Actualmente muchos nos preguntamos cómo sería si México fuera gobernado por tal o cual personaje histórico, volteando casi siempre a otro lado del mundo. Sin embargo, te cuento que en nuestro pasado hubo hombres y mujeres admirables que bien podrían mostrarnos hoy un camino diferente al que nos han enseñado en la escuela. ¿Qué pasaría, por ejemplo, si Nezahualcoyotl gobernara en estos tiempos? Para empezar, tendríamos un gobernando que, antes que nada, sería filósofo, poeta, arquitecto y guerrero. Aquí te dejo una lista de seis cosas que este gran personaje de nuestra historia podría traer al México de hoy.

1. Ordenaría que todos los jóvenes que tuvieran algún talento en las artes fuesen integrado a las escuelas de alto rendimiento.


Y haría que el estado fuese quien financiara sus investigaciones, así como sus alimentos y su vivienda. En tiempos de Nezahualcoyotl había leyes para la protección de científicos, poetas y artistas, pues eran considerados seres que bendecían la tierra.
A todos los que tuvieran talento poético el estado les proveía para que pudieran ser productores de tanta belleza. El estado sostenía a todos aquellos que tuvieran talento también en la pintura o escultura para que pudieran aportar a la tierra el fruto de la belleza de su talento. Muy inspirador, ¿no?

 

2. Prohibiría el alcoholismo, ya que su ley anti alcoholismo dice a la letra:

«Porque han sido los dioses los que a menester nos han dado la conciencia y el razonamiento, el juicio para elegir lo que es mejor para cada uno. Pero aquel que se priva de juicio,no es digno de tener casa ni sustento, porque entonces se convierte en una bestia que pierde el control sobre los actos. Ya no puede ser enjuiciado ni enjuiciar, convertido en bestia se transforma en un ser despreciable y destructor y aniquilador de los valores esenciales de la cultura. Es por ello que estas leyes buscan evitar que haya más perjuros, más borrachos sobre la tierra…»

Al macehualtin que se le sorprendía ebrio, por primera y única vez se le trasquilaba la cabeza para que todos supieran públicamente su condición de vicioso.

La segunda vez el pueblo entraba en su casa y se apoderaba de todo cuanto tuviera. Después la casa era incendiada y de esta manera ya no volvería a incurrir en aquella falta tan grave.

Si el borracho era sorprendido por tercera vez era conducido hacia el verdugo y, sin más, se le decapitaba.

De esta manera el delito de ebriedad casi desapareció de Anáhuac, y decimos de Anáhuac porque más tarde otras ciudades vecinas adoptarían estos mandatos como propios para mantener el orden.

 

3. Ordenaría construir obras de infraestructura armónicas con la naturaleza.


De la mano de su gran visión en ingeniería así y de su gran respeto y amor por la naturaleza, el señor Nezahualcóyotl construiría obras tales como tal como los acueductos de Tenochtitlan y el albarradón que, en la misma ciudad, impedía las inundaciones y además dividía las aguas dulces de las saladas, logrando transformar el lago pantanoso en un perfecto equilibrio natural para las especies de uno y otro ecosistema.

4. Establecería leyes a favor de la flora y la fauna, pues Nezahualcóyotl era un amante de los jardines y de la naturaleza.

Cuentan las crónicas de los españoles que los jardines del rey poeta eran los más hermosos que habían visto. Y cómo no creerles si, en el cerro de Tezcutzingo, ordenó que entre dos cerros se construyera una pequeña represa para el manantial que ahí había y dos canales rodearan los cerros, los que tenían hoyos para que por ahí escurriera el agua y se regaran sus jardines. El agua restante remataba en su tina de baño a la misma altura del cerro, lo que le permitía observar desde ahí sus bellos jardines. Nezahualcóyotl también fue el ingeniero que ordenó construir el albarradón que dividía las aguas saladas de las dulces en el lago de Texcoco, lo que evitaba los pantanos y las inundaciones, propiciando así la armonía en el ecosistema que ahí existía.

 

5. Su cosmovisión reformaría las corrientes de pensamiento actuales.

Pues para él no existían las deidades, solo había un ser omnipresente y dual del cual no se podría comprender su naturaleza. Tampoco le atribuía un nombre ni una forma, el hombre no podría jamás estar cerca de esa divinidad. Pero Nezahualcóyotl sí sabía que la humanidad siempre buscaba establecer conexión con lo divino, por lo que siempre se negó a reconocer a deidad alguna y se limitó a creer que el hombre vino a este mundo «a sufrir y a perseverar», pues en sus poemas podemos apreciar que él reconoce que esa es la única garantía que tiene el hombre.

 

6. Volvería más rígida la impartición de justicia, condenando todo delito grave a muerte.

En cuanto a los delitos menores, ordenaría como sentencias poner alguna marca a los infractores en su primera vez, una marca diferente que lo distinguiera como reincidente y, por último, la muerte si aquel individuo no había comprendido la situación en que se encontraba. Aquí puedes leer más sobre el derecho mexica.