Foto: Daniel Sánchez

1.

Sonreír amablemente cuando un europeo del norte nos pregunta por qué no estamos en nuestra soleada España.

2.

Protestar cuando alguien dice que en Galicia siempre llueve y hablar del microclima de nuestra aldea.

3.

Explicar que el futbolín es un invento gallego cada vez que vemos uno.

4.

Sentir una extraña mezcla de alegría y morriña cada vez que pasamos por un restaurante o bar gallego.

5.

Pedir a quien nos viene a visitar que nos traiga licor café.

6.

Hacer que todo el que nos rodea, sea de donde sea, acabe utilizando la palabra riquiño y preguntándose cómo hablaba de la gente riquiña antes de conocer el término.

7.

Investigar si existe una Casa Galicia en nuestra nueva ciudad para saber dónde comer rico y barato.

8.

Corregir al listo de turno que llama crepes a nuestras filloas.

9.

Dejar caer con humildad que los gallegos descubrimos Australia.

10.

Buscar desesperadamente pimentón dulce por mercados y tiendas para hacer ajada.

11.

Mirar al cielo, preguntar si abrirá y sentirnos incomprendidos cuando nadie parece saber de qué hablamos.

12.

Dejar a todos nuestros amigos entre boquiabiertos y asustados al finalizar una fiesta con una queimada recitando el conxuro con voz tétrica.

13.

Contagiar nuestro acento a todos nuestros amigos españoles, que de pronto notan que han dejado de usar tiempos compuestos.

14.

Suspirar y mirar con ojos de incredulidad al incauto que nos pregunta si el gallego es oficial. Especialmente si viene de cualquier otro punto de España.

15.

Sentir cómo nos convertimos en el emoji de los corazoncitos en los ojos cuando vemos una Estrella Galicia.

16.

Explicar a escoceses, irlandeses y bretones que somos de los suyos y enseñarles vídeos de muiñeiras.

17.

Acabar sin saber muy bien cómo hablando de por qué el nacionalismo puede ser de izquierdas.

18.

Enseñar a todo el que haga la más mínima referencia a las playas mediterráneas (dando a entender que son mejores) el artículo de The Guardian en el que aparecía la de Rodas como la mejor del mundo.

19.

Sentirnos algo inseguros si hacemos caso al autóctono que nos asegura que no necesitaremos la chaqueta. Decidir cogerla en el último momento.

20.

Enamorarnos de todo extranjero que nos diga que conoce Galicia y que es su parte preferida de España y empezar a hacer planes de matrimonio si menciona nuestra zona.

21.

Echar de menos comer pescado fresco.

22.

Hacer todo lo posible por iniciar una conversación con ese guiri que lleva una camiseta de Rei Zentolo.

23.

Cantar muy alto “vaiche boa” y “miña terra galega” cada vez que suenan “My sharona” o “Sweet Home Alabama” en un bar. Mirar a nuestro alrededor por si algún otro gallego presente en la sala nos ha oído y reconocido.

24.

Invitar a Galicia a todo extranjero que haya logrado ganarse nuestra amistad.