Foto: Manuel Martín

1. Todavía no aceptas que los niños de San Ildefonso canten euros en vez de pesetas.

Eliminar tantas sílabas (“300 milloooneeeees dee peeeseeetaaas” a “cuatro milloooneees dee eeeeuurooos”) y no cambiar la melodía es un error.

2. Sabes que el Fantasma de las Navidades Pasadas son esos polvorones y peladillas de los que prefieres no saber la fecha de caducidad.

Sospechas que son mayores que tú, pero mejor no comprobarlo.

3. ¿O es Ramontxu con su capa?

Ves las campanadas en otras cadenas para ser alternativo, pero no es lo mismo.

4. Eres de Papá Noel o de los Reyes Magos.

O de la tercera afortunada variante: ¡esas casas por las que pasaban los cuatro!

5. Todas las Nocheviejas ves tu vida pasar por delante de tus ojos allá por la décima uva.

Tienes la boca llena, una uva atravesada por el lado malo y la certeza de que tus familiares están demasiado concentrados en su propia supervivencia como para darse cuenta de tu situación. Al final escupes y te salvas.

6. Y todavía no tienes claro lo de los cuartos.

No hay año en el que no te pongas nervioso creyendo que te vas a confundir (algo que todavía ocurre con frecuencia).

7. Estás convencido de que los reportajes sobre el caganer y el precio del marisco que llenan las noticias en estas fechas son los mismos año tras año.

Como los de las rebajas de enero. ¿Para qué mandar a un reportero a la calle pudiendo meter la cinta de hace un par de años?

8. Por mucho que te esforzaras, nunca conseguiste prestar atención al discurso del Rey.

Es automático: el Rey empieza a hablar y tu mente se va de viaje.

9. Y crees que te sobresaltarás durante muchos años al ver ahí a Felipe y no a Juan Carlos.

Seguirás ahí, fiel, para ver si hace un guiño a Twitter y algo le llena de orgullo y satisfacción.

10. Has tenido una indigestión de langostinos.

La culpa es siempre de ellos o de la mayonesa, nunca de las copas de vino, champán y chupitos que hicieron de acompañamiento.

11. Echas de menos al calvo de la Lotería.

Aunque valoras el arriesgado salto estilístico dado hace dos años con Raphael y Montserrat Caballé (y das gracias al mundo por la existencia de los GIFs).

12. Te has tragado más de una gala de “Inocente, inocente”.

Y unos cuantos telemaratones benéficos presentados por Isabel Gemio o Emilio Aragón.

13. Sabes adónde van las muñecas de Famosa.

A Antena 3, claro.

14. Echas de menos a Martes y Trece.

Oh, la empanadilla.

15. Te has planteado disfrazarte de burbuja de Freixenet algún Carnaval.

Afortunadamente, al final decidiste no hacerlo.

16. Tienes un turrón favorito.

Eres de los que adoran el blando o de los que ponen cara de asco al verlo.

17. Crees que es cruel que el 7 de enero no sea festivo.

¿Es que ahora no tienes derecho a disfrutar de los juguetes que te trajeron los Reyes?

18. El Concierto de Año Nuevo y los saltos de esquí han amenizado alguna de tus resacas.

El concierto porque te lo ponían tus padres a un volumen que tu cabeza no estaba preparada para asimilar. Los saltos porque tienen algo de hipnótico perfecto para tu estado.

19. Se te han saltado las lágrimas sin querer al escuchar “Vuelve, a casa vuelve…”

Especialmente si vivías en el extranjero y no podías pasar las Navidades en casa.