Crédito foto: El coleccionista de instantes

1. ¿Qué es ese polvillo que encuentro en casi todos los desayunos?

Ese polvillo sagrado es gofio, harina de millo molida que llena tu día de energía. Échaselo al café, al yogur, a la fruta, al cola cao…

2. ¿Millo…?

Chacho, chacho, millo es maíz, tengo que explicártelo todo.

3. ¿Chacho…?

Chacho es la primera palabra que hay que aprender del extenso léxico canario. Chacho es la abreviación de muchacho y sirve para dirigirse a todo dios, excepto en situaciones formales. ¡Chacho, pásame el gofio!

4. Es fácil llegar a todas partes, ¿no? Son tan pequeñas, las islas, así da gusto.

Vamos a hacer el experimento, ¿sí? Alquilemos un coche y vayamos a dar la vuelta a cualquiera de las islas occidentales. Cuando hayas calculado más de 10,000 curvas, te hayas tragado dos paquetes de Biodramina y te parezcas a la niña del Exorcista, volvemos a hablar de lo fácil que es la conducción por estos lares.

5. ¿Cómo se puede tener espíritu navideño cuando el termómetro marca 26°C?

¡El espíritu navideño es más feliz aquí! Date una vuelta por las playas y admira los árboles de Navidad y los pesebres de arena. Hasta los villancicos suenan mejor en bañador.

6. He visto que allí está la estación de guaguas – ¡yo pensé que era un nombre inventado!

¿Inventado? No es un apodo cariñoso, las guaguas son guaguas y vienen con parada de guagua, estación de guaguas, chófer de guagua y otros accesorios.

7. ¿Y el chófer de la guagua siempre conduce así…? (Mientras intentas abrir la ventana o te tomas otra Biodramina)

En efecto, es una especie única y se caracteriza por coger las curvas como si la guagua saliera en la pole de un Gran Premio de F1, por escuchar música electrónica a todo lo que da y por llevar unas gafas de sol que ni James Bond. También es el único o la única capaz de encontrarse con un camión de mercancías de camino a la cumbre y seguir p’alante sin problemas con dos maniobras y cero sudor.

8. Guanarteme, mencey, faycán, Tenesor, Bentejuí… ¿es esto Juego de Tronos?

Históricamente no parece que los aborígenes canarios estuvieran tan mal de la cabeza pero sí que nos dejaron con una larga lista de nombres maravillosos que suenan a ciencia ficción y que se conservan en calles, plazas, monumentos y recién nacidos.

9. ¡No puedo respirar! ¿Es esto el fin del mundo?

No es el fin del mundo (a menos que sufras de asma, entonces un poquito sí que lo es), es la llegada de la calima, aire caliente, seco y con grandes cantidades de polvo en suspensión que viene del Sáhara. Es común en verano y es lo que se conoce como tiempo sur. La llegada de la calima es el mejor momento para volver al léxico canario y aprender tacos y maldiciones.

10. ¿Qué es ese mejunje rosa fosforescente?

Clipper de fresa, refresco canario con el que hemos crecido todos, nos gustara o no. Pruébalo y descubre si brillas en la oscuridad.

11. ¿Qué es esa cosa verde con hélices que hace tanto ruido?

Ni es un ave, ni es Supermán: es un avión de Binter Canarias, la aerolínea que une las islas y que también se aventura hacia algunos destinos africanos y portugueses. Parece que con ese viento y ese ruido jamás despegará pero al final siempre lo hace. A bordo se ve el mundo como si estuvieras volando en alfombra mágica y si no hace mucho calor te darán un vasito de agua y una ambrosia Tirma, manjar de dioses. Y no te preocupes, te puede parecer que algunas pistas de aterrizaje se quedarán cortas pero hay espacio suficiente para frenar antes de llegar al agua.

12. ¡Esta isla es enorme! ¿Hasta dónde llega?

Pues sí y no. Es harto probable que lo que ves allí en la distancia sea otra isla y, a veces, otra más detrás de la segunda. En un día claro se ve hasta el infinito.

13. Veranear en otra isla es como no ir de vacaciones, ¿no?

Las islas son tan distintas entre ellas que podrías estar en planetas diferentes. Perderte en un bosque de laurisilva y asarte en una caleta solitaria representan la escapada perfecta para unos u otros. Cada isla ofrece otro tipo de aventura – mar, verde, ciudad, barullo, soledad… Y ni que hablar de los quesos – ¡hay tantos quesos como esquinas!

