Foto: Alejandro Mallea

1.

Recordar cada mañana al salir por la puerta de tu casa que seguramente en Almería a esas horas el sol estará brillando con fuerza y que la gente estará haciendo running en pantalón corto mientras tú llevas gorro, guantes y calcetines de lana.

2.

Buscar, investigar y preguntar en todos los bares por pescado frito tipo bacalaíllas, brótolas y salmonetes, o por tapas o algo parecido al salmorejo, al ajoblanco o al tabernero.

3.

Quedarte con cara de no tener una respuesta lógica cuando te preguntan que qué te ha traído hasta ahí y qué cómo has sido capaz de dejar la ciudad donde el sol brilla más de toda Europa.

4.

Llorar por el coste económico que te supone cada vez que sales de cervezas o a cenar. ¡Con esos precios en Almería sales de tapas y te da hasta para las copas!

5.

Emocionarte cuando te encuentras a un andaluz con tus mismos pensamientos, comparativas, ideas y sentimientos de la tierra sin importarte de qué provincia es. ¡Es de Andalucía y punto!

6.

Preguntar por todos los detalles a alguien que tiene algún familiar, amigo o que ha estado alguna vez en Almería. Que te lo cuente todo te hace sentir por un momento que estás en tu tierra y que el otro entiende de lo que estás hablando.

7.

Explicar a la gente la diferencia entre el viento de poniente y el de levante, o lo que son los borregos en el mar.

8.

Emocionarte cuando en el supermercado encuentras una sandía, un melón o unos pimientos con la etiqueta de origen de Almería.

9.

Explicarle a todo el mundo con orgullo que la mancha blanca de Almería que se ve desde el espacio son los invernaderos donde se cultivan los mejores tomates de toda Europa y que somos el número uno en exportación.

10.

Mirar hacia el sur intentando imaginarte que en cualquier momento va aparecer por el horizonte el Cabo de Gata.

11.

Echar de menos los churros con chocolate los domingos por la mañana.

12.

Explicarle a la gente que en Almería los días de lluvia se come migas porque sí y punto.

13.

Añorar los bares en donde la cerveza y la tapa están incluidas en el mismo precio.

14.

Explicar a la gente que en Almería cuando acaba la feria en agosto es el momento de sacar la manga larga aunque se pueda seguir yendo a la playa y los días sigan alcanzando o superando los 30 grados.

15.

Explicar a los camareros las diferencias entre una tostada y media tostada, o entre un café con leche y una manchada, añadiendo que lo quieres en taza pequeña o en vaso de caña. ¡Los almerienses somos muy específicos con este tema!

16.

Sentir un nudo en la garganta añorando las playas y calas de arena volcánica y de aguas cristalinas de Almería cuando lo más parecido que te encuentras a eso es un lago frío, oscuro y de fondo dudoso.

17.

Añorar la sal del mar pegada a la piel cuando sales de la piscina o del lago oscuro.

18.

Lloriquear porque te apetece inmensamente un tinto de verano fresquito sentada en un chiringuito con la brisa del mar impregnada en el cuerpo y de fondo un sol abrasador.

19.

Dar a conocer qué es la calima del Sáhara en pleno mes de agosto.

20.

Enseñar a la gente nuestro rico vocabulario con palabras como farfollas, apañaico, contrimás o follaicovivo.

21.

Intentar mantener conversaciones banales sobre el tiempo atmosférico en cualquier cola.

22.

Conocer a personas maravillosas, hacer nuevas amistades, visitar nuevos lugares, tener nuevas experiencias, pero recordando siempre que como en casa y con los tuyos en ningún lugar 😉