Foto: Rude Mortensen

1.

Te sabes al dedillo cuándo son las fiestas del 2 de Mayo, San Isidro o la Paloma.

2.

Te sale espontáneo el pronunciar de cuando en cuando un ej que o, si eres más fino, por lo menos ha dejado de rechinarte.

3.

El metro se ha convertido en tu segunda casa y no puedes evitar correr al ir a cogerlo como si te fuera la vida en ello, aunque solo vayas a tomar cañas.

4.

Lo que nos lleva a que ya catalogas los bares por aquellos en los que tiran bien las cañas o no.

5.

Has incluido en tu vocabulario palabras como mazo o tronco, e incluso se te escapa algún teky o kely ocasional.

6.

Madrid es tu jungla y, como tal, cuando conduces la carretera es tuya.

7.

Has perdido el miedo a las vías de cuatro carriles, a los túneles de la M30 y a los atascos de salida (o entrada) en la carretera de la Coruña.

8.

Te parece normal que la Gran Vía esté llena de gente da igual la hora del día o de la noche.

9.

Te has convertido en un experto a la hora de sortear captadores de ONG en Callao, Fuencarral o cualquier lugar transitado y peatonal.

10.

Sabes que en época navideña la zona de Callao, Gran Vía y Sol es territorio prohibido.

11.

Has asimilado que el cocido madrileño tiene varios vuelcos, en caso contrario es otra cosa.

12.

El vermú de grifo es tu gran aliado y nunca tomarás un “relaxing” café con leche en la Plaza Mayor.

13.

Te quejas de que antes las calles estaban más limpias y el metro pasaba con mayor frecuencia.

14.

No dudas cuando alguien te pregunta qué son las gallinejas y los entresijos. Otra cosa es que tu cara delate un mayor o menor encanto.

15.

Sabes que el chotis se baila sobre un ladrillo y con las caderas muy pegadas. Aunque es probable que no lo hayas bailado nunca.

16.

Llevas tanto tiempo viviendo en esta ciudad que cuando te preguntan de dónde eres no dudas en responder: “De aquí, de Madrid”.

17.

Ya piensas que el cielo de Madrid es el más bonito del mundo. Y ya se sabe que de Madrid al cielo.