Crédito: San Sharma

1. No compartir los mismos valores con tu compañero de viaje.

Viajando conocerás realidades muy distintas a la tuya. Quizás te encuentres con pobreza extrema, maltratos e injusticias, y la reacción de cada uno frente a estas situaciones será de acuerdo a sus valores. Que mi compañera quiera ir a un paseo en elefante, aunque sepa que son maltratados, es algo que no voy a poder aceptar jamás. Como tampoco que le grite a un nene porque le tira de la ropa para pedirle plata.

“Viajá con alguien que comparta tus mismos valores o viajá sola”, me dijeron una vez, y cuánta razón tenían.

 

2. Viajar con alguien cuya experiencia en viajes sea muy distinta a la tuya.

El ser humano tiene una capacidad de adaptación increíble, y esto se intensifica con el viaje. Cuando uno pasa mucho tiempo en la ruta, varios aspectos que al principio eran choques culturales pasan a ser parte del día a día.

Que el bus se rompa a mitad de camino y tengas que esperar varias horas bajo el sol ya no te molesta tanto como antes, y el significado de la palabra “cama” ahora abarca a cualquier lugar donde puedas cerrar los ojos y descansar varias horas seguidas. Sabés que no siempre encontrarás comida que te guste, y que más de una vez tendrás que saltear almuerzo o cena por estar viajando en zonas remotas. Las excursiones guiadas ya te aburrieron hace tiempo, y el mejor plan para una tarde puede que sea sentarse en una plaza a ver la gente pasar.

Para alguien que recién empieza a viajar, todos estos aspectos son una novedad y necesitará tomarse su tiempo para adaptarse. La experiencia en viajes va a marcar los destinos e intereses de cada uno.

 

3. No tener el mismo tiempo disponible que tu compañero.

Si tu idea es hacer un viaje largo en el que preferís tomarte cada destino con calma, para entender lo que pasa a tu alrededor en lugar de tachar atractivos, es importante que viajes con alguien que esté en tu misma sintonía. Tener una compañera que está en unas cortas vacaciones y pretende pasar una noche en cada ciudad para sacarse una foto delante del lugar más representativo y seguir puede arruinarte el viaje.

 

4. Tener un presupuesto muy distinto.

Hay gente que tiene más tiempo que dinero. Otros, más dinero que tiempo. Mezclarlos es uno de los errores más comunes.

En la mayoría de los casos, este punto está conectado con el anterior. Quien se toma unas cortas vacaciones por las que estuvo esperando todo el año, seguramente no va a escatimar en gastos. Si tu compañero prefiere alojarse en buenos hoteles y cenar todas las noches en restaurantes, mientras que para vos estos son gastos innecesarios, entonces llegará un momento en el que deberán separarse para poder disfrutar el viaje.

Es importante aclarar este tema antes de salir. No es esencial que los dos calculen gastar lo mismo a diario, pero sí saber en qué tipo de alojamiento se quedarán, el transporte que usarán, si pretenden hacer excursiones pagas o no, etc. Con un presupuesto similar, las expectativas del viaje también lo serán y se evitarán muchos momentos incómodos.

 

5. No planear separarse en ningún momento del viaje.

“Desprenderse un compañero de viaje es más difícil que conseguirlo”.

Pasar 24 horas al día durante un tiempo prolongado con una misma persona, no es fácil. La mejor manera de evitar fricciones es tomarse un descanso mutuo, puede ser separándose por unos días cuando cada uno quiere visitar un lugar distinto para después volver a juntarse en otro punto, o aunque sea hacerlo durante algunas horas diarias. Dos cosas pasan al separarse: aprendés a valorar más la compañía del otro, o descubrís que querés viajar solo.