1. Báñate en el Mediterráneo.

Una publicación compartida de Alba Robles (@albaa.4) el


La dieta mediterránea empieza en el mar. Para apreciarla de verdad, lo mejor es empezar con un chapuzón en sus aguas cálidas. Te vale cualquier lugar de la costa este, desde la frontera con Francia en Cataluña hasta la puntita de Cádiz, las Islas Baleares y, por valer, hasta Ceuta y Melilla.

2. Y en el Atlántico.

Una publicación compartida de Carolina (@carolimore) el


Porque no todo es Mediterráneo y porque bañarse en un océano tiene algo de especial. Eso sí, puede que el agua esté algo más fría. Es la costa oeste de Andalucía (Cádiz y Huelva) y las rías gallegas. Por el norte está el Cantábrico, en el que también te puedes bañar.

3. Aprende a hacer tortilla de patatas.

Una publicación compartida de Lucia (@thecityfarmgirl) el


Pruébala a lo largo y ancho del país, escoge tu modalidad favorita (¿con o sin cebolla? ¿muy cuajada o casi líquida?) y consigue que un nativo te enseñe el secreto. Volverás a casa con un vuelve tortillas de suvenir.

4. Recorre el Caminito del Rey (en Málaga).

Una publicación compartida de Fran (@chichico_de) el


Ahora que ya se puede hacer sin quebrantar leyes y sin arriesgar la vida, es casi imprescindible recorrer la pasarela vertiginosa. No mires hacia abajo. O sí. Hay paisajes que bien valen el vértigo.

5. Disfruta de una clara en una terraza.


Si es en un chiringuito junto a la playa, mejor. El terraceo es una de las cosas que más nos gustan a los españoles en cuanto sale un rayito de sol. Buscar el sol o la sombra, pedir algo y dejar que pasen las horas respirando hondo.

6. Haz el camino de Santiago (o un tramo).


No tienes por qué hacerlo todo desde Roncesvalles: puedes escoger un tramo más corto o incluso hacer el extra final Santiago-Fisterra. Y tampoco hay que caminar: vale en bici y en caballo también.

7. Disfruta de un mar de nubes en los Picos de Europa.

Una publicación compartida de Justin (@dayofthedreamer_) el


Sí, tienes que subir a alguno de esos picos, pero valdrá la pena. Ese momento en el que las nubes no tapan las vistas, sino que se convierten en ellas es impagable y olviarás rápidamente el esfuerzo y el cansancio. Pero también puedes simplemente subir en coche o coger el teleférico de Fuente Dé hasta que las nubes queden apoyadas en un valle a tus pies.

8. Vete a un espectáculo de flamenco.


¿Es turístico y no es representativo de todo el país? Sin duda. Pero que no toda España sea flamenco no significa que el flamenco no sea de aquí. ¡Y es un espectáculo digno de ser visto!

9. Pero también a alguno de la danza regional del lugar en el que estés.


Porque, como decíamos, España no es todo flamenco. Aprender a bailar la jota también será divertido, al igual que encontrarte con gente bailando una muiñeira o unirte a un corro de sardana.

10. Charla con un taxista.


Son el termómetro del país. Pregúntale cualquier cosa y te la dirá. Puntos extra si comentas lo que se está escuchando en la radio. Te hablará de política sin tapujos y estará muy al día de la actualidad. Si quieres polémica, pregúntale por Uber.

11. Pasa una tarde de sobremesa.

Una publicación compartida de IJA (@holasoyjunce) el


No hagas planes para el resto del día si te invitan a comer. Enseguida te darás cuenta de que son las 8, pero a cambio habréis arreglado el mundo.

12. Bucea en una cala de agua transparente.


Las tienes en toda la costa. Unas más calentitas y otras algo más frías, pero para eso está el neopreno. Algunos destinos populares son la isla de El Hierro, en Canarias; Cabo de Gata, en Almería; o Menorca.

13. Sigue los pasos del Quijote por La Mancha.

Una publicación compartida de Alexis Sañudo (@alsaucar) el


¿Molinos o gigantes? Sigue la Ruta del Quijote para pasar por algunos de los lugares más emblemáticos del libro de Cervantes, incluidos un par de pueblos que aseguran ser ese lugar de La Mancha de cuyo nombre el escritor no quería acordarse.

14. Y los de Gaudí en Barcelona.


El Parc Güell, la Sagrada Familia, la Casa Batlló… no importa el número de veces que veas algo de Gaudí, siempre parece magia.

15. Come paella solo si estás en Valencia.

Una publicación compartida de Marlee Tant (@marleetant) el


Es la especialidad local y es difícil de encontrar bien hecha en otros lugares. Además, ¿qué necesidad habría de comer paella en lugares donde lo que hacen bien es el gazpacho o el pulpo o el cocido?

16. Pasea por el Barrio de las Letras de Madrid.


Es fácil imaginarse a Cervantes, a Quevedo y a otros poetas recorriendo estas calles, entrando en corrales de comedias y, retando a duelos de honor a sus rivales.

17. Aprende qué es un hórreo en Galicia.

Una publicación compartida de ImagTry (@imagtry) el


Lo verás desde el camino. Preguntarás qué son esas casitas diminutas y elevadas. Te explicarán que el maíz y la humedad y los ratones.

18. Busca pastores en los Pirineos.

Una publicación compartida de Mohd Asad (@danishasad786) el


Una de esas profesiones tradicionales que está desapareciendo. Y que no debería, claro. ¿Por qué? Porque sus raíces son prehistóricas. Quedan ya pocos pastores trashumantes —aunque fue el medio principal de subsistencia en la zona hasta el siglo pasado—, así que si ves a uno párate y observa. Y no asustes a su rebaño.

19. Disfruta de una buena siesta con las persianas bajadas.

Una publicación compartida de Ayla B (@aylabk5) el


Quizá luego no funciones el resto del día si te pasas de tiempo. Pero que te quiten lo bailao.

20. Desayuna en un bar.


Lee el periódico mientras te tomas el café y piensas en lo bien que está empezar así el día.

21. Comprueba que Teruel sí existe.

Una publicación compartida de JL (@jl.aznar) el


No solo existe, sino que está lleno de pueblos impresionantemente bonitos. El de la foto es Albarracín, que aparece siempre en las listas de pueblos más bonitos de España. Pero no es el único: súbete a un coche y explora la provincia. Teruel es mucho más que sus (tontos) amantes.

22. Vete a una función de teatro clásico en Mérida.


Es viajar en el tiempo y confirmar lo que ya sabías: que los griegos y los romanos tenían las mismas preocupaciones que nosotros. Todos los veranos, durante el mes de julio, se celebra el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérido, una excusa perfecta para visitar la ciudad.

23. Busca los mejores atardeceres…


Hay muchos: sobre la ciudad (el de Granada de la foto es de los más clásicos), sobre el mar, tras las montañas… Estés donde estés, busca el sol y observa cómo se despide.

24. O mantente despierto hasta ver un amanecer en la playa.

Una publicación compartida de Nerea García (@nereagalo) el


Hay algo mágico en acabar una noche de fiesta viendo cómo sale el sol y respirando la brisa marina.

25. Y, sobre todo, no te agobies. Seguro que vuelves.


Una relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor solucionará todos tus problemas.