Foto: Carlos Adampol Galindo

1. Comer con tortilla en vez de cubiertos.

2. Improvisar quesadillas.

3. Usar el diminutivo para minimizar cualquier posible connotación negativa de algunas palabras… “¿Un tequilita?”, “¿Un cigarrito?” y el favorito de las damas: “¿Un postrecito?”.

4. Diferenciar el tiempo entre un “ahorita mismo” y un “ahorita voy”.

5. Sesgar la verdad cuando alguien nos pregunta “¿Qué salsa pica menos?”

6. Solucionar problemas domésticos con materiales poco habituales. Como nuestro ingenioso sistema anti-robos que asegura puertas con alambres enroscados en vez de candados.

7. Ser los mejores amigos en las malas. Consíguete amigos mexicanos y no te faltará quien te apapache cuando la vida te meta una buena patada. Ya sea que alguno te de “algo para los nervios” o simplemente te de su tiempo para que te desahogues y, en los peores casos, para planear juntos la venganza.

8. Ser buenos huéspedes en casa ajena, pues cuando invitas a un mexicano a quedarse en tu hogar, seguramente: tenderá su cama, se ofrecerá a lavar trastes y, si está en su habilidad, es probable que como agradecimiento te repare alguno que otro desperfecto hogareño, por pequeño que sea.

9. Bailar el pasito básico de cumbia.

10. Elegir el momento perfecto para empujar tu cara en un pastel.

11. Encontrar chistes en donde sea, por difícil que parezca. Nunca he ido a algún funeral mexicano donde no se oiga ni una broma relacionada con “el muertito”.

12. Mostrar buenos modales. Siempre decimos gracias y respondemos “de nada” (o su confusa variante: “¿de qué?”).

13. Borrar los propios malos recuerdos sobre cómo nos fue en el baño la última vez que comimos lo que estamos a punto de comer y bebimos lo que estamos a punto de beber. ¡Nos encanta olvidar para volver a agasajarnos!

14. Inventar razones para juntarse con familia o amigos, por muy irrelevante que parezca. ¿Nuevo coche o casa? Vamos al remojón, ¿Te vas de viaje 3 semanas? Fiesta de despedida…Y así va la cosa.

15. Exagerar para dejar claro nuestro punto. Como la vez que conociste a una de tus tantas novias, cuando esperaste horas en una cola larguísima para que te atendiera la cajera más sonriente que habías visto en toda tu vida.

16. Saber cuáles “sí” de otros mexicanos significan “sí”, y cuáles significan alguno de sus significados escondidos, como: “gracias”, “no me molestes”, “lo pensaré”, o de plano: “no”.