1. El estado terrible de los ascensores

Ya sea que estés bajando para tomar el subterráneo o subiendo al departamento de ese amigo que vive en un edificio de los años 30, los ascensores de Nueva York pueden ser un infierno. Cada vez que te subes a uno es como si estuvieras jugando a la ruleta rusa (incluso con algunos rusos como compañeros).

Tantea entre los pasajeros ¿Quién es el más débil? ¿Hay alguno que parezca que podría ponerse al mando si habría que arreglar algún desperfecto? Tus compañeros de ascensor podrían ser tus compañeros durante las próxima 48 horas.

2. Ensaladas carísimas

Estamos acá, tratando de mantenernos en forma. Hemos aceptado que para ir a un gimnasio debemos pagar mucho dinero, pero la sola idea de pagar diez dólares por unas hojitas de lechuga y dos tomatitos cherry parece inmoral. Al final, pagamos lo mismo por una porción de cualquier otra comida que no sea ensalada. En fin, me voy a comprar una slice de pizza.

3. Trenes demorados

No importa lo bien hayas planificado tu jornada o si has considerado que puede pasarte lo peor, la demora de tu tren siempre va a superarte y a arruinar tu día.

4. La desigualdad de salarios

Esta infografía muestra la disparidad económica en Manhattan.

5. Filas

Todos parecen tener la misma idea. Ya sea que se trate de conseguir un lugar para sentarte a comer un brunch o de entrar a un concierto gratuito, la ciudad está siempre llena. Y todos están tratando de hacer lo mismo que tú.

La gente dice que a los neoyorquinos odian hacer filas, pero no es verdad. Los neoyorquinos se han adaptado a las largas filas y las han convertido en un ritual de iniciación. Este verano, por ejemplo, el lugar más interesante para estar era la fila para los cronuts. Esta persona, incluso, llevó su cronut a la “habitación de la lluvia” en el MOMA y tomó esta foto que, calculo, le ha llevado diez horas componer, sin contar el tiempo de viaje, claro.

6. Ratas

¡¡¡Ratas!!!

7. La gente más rica que tú

La gente más rica que tú es la peor. Y abunda en Nueva York. Siempre están haciendo cosas de gente rica, como comer en restaurantes que no son Chipotle o publicar fotos en Instagram desde la primera fila del concierto de Beyonce. Son la peor cosa de vivir en Nueva York, sin duda.

8. Estacionamiento

Si eres lo suficiente afortunado/desafortunado como para tener un auto, probablemente te pasas un cuarto de tu vida pensando en dónde estacionar. Esto significa incluso que debes mover tu coche al lado de enfrente para facilitar la limpieza de las calles. Si encuentras un buen lugar para estacionar, lo mejor será que te quedes en casa durante las próximas dos semanas.

9. Tráfico

Las horas pico son de lo peor, pero al menos tienen una explicación. Sin embargo, el tráfico a la una de la mañana sí que es incomprensible. Aún si no tienes un auto, conoces bien lo que se siente al estar sentado en un taxi, mirando a los peatones pasar al lado tuyo, mientras tu taxi ni se mueve.

10. Los lugares que solo aceptan efectivo o que tienen un monto mínimo para poder pagar con tarjeta

Si bien los bodegones y los cafecitos son el corazón de la ciudad, el hecho de que solo acepten efectivo o que establezcan un monto mínimo para pagar con tarjetas de crédito, son una fuente constante de estrés, excepto que seas una persona previsora. Pero si eres como yo, gastaste ese billete de 10 dólares hace dos semanas.

11. Las entradas al cine

Catorce dólares con 75 centavos por persona es mucho dinero. Con ese monto se paga un mes y medio de Netflix. No entiendo dónde consiguen dinero todos esos blogueros que van al cine constantemente.

12. Estás interactuando con gente todo el tiempo

Este es uno de los peores aspectos. Y hay gente, mucha gente en Nueva York. Excepto en los partidos de los Mets (¡cuack!).

