1

Ya a primera vista se ve que Oporto no tiene nada de especial.

Foto: Gabriel González

2

Solo cuestas infernales a las que prefieres no enfrentarte.

Foto: mat's eye

3

Tiendas que buscan recuperar la tradición portuguesa en edificios viejos.

Foto: Disquecool

4

Y cafeterías que llevan abiertas demasiado tiempo (tú eres de cosas más modernas).

Foto: António Amen

5

No acabas de ver por qué la acaban de elegir mejor destino romántico “secreto”.

Foto: Gabriel González

6

Crees que el street art no es más que una forma de vandalismo.

Foto: r2hox

7

Y odias las ciudades que están llenas de iglesias.

Foto: Turismo en Portugal

8

¿Salir a tomar algo por los bares y restaurantes más cool? Estás pagando hotel para algo.

Foto: Yellow.Cat

9

Lo último que quieres es recorrer una ciudad en un tranvía histórico.

Foto: Chris Owen

10

Y mucho menos cruzar el puente hasta Vila Nova de Gaia. Demasiado cansado.

Foto: Laura Suarez

11

No lo harías ni por hacerte un selfie con el río de fondo.

Foto: Ana Bulnes

12

Ni siquiera para visitar unas bodegas de vino de Oporto (y después catarlo).

Foto: Alejandro Forero Cuervo

13

Después está esa obsesión por los azulejos, que no deja libres ni a iglesias...

Foto: Chris Owen

14

...ni a estaciones de tren. ¿De verdad era necesario contar la historia del país así?

Foto: Ana Bulnes

15

¿La Catedral? Vista una, vistas todas.

Foto: Turismo en Portugal

16

Y desde luego no vas a viajar tanto para meterte en una librería. También hay en tu ciudad.

Foto: Michał Huniewicz

17

No te gusta lo viejo, pero las cosas que se pasan de modernas tampoco. ¿Por qué está la Casa da Música del revés?

Foto: Jose Hidalgo

18

Y te da igual que la ropa tendida al sol fascine a fotógrafos y pintores, sabes que no te quedarías hipnotizado mirándola ni un segundo.

Foto: Ana Bulnes

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