Crédito: @DavidFernandoC – Cortesía de Monkey Jungle Guayaquil

Fabulosos secretos poderes nos fueron otorgados el día que nacimos guayacos, como por ejemplo:

1.

El pegarse un encebollado para matar todo chuchaqui. Y en Caraguay, para el más maldito.

2.

El poder armar un campo de fuerza ante toda macumba con artefactos místicos como el cuadro del corazón de Jesús en la entrada, el billete de sucres sobre un vidrio, el divino niño pegado con brujita, y la sábila amarrada con cinta roja.

3.

El ir por la sombrita, y el “pie derecho varón.”

4.

El comer agachadito sin regar el jugo en funda, combinados con la destreza de levantar arroz con cédula y cortar con licencia.

5.

El farrear “todo lo que es” Montañita en feriado y patear los grillos en invierno.

6.

La nutrición balanceada de pasteles, bollos, bolones, tostadas y batidos.

7.

El aislar una calle con cuatro piedras para el respectivo peloteo dominguero.

8.

El mandarse un sable con pelos, soque, moco y césped en el Bigote. Ya sabe.

9.

El temple de ir al Play Land Park a gritar por peligro y no solo por diversión.

10.

El decirle “gracias” al incauto que dijo “trece”.

11.

El poder armar una reunión familiar con buena música, karaoke, chaulafán y arroz con pollo.

12.

El saber que empeñar la cédula te da acceso a todas partes, así como la paciencia de hacer fila por deporte.

13.

El impresionar a los visitantes con los poderes acústicos del monumento La Rotonda, y el ponerle play a una canción dedicada a tu ciudad.

14.

El sentido arácnido que nació el día después de que te robaron.

15.

El saber que todo vacile triunfará si jalaste subir los 444 escalones hasta el faro de Las Peñas, y los coronaste con una labia certera, como guayaquileño de verdad.

16.

El poder medir la cantidad de pólvora que le vas a lanzar a tu año viejo en fosforitos, camaretas, tumbakioscos, tumbacasas, tumbasuegras, tumbabarrios y “Bin Ladens”.

17.

El entender un surtido de léxico criminal como “dulces sueños”, “burundanga”, “sacapinta”, “encañonar”, y “secuestro express”.

18.

Y saber dónde exactamente hay películas piratas al granel en la Bahía.

19.

El poder comprar grosellas, ciruelas, bolos y helados desde la ventana del expreso.

20.

El GPS integrado gracias a la Bahía y el Albán Borja.

21.

El enumerar huecas de arroz con menestra, encebollado, cangrejo, guatita, cazuela, caldo de salchicha, chupe, y bandera para comer bueno, bonito, y barato.

22.

El sentarte en una jaba a aplacar el solazo infernal con una chancleta de bielas.

23.

El estar once en el parque para que no te bañe una iguana.

24.

El poder ponerse blue jean así hagan 50 grados de calor, el poder congelante del Menticol, y el saber si una camiseta aguanta con una olfateada de confianza.

25.

El poder recitar toda la venta del clásico caramelero: “Muy buenas tardes, damitas y caballeros, …”

26.

El bajarse un mango de un árbol en la vía pública.

27.

El aguantar hasta las 5am para la buseta de regreso a caleta después de la chupa.

28.

El dominio de pegarse una carta en la frente y anunciar “¡con ésta te caigo!”.

29.

El caminar al estadio para un clásico, y el celebrar la victoria como Dios manda en la Víctor.

30.

El fierro intestinal cultivado por años para un gran día poder pegarse una bandera jumbo en la calle sin efecto alguno.

31.

El tener el gusto exquisito para convertir un carro aburrido en una obra de arte con vinyl adhesivo.

32.

El dominar la viveza criolla y el poder de un “arreglemos”.

33.

El poder zamarrear a gente imprudente de una prolífica y creativa puteada cuando se pasan de la raya.

34.

La franqueza y valentía de decirle a una persona sus cuatro verdades de frente.

35.

Y finalmente, el orgullo de tener claro que la capital comercial del Ecuador ha sido, es, y será siempre Guayaquil.