Crédito: Wheeler Cowperthwaite

“A darle, que es mole de olla”.

Frase que invita al escucha a poner manos a la obra de forma inmediata y sin pretextos en alguna tarea que requiera más compromiso, tiempo y atención de lo acostumbrado. El mole de olla podrá no ser el más laborioso de los moles, pero merece respeto, después de todo…

 

“¡No son enchiladas!”.

Aparentemente las enchiladas son el platillo más sencillo de elaborar de la comida mexicana. Si no de dónde salió esta frase que se utiliza para poner lo complicado de alguna cosa en perspectiva, tomando como base lo fácil que es hacer enchiladas. De aquí se desprende “enchílame otra”, frase coqueta que podríamos traducir como “si es tan fácil, ¿por qué no lo haces tú?

 

“Solo las ollas saben los hervores de sus caldos”.

Una de esas típicas frases de abuelita que se escuchan más dramáticas de lo que en realidad son. Si alguien te aplica esta anacrónica frase, en realidad te están diciendo que ya dejes de estar de metiche y te enfoques en tus asuntos. A final de cuentas…

 

“En todos lados se cuecen habas”.

O como dicen por ahí… tú tampoco vendes piñas, eh.

 

“¡Te están haciendo de chivo los tamales!”.

O sea que te están poniendo los cuernos y más te vale que te pongas buzo, si no después…

 

“Vas a estar pariendo chayotes”.

El chayote es un fruto muy sabroso, de tamaño considerable, crece en enredaderas y tiene unas espinas más largas que un día sin pan. ¿Ya se lo imaginaron?

 

“Va de nuez”.

O sea que va de nuevo, a ver si esta vez es chicle y pega.

 

“Eres el arroz de todos los moles”.

Quiere decir que te apareces hasta en la sopa. Hay quien alega que la frase correcta es “el ajonjolí de todos los moles”, pero es por demás conocido que no todos los moles llevan ajonjolí y cuando lo llevan, este es un ingrediente esencial. Nadie diría que el ajonjolí es un elemento metiche en el mole poblano, ¿cierto?

 

“Le echas mucha crema a tus tacos”.

O sea que eres medio mamón.

 

“De chile, de mole y de manteca”.

Quiere decir que hay amplia variedad de dónde escoger, pero también puede tener una connotación negativa… recuerden que el que mucho abarca, poco aprieta.

 

“Te están dando atole con el dedo”.

O sea que te están haciendo güey o te están dando por tu lado. La gente que en verdad te aprecia te da el vaso de atole completo y con refill, ¿no?

 

“Mucho ruido y pocas nueces”.

Esta frase le aplica a todos aquellos que hablan por hablar, sin sustentar su palabrería con acción. En la mayoría de los casos puede sustituirse por la frase más nixtamalizada: “de lengua me como un taco”.

 

“Que milanesas que te dejas bisteces, yo pensé que ya morongas”.

Este carnívoro saludo se traduce fácilmente como “qué milagro que te dejas ver, yo pensé que ya te habías muerto”. Frase jocosa y anacrónica, que hará que muchos levanten la ceja y te juzguen de pelado. No les hagas caso…

 

“Tú eres mucho arroz para tan poco pollo”.

Una de esas frases que te debería aplicar tu mamá, mientras lloras en su regazo por haber terminado con tu novio.

 

“Salió más caro el caldo que las albóndigas”.

O sea que salió peor el remedio que la enfermedad.

Nota culinaria: nunca hay que escatimar en el caldo. Un buen caldo es lo que distingue un buen plato de albóndigas o de lo que sea.

 

“Nunca falta el negrito en el arroz”.

Frase que nos invita a reflexionar sobre la imposibilidad de acceder a la felicidad absoluta. Por más rico que esté tu arroz, siempre está latente la posibilidad de encontrar ese negrito que, en una de esas, hasta te anda rompiendo un diente.

 

“Dejé los frijoles en la lumbre”.

O sea que este arroz ya se coció