Foto: Makohiko

 

Una de las sorpresas más inesperadas que se llevan los que visitan México por primera vez se relaciona con la exuberancia de los colores que atiborran la vista sin ningún miramiento. En México el color está en todos lados: en sus casas, sus flores, sus festivales, en las artesanías y hasta en la comida. Somos el país que impregnó el color de las bugambilias en textiles y lo vendió al mundo como rosa mexicano, pero si necesitan más pruebas de que México es un paraíso multicolor, aquí les comparto una colección de  imágenes con los elementos más coloridos de nuestro país.  

 

El color de las ciudades.

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Guanajuato es uno de los primeros lugares que se me vienen a la mente cuando pienso en los colores de México. La vista desde el mirador del Pípila es una postal que todos los mexicanos deberían tener en sus recuerdos. Y aunque Guanajuato es muy impresionante, no es única en su colorido.

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Muchas de nuestras ciudades y pueblos desbordan color. Tenemos a Tlacotalpan, en Veracruz…

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Ajijic, en Jalisco…  

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Tequisquiapan, en Querétaro…

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La ciudad de Campeche…

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San Miguel de Allende, en Guanajuato…

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San Cristóbal de las Casas, en Chiapas…

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Y hasta uno que otro rincón de la Ciudad de México. Estos son sólo algunos de los lugares en los que el color se ha apoderado de la arquitectura.

Los grandes muralistas de México también juegan su parte, manteniéndose presentes por medio de sus obras en espacios públicos en todo el país.

Y como olvidarse de Luis Barragán y Ricardo Legorreta, quienes impregnaron el mundo de la arquitectura con los colores de México.

 

El color de la naturaleza.

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De algún lugar tenía que venir la inspiración, ¿cierto?. El colorido de nuestro país también está presente en su abundancia permanente de flores y su diversidad de paisajes. Los mexicanos hemos sabido integrar esta riqueza con nuestras expresiones culturales y, por supuesto, potenciar el impacto visual de las mismas. ¿Qué sería de nosotros sin nuestro querido cempasúchil?

Algunos paisajes de México son mucho más peculiares que otros. No todos los días se ve un lago rosa como el de Las Coloradas, Yucatán.

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Las flores son una constante en México y aunque nunca sufrimos su ausencia, la explosión de colores que trae la primavera en forma de jacarandas, bugambilias y framboyanes es un espectáculo impresionante.

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Hasta las zonas más áridas de México esconden un poco de color.

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Pero los colores de la naturaleza no necesariamente se quedan con ella. La extracción de pigmentos naturales se realiza en México de forma tradicional desde épocas prehispánicas. En Oaxaca y otros estados, estos pigmentos son una parte muy importante de la industria textil y artesanal.

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El color de nuestras tradiciones.

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México es un crisol de culturas. La diversidad de pueblos que han sido y son parte de este país ha generado una identidad cultural compleja con un sinnúmero de manifestaciones llenas de significado y color. Una de las tradiciones más extendidas en México es el Día de Muertos.

Las fiestas tradicionales de muchos pueblos de México tienen una identidad muy clara. Los parachicos son un ícono de la Fiesta Grande de Chiapa de Corzo, Chiapas.  

Las distintas regiones de Oaxaca tienen atuendos y danzas tradicionales característicos. Todas ellas salen a relucir en la gran fiesta de la Guelaguetza y otras festividades alrededor del estado.

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El vestido de listones de Jalisco es un traje típico mexicano cuyos colores resaltan con el movimiento.

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El sarape es toda una institución de la cultura mexicana.

Las artesanías mexicanas tampoco están exentas de colorido. El arte wixárika es uno de los mejores ejemplos de esto.

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Los juguetes artesanales se siguen encontrando en mercados y ferias.

Obviamente, la comida tampoco podía faltar en esta fiesta del color. El chile en nogada tiene los colores patrios y es una delicia que debes probar en cuanto tengas oportunidad.

¡Ni siquiera los dulces se salvan!

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El color de la vida diaria.

Todo este colorido también está presente en los elementos comunes que se presentan en nuestro día a día: los mercados que visitamos, la ropa y accesorios que utilizamos, y hasta en los personajes que nos encontramos en nuestro andar por las calles de México.

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Y de pilón…

Una muestra de ese color con el que Ramón Valdiosera puso el nombre de México en el lenguaje de la moda internacional: el rosa mexicano. 

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