El miedo es una respuesta del organismo ante estímulos que se perciben como potencialmente peligrosos. En condiciones normales, el miedo nos ayuda a mantenernos a salvo y lejos de cualquier eventualidad que pudiera ponernos en riesgo. Fuera de esta lógica se encuentran los llamados miedos irracionales o fobias. Este tipo de miedos coartan nuestra libertad al impedirnos realizar actividades que no implican ningún riesgo para nosotros.

Uno de los miedos irracionales más extendidos es el miedo a volar en avión o aerofobia. La incapacidad de subirnos a un avión puede ser un verdadero problema en nuestras vidas. Puede interponerse frente a cuestiones profesionales, planes familiares e incluso puede impedir el disfrute que deberían ser unas vacaciones en un destino exótico. Si te consideras dentro de los viajeros que disfrutan del destino, pero no tanto del recorrido, échale un ojo a estos consejos. Tal vez haya algo para ti.  

 

1. Consigue un perrito para que te conforte

Se llaman animales de soporte y tienen la tarea de ayudar a sus dueños a sobrellevar problemas emocionales. Aunque este papel ya lo juegan muchos animales desde que se convierten en mascotas, los animales de soporte emocional cuentan con un entrenamiento básico para prevenir conductas que podrían causar más ansiedad de la que eliminan. El soporte de un animal puede hacer más llevaderos las experiencias que nos provocan ansiedad y el miedo a volar ha sido uno de los campos de especialización de este tipo de animalitos.

Actualmente solo puedes certificar a tu mascota si vives en los Estados Unidos. En otros países, una carta de tu doctor tratante debería ser suficiente para identificar a tu perro o gato como un animal de soporte, siempre y cuando ya cuente con el entrenamiento adecuado. En México, Interjet permite volar con animales de soporte emocional, pero seguramente esta práctica se extenderá a otras aerolíneas en los próximos años.

 

2. Asiste a un curso especializado

Como ya mencioné anteriormente, la aerofobia es un problema bastante extendido. Esto ha provocado que muchas empresas se hayan enfocado en desarrollar cursos con los que pretenden eliminar —o al menos disminuir hasta niveles funcionales— el miedo de las personas a subirse a un avión. Estos cursos son una mezcla de información básica sobre todo lo relacionado a la aviación y talleres para controlar la ansiedad e identificar el origen de nuestro miedo.

Algunas aerolíneas, como Virgin Atlantic, British Airways y Aerolíneas Argentinas, brindan este tipo de cursos alrededor del mundo. En México y España, también puedes tomar cursos presenciales que tienen muy buenos índices de éxito. Incluso existen cursos en línea que te permitirán superar tu miedo antes de tus próximas vacaciones.

 

3. Infórmate sobre tu miedo

El miedo se puede originar a partir del desconocimiento. Muchas de las personas que tienen miedo a volar piensan en todas las posibles catástrofes que podrían ocurrir durante un vuelo. Afortunadamente, muchas de esas catástrofes ni siquiera son físicamente posibles. Los aviones son máquinas extremadamente seguras, fáciles de manejar y se amparan en las leyes de la física para evitar accidentes. Investigar sobre el funcionamiento de los aviones y otros temas relacionados con la industria aeronáutica te dará muchos argumentos racionales para combatir tu miedo.

Volar no sólo es la forma más segura de viajar; es tan segura, que todos los demás medios de transporte humano parecen un desastre en comparación. En 2017 se ocuparon 3,800 millones de asientos de avión —eso es como la mitad de la población humana— y sólo hubo 200 muertos relacionados con accidentes aéreos en todo el mundo. ¡200 entre 3,800 millones no es nada! Es mucho más probable que mueras haciendo el quehacer en tu casa que viajando en un avión. Así de seguro es volar.

 

4. Unas pastillitas antes del vuelo

Si puedes subirte a un avión sin problema, pero la taquicardia y el sudor de manos se hacen presentes incluso antes el despegue… duérmete. Mucha gente prefiere viajar de noche para descansar durante el vuelo, pero si necesitas un empujoncito para alcanzar un nivel de relajación ideal, pídele a tu doctor que te recete unas pastillas para dormir. Ten en cuenta el tiempo que tardan en hacerte efecto y planea todo para caer en los brazos de Morfeo inmediatamente después de encontrar tu asiento.   

 

5. Viaja junto a las alas

No se necesita tenerle miedo a volar para odiar las turbulencias. Son sorpresivas, hacen que todos los bebés en el avión se pongan a llorar, nos ponen a pensar en esos miles de metros que nos separan del suelo y pueden hacer que nos echemos el café encima. Por suerte, las turbulencias no son mucho más que eso: una incomodidad. Ni el avión se va a caer ni va a quedar fuera de control por un airecito.

Si quieres tomar un papel más activo con respecto a tu problema con las turbulencias, hay una práctica muy sencilla que puedes empezar a implementar: evita los asientos de hasta atrás. La zona donde se siente mayor estabilidad en la cabina es alrededor de las alas y en la parte delantera del avión. Los asientos junto a la salidas de emergencia de las alas son mis opciones favoritas a la hora de elegir lugar, ya que te evitas brincos y tienes más espacio para estirar las piernas.  

 

6. Vuela más

Hacer del vuelo una experiencia recurrente te va a familiarizar con todos los protocolos alrededor del viaje. Empezarás a ubicar los ruidos que hace el avión al despegar y al aterrizar, te aprenderás de memoria los avisos de seguridad de las aerolíneas y comenzarás a preferir ciertos asientos. Esto hará que el avión se sienta como una situación conocida y pierda su carácter amenazante. Con el tiempo te será más fácil hacer a un lado tu ansiedad y hasta podrás distraerte con alguna película o terminar esa novela que vienes leyendo desde hace unos meses.