Crédito: Eneas de Troya

 

  1. Alguna vez caíste en las garras del Paseo de la Salmonella.
    Ese olor agridulce que se confunde con los vapores de la planta de tratamiento de aguas es inconfundible. Sí, alimentarte en un lugar que lleva un parásito como sobrenombre es tentar demasiado a la suerte, pero si hasta los futuros doctores comen aquí, no puede estar tan mal… ¿verdad?

 

  1. Has utilizado los bigotes como un punto común de encuentro y referencia.
    Pero si alguien hiciera mención a esta obra de Mathias Goeritz por su verdadero nombre, no tendrías la menor idea de a qué se están refiriendo.

 

  1. Has ido a ver jugar a los Pumas al Estadio Olímpico Universitario.
    Aquí importa poco que te guste o no te guste el fútbol o que le vayas a otro equipo. Si eres universitario, tienes que pasar por la experiencia de cantar el himno con un estadio lleno.

 

 

 

  1. Si no eres estudiante de Políticas, probablemente no sepas en dónde queda.
    Y si eres del Campus Central, probablemente ni siquiera sepas que existe.

 

  1. Si eres de los que llegaban en Metrobús a la universidad… odiaste el caracol con toda tu alma.
    Pero ahora extrañas sus mil y un vueltas, aunque se te hiciera tarde por su culpa.

 

  1. Alguna vez llegaste a Rectoría preguntando por “las cajas de Rectoría”…
    Sólo para darte cuenta de lo obvio, ¡no están en Rectoría!

 

 

  1. Conoces las bondades de la oferta culinaria de Ciencias.
    Aunque sólo la aprecies en tus peores momentos económicos.

 

  1. La primera vez que tuviste que subir a la Biblioteca Central, fuiste lo suficientemente inocente como para no usar los elevadores.
    Porque sólo ibas al tercer piso, ¿recuerdas? No te preocupes, todos pasamos por el entrepiso uno, el entrepiso dos, el mezzanine, el segundo entrepiso del mezzanine… Eso responde la pregunta de ¿cómo pueden ser tan poquitos pisos siendo tan alta?

 

  1. Tuviste algún tianguis favorito dentro del campus.
    El de Ciencias por la comida o el de Filos por… los inciensos.

 

  1. Recuerdas tu primer encuentro con las atascadas de Química.
    ¿Cómo pudiste sobrevivir tanto tiempo sin esto?

 

  1. Ubicas perfectamente los puestos de Odonto donde cada cuatro años se reúnen los fanáticos del fútbol… a cambiar estampitas.

 

  1. ¡Qué no hiciste en Las Islas!
    Pues echar la cascarita y visitar la Mega Ofrenda… ¿qué pensaban?

 

  1. De alguna forma te fuiste aprendiendo todas las porras de las facultades.
    Nadie te las enseñó, pero con el paso del tiempo el chicharrón con pelos, las orgías, el vino, el pulque, el mezcal y el chupe en general, se fueron instalando poco a poco en tu memoria… alguna que otra fiesta y un partido de americano interfacultades seguramente contribuyeron.

 

  1. Alguna vez has descansado bajo la sombra del Pabellón de Rayos Cósmicos.
    Ese que amistosamente conocemos como “La Muela”.

 

  1. Disfrutaste del espacio escultórico…
    Y no por sus esculturas, ¿sabes?

 

 

 

  1. Alguna vez esperaste más de una hora a que pasara el Puma.
    Y no te ibas caminando porque estabas seguro de que lo verías pasar antes de llegar a la siguiente parada. Y si tu destino era el Jardín Botánico… esto te paso mucho más que solo “alguna vez”.

 

  1. Sabes que la calle de Cerro del Agua hace alusión a su nombre durante la temporada de lluvias.
    ¿Quién no se ha tenido que quedar en un bar de Copilco “atrapado” por una tormenta?

 

  1. Y hablando de Copilco…
    Tenías tu tugurio favorito bien identificado entre todas las opciones de viernes por la tarde. Pero sabes que nada se podrá equiparar jamás al único y original bar clandestino de Copilco, ese que lleva operando más de tres décadas… ¡el gran rincón de Don Salud! ¿Te sabes la contraseña?

 

  1. Sabes que llegar en coche a C.U. sólo traerá problemas y retrasos.
    A menos que seas maestro o estudiante añejo de algún instituto, sabes que tu búsqueda de estacionamiento te va a llevar inevitablemente hasta el Estadio, que también puede estar bastante lleno, luego tendrás que esperar el Puma y ya sabemos en que puede terminar eso. Ah, y si juegan los Pumas… ya mejor regrésate a tu casa.

 

  1. Alguna vez tuviste una rencilla personal con alguien de “ventanillas”.

 

  1. Conoces exactamente ese “no sé qué, qué sé yo” que invade a todos los universitarios cuando se cierra un evento con un Goya.
    ¡México, Pumas, Universidad!