1.

Aprendiste a nadar en piscinas descubiertas. Eso de tener techo agobia, ¿no?

2.

Semana Santa significa apartamento para diez en zona playera, mucha práctica de idiomas, ron con cola y cajas enteras de galletas Bandama (¡Cubanitos!)

3.

Estudiabas en la playa más que en la biblioteca, con los apuntes llenos de arena, un paquete de barquillos o un bakoka de fresa.

4.

Sandra, Millac, Anita, Celgán… Tus recuerdos lácteos son especiales. En el comedor del cole, leche en bolsa, y a la hora de elegir el batido, eras partidario de la fresa, el chocolate o la vainilla, pero nunca de los tres.

5.

Sabes identificar el olor de la jarea a miles de kilómetros de distancia.

6.

Sabes que nada cruje más que una bolsa de Munchitos.

7.

Un cumpleaños no es un cumpleaños sin Clipper de fresa.

8.

Sabes que volar entre islas significa una cosa y solo una: ¡ambrosías de Binter!

9.

Odiabas o amabas vestirte de típico/a para el día de Canarias y por lo general lo primero que hacías era perder el sombrero.

10.

Invierno, primavera, verano y otoño son conceptos de poca importancia para ti.

11.

Las excursiones, asaderos y acampadas escolares te llevaban a volcanes, bosques de laurisilva, pinares, playas de arena rubia o negra, piscinas naturales, presas y barrancos y nunca faltaba el concurso “quién vuelve a casa con más garrapatas”.

12.

Siroco, calima, panza de burro, mar de nubes e inversión de temperaturas forman parte de tu vocabulario diario. Los tres primeros han condicionado tu estado de ánimo innumerables veces.

13.

Ver flamboyanes y almendros en flor en otras partes del mundo te traslada instantáneamente a casa.

14.

Te parece normal hacer tus trabajos de campo de la clase de geografía en una caldera volcánica.

15.

El agua y la sal son tus amigas desde que eres chinijo. Cuando te vas fuera, las olas y la espuma son una de las cosas que más echas de menos.

16.

Fin de año en la playa y los pesebres de arena son un clásico.

17.

De chico, en la playa, había dos amenazas temibles: las medusas y los cortes de digestión si te tirabas al agua después del perrito o el bocata de tortilla del almuerzo.

18.

Estás orgulloso de tu ustedes, tus papas, tu guagua y tu chacho y los usas allá donde vas, sin perderlos nunca.

19.

En el cole te hiciste experto en agricultura gracias al folclore popular y a Cho Juan Periñal (¿o era Perenal?) y a su danza del trigo.

20.

Hablando de cereales, el gofio ha sido parte de tu vida, para bien o para mal, y has tenido que explicar muchas veces de qué se trata y cómo se come. Nadie parece dar un duro por esta harina humilde, pero una vez la prueban… ¡No hay vuelta atrás!

21.

De pequeño pasabas horas buscando trozos de olivina entre las rocas.

22.

En algún momento tuviste que aprender a tocar el timple y es muy probable que tu carrera musical haya quedado en nada.

23.

Estás convencido de que no existe mejor canto deportivo en cancha alguna que supere al pío pío.

24.

Cuando descubres a un Ayoze, a un Yeray, a una Guacimara o a una Nayra fuera de las islas, te dan ganas de abrazarlos.

Foto: Alejandro R. Batista