Foto: Rulo Luna

1. La obsesión por verificar cómo amaneció nuestro querido volcansito El Popo.

2. La obsesión por celebrar eventos “en salón”.

3. La obsesión por comprar mínimo 2 cemitas (no te vayan a cachar desaprovechando una promo de 2×1).

4. La obsesión por decidir qué es naco y qué no.

5. La obsesión por comernos el nombre de las calles y llamarles solo por número (subes por la 7 y te bajas en la 4).

6. La obsesión por decidir quién está más gordo y quién “ya bajó”.

7. La obsesión por cambiar las palabras que forman el acrónimo: PIPOPE.

8. La obsesión por ir al restaurante que acaba de abrir en la ciudad ¡y no regresar jamás!

9. La obsesión por comprar plantas en Atlixco.

10. La obsesión por alimentar rivalidades entre preparatorias ó universidades.

11. La obsesión por curarte la cruda con memelas.

12. La obsesión por dejar en claro cuál es la mejor forma de preparar chiles en nogada.

13. La obsesión por chacharear en Analco, El Parián o Los Sapos (sin comprar).

14. La obsesión por regresar a donde el año pasado juraste no volver: La Feria.

15. La obsesión por comer algo dulce mientras caminas por el Zócalo.

16. La obsesión por hacer bautizos o bodas en la iglesia del cerro de La Paz.

17. La obsesión por llevar a tus visitas a conocer Africam Safari.

18. La obsesión por voltear a ver La Casa de los Enanos en La Juárez. Capaz y te toca ser como el cuñado de tu amiga que logró ver a uno en la ventana.

19. La obsesión por Cholula.