13. ¿Por qué llevas botas altas/bufanda/chaqueta si hace 19°C?

Por eso mismo, ¡hace 19°C! Brrrrr… Y el escaparate de El Corte Inglés dice que ha llegado el invierno.

14. ¿Tenías una cabra y se te escapó…?

Podría ser, pero no. “Se me fue el baifo” significa que me distraje, o que se me fue la bola.

15. ¿Cuál es el significado exacto de todos esos ruidos?

Creo que te refieres a ños/yuos/chos. Con estas palabras mágicas expresamos sorpresa, asombro, horror y una variedad de sentimientos y emociones. La entonación y la fuerza de la vocal indican si estamos comentando algo “ños, que solajera” o si estamos realmente sorprendidos o asustados: “yuuuooos ¡el chófer de la guagua está loco!”

16. El mar parece muy tranquilito, ¿no? Debe de ser genial coger ese barco hasta la isla de enfrente.

Solo tienes que subirte a ese Armas o Fred Olsen y en cuanto lo hagas, ese mar tan apetecible se transformará en algo salido del Señor de los Anillos. ¿Te queda algo de Biodramina de aquella subida a la cumbre…?

17. Ejem, acabas de entrar al bar y has pedido chochos… ¿Hay algo que me quieras decir?

Pregúntale a nuestros colegas andaluces 😉 Nada mejor para acompañar la caña de media tarde.

18. Es pleno agosto, ¡el agua del mar estará calentita!

¡Ja! Sí, sí, corre y zambúllete, yo te espero aquí.

19. Para estar tan cerca de Marruecos no hace tantísimo calor, ¿no?

Te presento a los vientos alisios: hola ¿qué tal? Dada su latitud y lo cerca que están del anticiclón de las Azores, las islas se ven afectadas casi todo el año por los alisios, que soplan desde las zonas polares de los dos hemisferios (altas presiones) a las zonas ecuatoriales (bajas presiones). Así que, efectivamente, las islas deberían de ser más calurosas pero estos vientos tan simpáticos que traen humedad y temperaturas constantes las salvan de lo que podría ser una sauna continua.

20. Hemos estado subiendo por la montaña, me he puesto el abrigo y ahora que llegamos a la cumbre estoy sudando, ¿estoy enfermo?

Efectivamente, te caen los chorros porque aquí hay inversión de temperaturas. Las diferencias de temperatura y humedad entre alisios superiores e inferiores provocan la llamada inversión térmica. Esto significa que no siempre a mayor altitud va a hacer más frío o va a haber más humedad. Hacia los 2.000 metros, por encima de la zona de inversión, donde soplan los vientos alisios superiores, se registran temperaturas más altas y aire más seco, mientras que por debajo de la zona de inversión, hacia los 800 metros, las temperaturas son más bajas y el aire más húmedo.

21. ¿Qué hay después de este techo de nubes? ¿La guarida de algún dragón? Después no me digas que no estamos en Mordor…

Pues más montañas, pinares, barrancos y pueblos. Esto es una acumulación horizontal de estratocúmulos, o un mar de nubes, para los amigos. ¿Te acuerdas de los alisios? Pues cuando los alisios inferiores, fríos y secos, llegan cargaditos de humedad y chocan contra las fachadas orientadas al norte, empiezan a subir por las laderas, se condensan y aumenta su humedad. Los vientos alisios superiores, que son más secos y ligeros, impiden ese ascenso a partir de los 1.500 metros, más o menos. Esto provoca una condensación aún mayor y da lugar a la formación de este mar de nubes tan bonito y tan dramático. Prepara la cámara porque se avecina un paisaje es-pec-ta-cu-lar.

22. ¿Esta patata está podrida?

No, esta papa está arrugada, esperando que le eches mojo y le des un mordisco.

23. ¿Y eso que trepa por ahí y me mira fijamente qué es?

Es un perenquén, un lagartillo endémico que no tiene ningún interés en ti.

24. ¿¿Y esa iguana debajo de la tabaiba??

Ah, bueno, eso es un lagarto gigante, pero tampoco come guiris, que yo sepa…