Quienes hemos sentido la poderosa energía que emana de las enigmáticas selvas del sureste mexicano, donde sobreviven los vestigios de imponentes palacios y templos mayas, podríamos jurar que los espíritus de sus antiguos moradores aún deambulan entre las ruinas de las que fueron ciudades esplendorosas protegidas por dioses y guerreros.

Las cinco experiencias que te sugerimos aquí son, si dejas que tu consciencia y sensibilidad se expandan, aventuras que transitan del espacio físico al plano espiritual, visitando algunos sitios de la tierra sagrada maya donde la comunicación entre el hombre, la naturaleza y el universo tocó una de sus cumbres más altas.

 

1. Abriendo las puertas del cielo en Sian Ka´an.

Foto: biajoe

Dentro de la cosmovisión maya, el enramado de la ceiba era el portal para acceder a los 13 cielos. Tal vez, esa misma impresión tuvieron los mayas al llegar a Sian Ka´an (traducido del maya como “puerta del cielo”).  Y es que el azul profundo que caracteriza las costas de esta reserva de la biosfera, cercana a Tulum, es lo más parecido a entrar en un plano celestial.

En este sitio puedes observar especies como el tapir, el manatí, jaguares, tucanes, diferentes especies de tortugas marinas, delfines salvajes, cocodrilos, pumas, tigrillos, monos saraguatos, jabalíes, pájaros bobo y flamencos rosados, entre muchas otras especies endémicas. Además de una gran variedad de flores y plantas exóticas.

En Sian Ka´an admirarás en todo su esplendor el Sistema Arrecifal Mesoamericano, el segundo más grande del mundo; también podrás nadar a través de un antiguo canal maya que se pierde entre manglares donde habitan colonias de estrellas marinas, y visitar zonas arqueológicas poco conocidas como Muyil, cuya arquitectura tiene un gran parecido con la grandiosa ciudad de Tikal.

 

2. Viaje al inframundo maya en Balankanché.

Después de tocar el cielo en Sian Ka´an, es tiempo de visitar el inframundo maya en las cuevas de Balamkanché. Estas grutas se encuentran a unos cuantos kilómetros de la zona arqueológica de Chichen Itzá y son consideradas por los arqueólogos lo más cercano a la visión maya del Xibalbá.

Según la cosmogonía maya, el Xibalbá era regido por 12 dioses o señores de la muerte, y la única forma de llegar a ellos era a través de cavernas y cenotes. Es por esta razón que se han encontrado numerosas ofrendas relacionadas con el culto al inframundo en cuevas como Balankanché, cuya cámara principal, conocida como “Trono de Balam” posee una estructura pétrea que se semeja a una gran ceiba.

Alrededor de ella aún se pueden apreciar las ofrendas originales que los mayas depositaron para venerar a los dioses del Xibalbá durante 2 mil años.

 

3. Calakmul, el reino de la serpiente.

Calakmul es una de las zonas arqueológicas mayas más imponentes que conocerás; se localiza en el estado de Campeche, en el corazón de la selva tropical más grande de México. El esplendor de Calakmul ocurrió entre los años 600 al 900 d.C. y es considerada una de las urbes más importantes del Clásico Maya. Los hallazgos arqueológicos en Calakmul incluyen la mayor cantidad de estelas registradas en el área maya.

Cuando se entra en Calakmul es inevitable no sentirse como uno de los primeros exploradores que se adentraron en este enigmático lugar; y es que aunque los trabajos de restauración e investigación se realizan desde la década del 80, gran parte de las pirámides y los palacios aún permanecen cubiertos por la vegetación selvática, dándoles un halo de misterio que a veces resulta difícil de explicar si no estás ahí para sentirlo.

Si además consideramos el estremecimiento que causa caminar a través de una selva repleta de monos aulladores, faisanes, jaguares y lagartos, sujetos a la mirada atenta de guerreros y señores mayas grabados en estelas que parecen vigilar nuestros pasos, la experiencia resulta casi sobrenatural.

 

4. Descubriendo el lado oculto de Palenque.

Palenque es sin duda el epicentro de la cultura maya en Chiapas. No por nada es el asentamiento arqueológico que más información ha brindado a los investigadores acerca de los misterios de esta cultura. Aunque quizás ya has estado Palenque, hay rincones poco conocidos por la mayoría de los visitantes en un circuito alterno al área más turística de la zona.

Se trata de las ruinas inexploradas de Palenque, a las que se puede llegar con la ayuda de los guías locales certificados, quienes te llevarán a través de senderos selváticos donde no solo observarás templos mayas ocultos entre la vegetación, también admirarás imponentes ceibas, cascadas y arroyos de aguas cristalinas, y aprenderás acerca de las plantas medicinales que crecen en la zona.

 

5. Yaxchilán, ciudad de grandes señores  y dinastías.

Foto: Waywuwei

El sitio arqueológico de Yaxchilán se encuentra en el municipio de Ocosingo, Chiapas. La aventura comienza desde el momento en que hay que tomar un bote para llegar a Yaxchilán a través del río Usumacinta; durante el viaje observarás cocodrilos y la densidad de la hermosa selva lacandona.

Yaxchilán es considerada uno de los ejemplos más notables de las ciudades mayas del Clásico Tardío. En sus tiempos de esplendor (200 al 900 d.C) llegó a contar con 120 edificios cívicos y religiosos, de los cuales, 39 han sido rescatados.

Al llegar a la zona arqueológica, te sentirás envuelto por el espíritu de los mayas conforme vayas avanzando entre caminos laberínticos que conducen hacia las ruinas de centros ceremoniales custodiados por árboles sagrados. Por si fuera poco, en Yaxchilán se ha descubierto el mayor registro de la historia de una dinastía maya, la cual quedó plasmada en enormes estelas y grabados en donde incluso aparecen los “aluxes”, como se le conoce a los duendes mayas que según las creencias prehispánicas, habitan las selvas de la región.