1. Para ti el jitomate es tomate y el tomate verde es tomatillo

¿Qué dijo? Bueno, si eres juarense bien lo entendiste.

2. A ti nunca te trajeron nada ni Santa Claus ni los Reyes Magos…
El mero bueno era el Niño Dios. Es él quien te daba tu regalo más esperado del año y que con mucho orgullo presumías en la escuela con tus amiguitos.

3. Los burritos fueron la base de tu pirámide alimenticia.
Y seguro lo siguen siendo… pero de los buenos, de los de tortilla de harina gigante y chile con queso. Nada de aquéllas imitaciones que hacen en otros lugares del país.

4. Pronuncias la ch como sh.
Y en otros estados te piden que repitas Shihuahua, leshe, osho… nada más para cargarte carrilla.

5. Alguna vez has andado “a greña” o “a gorro”.
Y no precisamente porque estés despeinado o porque el frío te haya obligado a salir bien cubierto…

6. En época de mucho calor manejabas con sólo dos dedos.
Para aminorar el sufrimiento de tocar con las manos completas el volante hirviendo.

7. Tienes ese no sé qué con Juan Gabriel…
Siempre que escuchas una canción de “El divo de Juárez”, te aseguras de que todos a tu alrededor sepan que tú vienes de Ciudad Juárez. Además, sabes bien dónde queda la casa en la que su mamá trabajaba como empleada doméstica cuando él era niño, y que después, siendo ya exitoso, le compró.

8. Y el Noa Noa es mucho más que una canción para ti.
Porque tú has tenido la oportunidad de ver este lugar de ambiente, donde todo es diferente, con tus propios ojos.

9. Nunca consideraste el Thanksgiving como un festejo gringo.
Porque también era parte de tus festejos prenavideños. Era imperdonable perderse la cena familiar y acabar con tus compas en una fiesta en El Paso.

10. Le dices a las cosas por su nombre.
¡Qué pick ups ni que nada! Para ti son y siempre serán llamadas “trocas”.

11. Sabes que puedes echar la fiesta en otro país y regresar a dormir a casa.
Si tenías visa y, mejor aún, pase para la línea express de cruce, entonces la ciudad fronteriza de El Paso, Texas, era casi como tu segundo hogar. Ese lugar donde tu mamá iba al súper y tú podías ir a echar la fiesta y estar de regreso en casa para dormir como angelito.

12. Conociste la envidia cuando conociste a las reinas de los rotarios.
Si eres mujer, morías por ser reina. Si eres hombre, morías por estar con una reina. Seguramente alguien de tu familia pertenecía a algún rotario de Ciudad Juárez y de niño te llevaban a los eventos, donde las reinas eran el objeto de deseo.

13. Construiste un muñeco de nieve en la banqueta de tu casa.
¡La expectativa de cada invierno! Todos tus hermanos, primos y amigos los hacían, con todo y nariz de zanahoria, ojos de botones y sombrero bombín.

14. Sabes que Ruidoso no es un lugar donde hace mucho ruido…
Sino un lugar en Nuevo México al que podías ir a esquiar en invierno. Una buena dormida de dos horas en el coche y ¡listo, ya estabas ahí!


15. Refresco
siempre te ha parecido una palabra chistosa.
Y nunca usarás el término, por más que el resto de México te vea raro cuando pides una soda.

16. Tú no estacionas tu coche, tú lo parqueas.

17. Sabes que los hot dogs se comen con chili beans, ¡no hay más!
Cualquier otra versión de esta comida rápida… no es la versión correcta.

18. Te ibas a pistear unas birrias…
A un bar, un billar o hasta al parque, el chiste era pistear con los compas.

19. No te escapaste de que te pusieran una zurra.
Las consecuencias de portarse mal y que tu mamá te cachara.

20. Tu mamá nunca trapeaba el piso…
Pero qué tal lo mopeaba.

21. En tu vocabulario sobresalen expresiones como ¡Arre!
Y no es que estés en el rubro de la equitación, claro.

22. Alguna vez fuiste a los arrancones en el Chamizal.
Y saliste corriendo cuando apareció la policía.

23. Para ti Ciudad Juárez siempre será “Juaritos”.
Y siempre, a donde vayas, lo traes en tu corazón.

 

 

Crédito: Gabriel Flores Romero