Crédito: Eneas De Troya

 

La Ciudad de México está tan contaminada que nunca ves el cielo azul.

La capital de México tiene una mala reputación cuando de contaminación se trata. Mucha gente piensa que es una de las ciudades más contaminadas del mundo pero esto, simplemente, no es verdad. Sí, es una ciudad muy grande, con cierto nivel de contaminación, pero el gobierno ha hecho grandes cosas para reducir los niveles de smog (jardines en azoteas, autobuses híbridos, el programa “hoy no circula” para coches que tienen más de diez años). Según reportes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el D.F. tiene el número 463 en la lista de las ciudades más contaminadas (tomando en cuenta los datos registrados de partículas aerotransportadas de menos que 2.5 micrómetros- las que son lo peor para tu salud). Un número muy bajo en la lista considerando su tamaño. De hecho, se encuentra por debajo de varias ciudades de Francia, Italia y Polonia. Para darte un idea, la cifra del Distrito Federal es de 25 partículas de 2.5 micrómetros por metro cúbico, mientras que Nueva Delhi llega a la alarmante cifra de ¡153!.

 

Todo los coches y autobuses son viejos y están oxidados.

Creo que este punto está relacionado con la discusión de arriba. Es cierto que si visitaste la ciudad en la década de los 80 y los 90, había muchos coches viejos y desgastados y hasta llegabas a ver varios vehículos que emitían penachos de humo asqueroso cada vez que arrancaban. Sin embargo, hoy en día la mayoría de los coches y autobuses que circulan en las calles son nuevos y modernos. De hecho, por ley, todos los dueños de vehículos en la capital mexicana deben de checar las emisiones de sus coches cada año. Este es otro factor que ha contribuido a que los cielos azules hayan vuelto a la gran ciudad.

 

Es una gigantezca mancha urbana.

Debido a su gran población y a su lugar como una de las ciudades más grandes del mundo, mucha gente piensa que el Distrito Federal no es más que una gris expansión urbana. En realidad, la ciudad está formada por diferentes barrios de todo tipo y muchas áreas verdes. Los árboles abundan y si ves la ciudad desde arriba (desde el Castillo de Chapultepec, por ejemplo) puedes ver espacios verdes por todos lados. La capital cuenta con muchas placitas con fuentes y algunas partes de la ciudad hasta dan la sensación de ser pequeños pueblos, haciendo parecer que la ciudad está muy lejos.

 

Está ubicada sobre una falla sísmica.

Es muy fácil creer que, con el número de temblores que recientemente se han sentido en la ciudad de México, la capital está situada sobre una falla sísmica. Pero no es así. De hecho, la falla se encuentra en la costa, a cientos de kilómetros de distancia. Sin embargo, como la Ciudad de México fue construida sobre tierra reconstituida sobre un lago (Lago de Texcoco), esto hace que el suelo tenga una consistencia más suave, lo que significa que se sienten más fuerte los terremotos. La buena noticia es que como la falla está muy lejos de la ciudad, cuando sucede un sismo, la alarma sísmica alerta a los residentes hasta con 80 segundos de anticipación.

 

Es una ciudad muy peligrosa.

La ciudad de México obtuvo su mala reputación en los 90, pero actualmente mucho ha cambiado en la capital. Ha habido un aumento en la presencia de policías a lo largo y ancho de la ciudad y, además, hay muchísimas cámaras de vigilancia por todos lados. Se han invertido mucho dinero y esfuerzo para impulsar la regeneración de la ciudad. El Distrito Federal hoy es tan vibrante como Londres o Nueva York, tan bonito como París o Praga y además cuenta con una tasa de asesinatos comparable con Little Rock, Arkansas.