13. Los turistas

Con todo el respeto por los turistas que desean visitar la Gran Manzana y gastar sus yenes, sus euros y sus pesos en la ciudad: por favor, caminen más rápido.

14. El ruido

No te das cuenta de lo ruidosa que es Nueva York hasta que te vas por un tiempo y puedes escuchar los latidos de tu corazón o como crecen tus uñas y finalmente terminas teniendo un ataque de pánico por este silencio sepulcral.

15. No hay señal en el subterráneo

Claro que los subterráneos son mucho mayores que los smartphones, por eso es entendible que no haya señal en esos túneles de 100 años ¿Pero no sería genial? Es un gran inconveniente el estar completamente desconectado mientras viajas, especialmente si se trata de larga distancia.

16. El constante recordatorio de lo feo que eres

Sí. Todo el mundo es más atractivo que tú. Acéptalo y haz lo que puedas.

17. La competencia social

El problema de vivir en Nueva York es que todo el mundo tiene una mejor historia que la tuya. No importa cuan cool haya sido esa fiesta en una terraza a la que fuiste anoche, siempre hay alguien que fue a una fiesta mejor y en una terraza con mejor vista. Una vez vi a Stephen Baldwin en el aeropuerto, pero qué importa, si hay alguien que cenó con Alec.

18. James Franco

James Franco vive en Nueva York. James Franco va a robarte a tu novia. Y va a publicar tu libro de poemas inconcluso con su nombre. James Franco concretará esa idea que tuviste hace años. Y será un éxito.

19. El miedo permanente a estar perdiéndote de algo genial

El FOMO (Fear of Missing Out, en inglés) es el miedo permanente a estar perdiéndote de algo buenísimo. Es que hay tanto para ver y hacer en Nueva York, que ya sea que estés chequeando algo en tu teléfono, durmiendo o relajándote en un tu departamentito, seguramente sí te estás perdiendo de algo fantástico y maravilloso, algo digno de compartir en Instagram. Y sí, mientras estás leyendo esto, seguramente también te estás perdiendo de algo.

20. El olor

Esta es una queja común, pero hay que repetirla. A veces, y por razones desconocidas, te va a atravesar un vaho tan acre y obsceno que, vas a jurar, no puede ser de este planeta.

21. Todos tienen perro. Hay caca por todas partes

Lo peor es que estas dos frases no necesariamente están siempre relacionadas.

Y las cinco cosas que hacen que vivir en Nueva York valga la pena…
1. Eventos gratuitos

Si bien es cierto que la vida en Nueva York es muy cara, también es verdad que hay muchos eventos y actividades gratuitas para aprovechar. Desde conciertos y películas, hasta museos y parques. Dicen que las mejores cosas de la vida son gratis, y si bien es cierto que Krispy Kreme aún cobra por sus donoughts, hay mucho para hacer en Nueva York sin recurrir a la billetera.

2. Todos están acá

OK, hay unos pocos en Los Ángeles y otro puñado en China, pero en su mayoría, la gente que importa está acá, en TriBeCa específicamente.

3. Las experiencias que no podrían ocurrirte en ninguna otra parte del mundo

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Una vez vi en el tren a un hombre de 60 años vestido con chaleco y pantalones de cuero, la correa de su perro sujetada también a un collar de cuero, explicándole a una familia italiana como llegar a la calle Houston, usando solo lenguaje de señas.

4. El gran crisol que es Nueva York

Puedes tener auténticas experiencias culturales con solo andar en tren. Esta ciudad es el lugar con mayor diversidad en todo el planeta y vas a conocer diariamente gente de lugares sobre los que nunca antes habías escuchado hablar, como Short Hills, Nueva Jersey.

5. Este lugar es increíblemente hermoso

Es un hecho y no se puede negar. Las vistas, desde abajo hacia arrriba y desde arriba hacia abajo, son perfectas e inspiradoras. Te hace sentir grande y pequeño. Al mismo tiempo.