1. Viaja en el Chepe.

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El tren Chihuahua Pacífico, mejor conocido como El Chepe, es el único tren de pasajeros que aún circula en México. El recorrido del pasa por las Barrancas del Cobre lo que hace que el recorrido sea increíblemente panorámico. Si no quieres dar toda la vuelta, por lo menos ve de Creel a Posada Barrancas, que es la sección del viaje con la mejor vista.  

 

2. Visita algún santuario de la mariposa monarca.

Visitar la Reserva de la Biósfera de la Mariposa Monarca entre noviembre y marzo debería ser obligatorio para todos los mexicanos (excepto para todos esos que le tienen miedo a los insectos). Michoacán y el Estado de México cuentan con varios santuarios donde se puede observar este impresionante fenómeno natural.

 

3. Intenta comer chapulines.

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No digo que te vuelvas fanático ni que se tengan que transformar en tu alimento diario, pero deberías darle chance a uno de los elementos más singulares de la tradición gastronómica del sur del país. Como bien dicen por ahí, ¿crees que si no estuvieran buenos la gente se los seguiría comiendo?

 

4. Presencia la Alumbrada de un panteón en Día de Muertos.

Por más que te disfraces de catrina y comas pan de muerto diario, tu experiencia no estará completa hasta que asistas a un panteón en el que se celebre la tradicional Alumbrada. Mixquic, en la Ciudad de México, es el lugar perfecto para para darse cuenta de lo que verdaderamente significa el Día de Muertos en nuestro país. Y ya que andamos por el dos de noviembre…

 

5. Monta un altar de muertos.

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Investiga el significado de cada uno de los elementos tradicionales, vete de compras, planea y arma tu ofrenda. Ahora sí te puedes nombrar conocedor de la celebración.

 

6. Cómete un mango con chile en la playa.

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Puede parecer algo muy sencillo, pero el mango con chile montado en un palo es un manjar muy mexicano. Si no has terminado todo batido después de zamparte una de estas delicias, te falta México.

 

7. Participa en un temazcal.

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Experiencia milenaria para purificar cuerpo y alma. Si no eres claustrofóbico o de esos que se ahogan en el sauna, debes probarlo de inmediato.

 

8. Vete de road trip por Baja California.

La península de Baja California está repleta de lugares increíbles y la mejor forma de conocerlos todos es en un viaje en auto. Ojo, tu itinerario se puede prolongar mucho más de lo que tenías calculado.

 

9. Múdate a alguna playa oaxaqueña por algunas semanas.

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Las playas de Oaxaca tienen ese algo que hace que te olvides de todos tus problemas por un rato. Cuanto dure ese rato depende enteramente de ti. Mazunte, Zipolite, Puerto Ángel, San Agustinillo, Huatulco… opciones tienes.

 

10. Sin albur, agárrale el gusto al chile.

Disfrutar de un platillo bien picoso, como todo en esta vida, es bien difícil hasta que se va haciendo fácil. Es cosa de constancia y de ir tomándole el gusto a los distintos sabores e intensidades de las salsas y chiles de México. Creeme, es una buena inversión.

 

11. Come en un mercado.

La mejor comida popular mexicana está en las fondas y en los mercados; sin embargo, el mercado lleva las de ganar por la variedad y el precio de los alimentos. Una de mis experiencias favoritas al viajar por México es comer en los mercados locales, no hay mejor forma de conocer un lugar que adentrándose en sus mercados.  

 

12. Dominguea en tu parque más cercano.

Cómprate una nieve, siéntate en una banca, escucha el barullo típico del fin de semana y sumérgete en el arte de la contemplación. El puro disfrute.

 

13. Súbete a una trajinera.

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Recorre los canales de Xochimilco e imagínate cómo era la Ciudad de México de antaño cuando a todos lados llegabas en barquito.

 

14. Aprende un poco más sobre las distintas etnias de México.

Tenemos la fortuna de tener un pasado multicultural milenario que aún se deja ver por los distintos rincones del país. ¡Aprovéchalo!

 

15. Ponte una con mezcal.

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Y comprueba si en verdad es la cura para todo mal.

16. Y cúratela como es debido.

 

17. Asiste a un fandango.

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El son jarocho es una de las expresiones musicales más bellas del país, y nunca está mejor representado que en un fandango en alguna ciudad veracruzana.  

18. Visita el DF.

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Recorre las calles del Centro Histórico, Chapultepec, Coyoacán, la Roma y todo lo que el defectuoso tiene por ofrecer. Vale la pena conocer este monstruo de ciudad al menos una vez en la vida.

 

19. Sube a una de nuestras grandes montañas.

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Tienes para escoger el Popocatépetl, el Iztaccíhuatl, el Pico de Orizaba o el Nevado de Toluca.

 

20. Ve a ver a los clavadistas de la Quebrada.

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Porque Acapulco sigue teniendo su encanto.  

 

21. Visita los campos de agave en Tequila.

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Y de paso visita alguna casa tequilera. Aprende de los procesos de una de nuestras bebidas tradicionales y sorpréndete con el paisaje único de un campo de agave azul que se extiende hasta el horizonte.

 

22. Cómete un chile en nogada.

Capeado o sin capear… pero pruébalo.

 

23. Ve a conocer las Barrancas del Cobre.

Las Barrancas son uno de los espectáculos naturales más impresionantes de México. Si sigues nuestra recomendación de viajar en el Chepe, ya estás a pocos pasos de matar dos pájaros de un tiro.

 

24. Rompe una piñata, o por lo menos pégale.

No puedes decir haber estado en una posada si no te tocó pasar a darle a la piñata.

 

25. Súbete a una pirámide.

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Mientras más alta, mejor. No importa si después te tienes que bajar a fuerza de sentones.

 

26. Visita una pulquería, no te tiene que gustar el pulque.

La pulquería es un universo muy singular que debe vivirse para entenderse.

 

27. Nada en el Caribe.

México tiene algunas de las playas más bonitas del mundo, y el Caribe es definitivamente una de nuestras cartas más fuertes. Seguro que una vuelta por la Península de Yucatán te pondrá enfrente de alguna de las mejores playas que hayas visitado.

 

28. Intenta preparar mole desde cero.

Para todos los amantes de la comida mexicana que estén en busca de un reto, ¡nada mejor que el mole!