no se solucione con una carne asada y unas cheves bien heladas.

Agradecimientos especiales a la Cecy Gutiérrez de Huatabampo por sus aportaciones. 

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