1.

Empiezas a tener conversaciones un tanto contundentes sobre ciertas medidas gastronómicas almerienses como por ejemplo: las diferencias entre una tostada o media, un café con leche o una manchada, una ración o media ración…

2.

Afirmas saber lo que es un chérigan.

3.

Participas en tertulias, ya sea de forma física o en redes sociales, sobre temas urbanísticos que incumben a la ciudad: parques sin árboles, derribos de edificios de arquitectura popular, transformación de la Plaza Vieja, etc. También en temas de vías de comunicación: obras en la autovía A7, líneas ferroviarias limitadas, costes en la carretera del Cañarete…

4.

Estás enganchado a los desayunos en los bares. Fuera de Almería no has visto otra cosa igual ni tanta variedad de tostadas.

5.

Amplías tu círculo de amigos en la sala de espera de urgencias de Torrecárdenas. Es algo inevitable. Más que nada por la cantidad de horas que te hacen esperar.

6.

En las colas de los baños de los garitos y en las de las entradas de los pubs también pones en práctica tus dotes amistosas o de flirteo.

7.

Te vuelves totalmente indeciso: «¡ofú qué calor!» para el verano, y «¡ofú qué frío!» para el invierno. No tienes término medio.

8.

Lo mismo ocurre a la hora de elegir bares de tapas: ¿de pescado o de carnes a la plancha? Con tanta variedad tus dudas crecen por momentos.

9.

Sabes que la fiesta está acabando cuando son las tantas de la madrugada y en el pub te ponen Follow the leader (recuerda, además, que la canción ya tiene dieciocho años y tú cada vez que la escuchas te haces pedazos rompiendo la pista).´

10.

Tapas, copas y churros. Es el circuito básico del sábado noche y del domingo por la mañana.

11.

Llega noviembre y tú andas aún en manga corta buscando la sombra por la calle (y en esos parques que no tienen árboles).

12.

Aprendes que el «ya si eso te llamo» no llega nunca.

13.

Gurullos con conejo y caracoles, caldo de pimentón, olla gitana, patatas en ajopollo o caldo con almendras, migas de sémola, olla de trigo… Más adicciones a las que estás enganchado y de las que ya no podrás separarte nunca más.

14.

Cualquier persona podrá hablar mal de los políticos almerienses, de la falta de algunas infraestructuras, etc. Pero que a nadie se le ocurra hablar mal de sus playas, de sus desiertos o de sus tapas o te convertirás en el mismísimo Conan “El bárbaro”. (Peli rodada en gran parte en Almería en 1982).

15.

Sabes que el tinto de verano se pide y se hace con «blanca» o con «limón».

16.

Tienes que escoger entre dos bandos climáticos según el viento: pro-levante o pro-poniente.

17.

El parque del Andarax es el parque de los perros y lo sabes.

18.

No hay nada más almeriense que hacer colas kilométricas para recoger el abanico que regala el consistorio los días previos a la feria.

19.

En la feria también tienes que decidirte entre los que van a la del mediodía y los partidarios de la feria de la noche.

20.

El americano, ¿caliente o frío?. ¡Qué tortura! Tu vida se ha transformado en un constante estado de dilemas.

21.

El Cable Inglés convertido en un paseo elevado con mirador, ¿pa’cuando?

22.

La restauración y la rehabilitación de la antigua estación de tren en un centro sociocultural la das por perdida.

23.

“¿Qué eh? Po ná aquí. Y tú, ¿Qué eh? Po ná, igual que siempre” Es algo que te ha costado entender, pero que finalmente has conseguido descifrar.

24.

Has descubierto que el último reducto de Pryca existe y está en Almería.

25.

Sabes que si está lloviendo en Almería es porque alguien ha limpiado el coche o las ventanas.

26.

Para decir que algo te molesta le añades «la polla» por delante. Sin tener que dar muchas explicaciones tu interlocutor se dará cuenta de tu enfado. Por ejemplo: la polla el niño gritando, la polla la bicicleta como va, la polla el coche casi me atropella, etc. (Esto es algo que compartimos con nuestros vecinos los granaínos).