1. ¿Quién mató a Moctezuma II?


La muerte del semi dios Moctezuma II fue el punto de quiebre entre las relaciones entre los españoles y el pueblo mexica, lo que desató la breve pero atroz guerra que culminó con la destrucción completa del poderío azteca y de Tenochtitlan, su ciudad capital.
Las crónicas hispanas mencionan que Moctezuma II fue apedreado por su propio pueblo al ver que era incapaz de reaccionar contra los atropellos cometidos por los conquistadores en contra de la población de su ciudad. Pero las crónicas indígenas mencionan que el Tlatoani fue asesinado por los mismos españoles al ver que este ya no les era de utilidad. Dicen que su cuerpo fue lanzado a los canales de la ciudad.
¿Quién habrá dicho la verdad? Quizá en algún convento o canal olvidado de aquella época se encuentre la respuesta esperando ser develada.

 

2. ¿Existió realmente Aztlán?


Aztlán es el mítico lugar de la blancura, el hogar primigenio de la nación azteca, abandonado por sus habitantes por mandato del dios Huitzilopochtli, que les ordenó comenzar el peregrinaje en busca de su destino. Una vez establecido el imperio mexica, los aztecas quisieron volver a Aztlán, pero no pudieron encontrarlo.
Entre las teorías que explican el origen del pueblo mexica, se tienen contemplado que quizá fueran un grupo migratorio procedente de los desiertos de Arizona. Otros han propuesto la Isla de Mexicaltzingo, en el actual estado de Nayarit, como el hogar primigenio del pueblo azteca.
Pero quizá Aztlan, como sucede en muchos mitos fundacionales, solo sea una alegoría, una justificación para el poderío de una nación sobre la otra, una fábula mítica que los pueblos errantes han creado para que sus miembros sientan una cohesión ideológica, ya que el mismo pueblo azteca, en su arduo peregrinar, se vio enfrentado a duras pruebas, y una de ellas era la carencia de un lugar al cual llamar hogar.

 

3. ¿Qué fue del tesoro de Moctezuma?


Cuando los conquistadores españoles abandonaron Tenochtitlan, en lo que sería conocido como “la Noche Triste”, se llevaron consigo gran parte del tesoro del palacio, el cual les fue arrebatado en el transcurso de su huida por los belicosos mexicas.
Después de derrotar finalmente a los mexicas, los conquistadores buscaron infructuosamente el preciado botín, pero ni torturando a su último gobernante pudieron obtener una respuesta satisfactoria sobre su localización.
El tiempo ha mitificado ese tesoro perdido, a lo largo de novelas fantásticas y leyendas variopintas, pero hasta el día de hoy aquellos tesoros, que fueron la ruina de sus ladrones, permanecen ocultos sin encontrar.

 

4. ¿Dónde está Tollan?


En el ciclo mitológico de Quetzalcoatl, se narra que este dios convertido en hombre reinó en Tollan o Tula, donde sus habitantes, los toltecas, gozaban de grandes riquezas materiales. Esta abundancia se perdió cuando su gobernante rompió los votos sacerdotales al embriagarse con pulque, engañado por el dios Tezcatlipoca.
Este mítico reino perdido fue añorado en los siglos venideros por los pueblos del centro de México, siendo inclusive el origen de muchos linajes gobernantes que ejercían su poder en México en la víspera de la invasión española.
Entre las posibles Tollanes destacan la ciudad de Cholula en el estado de Puebla; Teotihuacan en el Estado de México y Tula Xicocotitlan, en el estado de Hidalgo. Sin embargo, ninguna de estas tres ciudades ha sido identificada como la Tollan de Quetzalcoatl.

 

5. El Enigma de la Rueda


La rueda es una de las invenciones por excelencia que la mayoría de las culturas humanas han ideado para poder transportar de manera más fácil y eficiente sus productos a lo largo de grandes extensiones de terreno, facilitando la comunicación y la creación de infraestructura para su fácil movimiento.
No hay evidencia de su uso en el México antiguo, pero se han encontrado juguetes con ruedas habilitadas para su movimiento, lo cual pone en entredicho el desconocimiento de este universal invento.
La hipótesis más aceptada es que el carecer de grandes animales de carga para facilitar el transporte de pesos considerables, sumado al tipo de terreno montañoso, hizo que las mentes prácticas de los antiguos pobladores desecharan la rueda como medio inventivo.