1. El cumpleaños de Don Porfirio

El hecho de que celebremos la independencia de México la noche del 15 y durante el 16 de septiembre se ha prestado a malas interpretaciones. Tradicionalmente se le ha atribuído a Porfirio Díaz —en su papel de megalómano descocado— el recorrer los festejos patrios al día 15 para así poder festejar su cumpleaños y el de México el mismo día. Aunque don Porfirio efectivamente cumplía años en esas fechas, la celebración nacional del día 15 ya estaba bastante afianzada antes de su mandato.

Muchas crónicas de mediados del siglo XIX hablan de las fiestas de la noche 15 de septiembre. Estas fiestas ya acompañaban una ceremonia del Grito que se celebraba a las once de la noche del mismo día; tradición iniciada por Santa Anna y oficializada a partir de 1845. Supongo que esta migración temporal era previsible, ya que no a muchas personas —don Antonio López incluido— les habría resultado agradable la idea de ponerse a gritar a mitad de la madrugada.

Nota: la celebración del Grito conmemora la llamada a las armas hecha por Miguel Hidalgo en el pueblo de Dolores, Guanajuato, durante la madrugada del 16 de septiembre de 1810. Este momento se considera el inicio de la lucha por la independencia de México.

2. El Esquilón San José

 

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¿No les suena? Pues se trata del nombre verdadero de la Campana de Dolores. Esta reliquia histórica fue elaborada en 1768 y se mantuvo en uno de los campanarios de Dolores hasta 1896, año en que Porfirio Díaz mandó instalarla en Palacio Nacional para darle mayor rimbombancia a los festejos de la independencia. A partir de entonces, la campana ha acompañado la ceremonia del Grito en la capital del país.

En 1960, en conmemoración por el 150 aniversario del inicio de la independencia, se fabricaron varias réplicas del esquilón con el fin de que cada estado del país tuviera su propia campana.

 

3. El día de la independencia que casi nadie recuerda

La ceremonia del Grito y la cena familiar que se llevan a cabo la noche del 15 de septiembre pueden ser responsables de que otro gran evento pase prácticamente inadvertido durante los festejos del mes patrio. Pocos días después de la pozoliza se conmemora el aniversario de la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México; en este momento inicia la historia del México independiente y se le puede considerar como el verdadero día de la independencia. Esta fecha, claramente reconocida por todos los niños de primaria y secundaria del país, pero olvidada por el resto de México, es el 27 de septiembre.

 

4. El primer monumento a la independencia

 

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Mucho antes de que la Victoria Alada se elevara sobre Paseo de la Reforma —lo cual debe tomarse literalmente, ya que este monumento está tan bien cimentado que ya se ha elevado varios metros por encima de la ciudad en hundimiento—, ya existían otros proyectos y edificaciones celebrando la independencia de México. Les va a sonar extraño, pero el primer monumento a la independencia es tan viejo, que se construyó cuando estas tierras todavía se conocían como Nueva España.

Este primer monumento es la Columna de la Independencia de Celaya. Se trata de una columna neoclásica que actualmente está rematada por los elementos del escudo nacional. Fue construida en 1791 por Francisco Eduardo Tresguerras —también celayense— en honor a Carlos IV —el mismo del caballito. Originalmente la columna sostenía una escultura del monarca español, pero esta fue modificada para celebrar el México independiente en 1823, apenas dos años después de que terminara la lucha armada.

Veinte años más tarde, Santa Anna convocaría a un concurso para elaborar un suntuoso monumento conmemorativo en pleno Zócalo de la Ciudad de México. El proyecto ganador, desarrollado por el olvidado arquitecto, Lorenzo de la Hidalga, era una columna neoclásica rematada por una victoria, muy parecido al monumento actual. La construcción dio inicio en 1843, pero la inestabilidad política y económica de la época impidieron que se construyera algo más que el zócalo… Y de ahí salió el sobrenombre con el que todos conocemos a la Plaza de la Constitución.

 

5. La primera versión del Grito

Apenas dos años después de que diera inicio la guerra de independencia ya se conmemoraba la llamada a las armas a través del Grito. Lo que sería la primera versión de una tradición nacional se llevó a cabo en la ciudad de Huichapan, Hidalgo, donde parte de las fuerzas independentistas se encontraban concentradas a finales de 1812. Ignacio López Rayón y Andrés Quintana Roo fueron los encargados de llevar a cabo la ceremonia en el edificio conocido como El Chapitel, que hoy forma parte del museo de Arqueología e Historia de Huichapan.