1. La ciudad gemela de Tenochtitlán

Trece años después de la fundación de Tenochtitlán, un grupo de inconformes con el gobierno y las leyes decidieron separarse y formar Tlatelolco. La nueva ciudad estaba separada de Tenochtitlán por una pequeña laguna que hoy conocemos como La Lagunilla. Tlatelolco floreció y en determinado momento llegó a ser la envidia de los gobernantes de la capital mexica —por ahí se dice que Templo Mayor de Tlatelolco era más suntuoso que su homólogo de Tenochtitlán. La rivalidad entre las dos ciudades terminó en una guerra con la que los tenochcas dominaron Tlatelolco en 1473.

A la llegada de los españoles, Tlatelolco formaba parte del imperio mexica y era una ciudad dedicada al comercio. Los habitantes de Tlatelolco se unieron a los de Tenochtitlán en la lucha contra los españoles y Tlatelolco fue el último bastión de los mexica. Con la caída de esta ciudad se da por concluida la guerra de conquista el 13 de agosto de 1521.

 

2. El centro comercial de la ciudad

Cuando Tenochtitlán se hizo con el poder de Tlatelolco, esta ciudad se convirtió en el centro comercial más importantes del imperio mexica. La plaza principal de Tlatelolco albergaba el mercado más grande de México y fue una gran impresión para los conquistadores observar la variedad de los productos con los que se comerciaba en un mismo espacio. Después de la conquista, Tlatelolco se convirtió en un barrio indígena donde el comercio continuó siendo parte importante de la vida diaria.

Para principios del siglo XIX, Tlatelolco se encontraba prácticamente abandonado. La gran mayoría de sus habitantes se habían desplazado a áreas vecinas como Tepito, donde aun con el paso del tiempo, la tradición del comercio se mantuvo y se mantiene hasta nuestros días. Tepito y La Lagunilla son remanentes históricos de ese gran mercado que impresionó a los conquistadores y que convirtió a Tlatelolco en la capital comercial del imperio mexica.

 

3. El programa de educación indígena

El Colegio de la Santa Cruz de Santiago Tlatelolco —sí, ese es su nombre completo— es uno de los edificios más icónicos de la Plaza de las Tres Culturas y originalmente funcionó como un centro educativo para los indígenas. La educación integrada de conocimientos mexica y españoles floreció durante el siglo XVI bajo la batuta de Bernardino de Sahagún. Durante esta etapa, Santiago de Tlatelolco fue la institución educativa más importante de la Nueva España y el primer centro de educación superior de América.

Desafortunadamente, ni las iniciativas de educación indígena ni el colegio subsistieron por mucho tiempo. Las epidemias de viruela, la falta de interés de la corona española por mantener programas educativos para los indígenas y la muerte de Sahagún, pusieron punto final a los días de gloria del colegio.

 

4. La bendición de los camiones

¿Alguna vez te has encontrado un camión forrado de adornos florales transitando por las calles de México? Seguramente es un camión nuevo y sus dueños lo están llevando a la iglesia más cercana para que reciba una bendición e inicie su vida útil al amparo de las fuerzas del orden religioso. Esta vistosa tradición tiene sus raíces en el convento de Santiago de Tlatelolco y se remonta al año de 1574.

Sebastián de Aparicio fue un misionero franciscano que tomó en sus manos la labor de mejorar las vías de comunicación en México, haciendo los trazos de las primeras carreteras y mejorando los caminos que ya existían. Se le considera el patrono de los transportistas terrestres y pasó parte de su vida monástica en Santiago de Tlatelolco, donde inició la tradición de bendecir los vehículos nuevos. Esta tradición se arraigó en México y subsiste hasta nuestros días. De hecho, el atrio de Tlatelolco era un sitio muy socorrido por los camioneros para realizar este ritual hasta la década de los sesenta del siglo pasado.

 

5. Las ruinas bajo la modernidad

En 1960, inicia la construcción de 102 edificios sobre las ruinas de la antigua ciudad de Tlatelolco. El conjunto urbano de Nonoalco-Tlatelolco fue un esfuerzo para urbanizar una zona que había permanecido en el abandono y que sería parte de un mega-proyecto pensado por Mario Pani para erradicar el cinturón de pobreza que rodeaba al Centro Histórico de la Ciudad de México. El mega-proyecto nunca se concluyó, pero el Conjunto Urbano Presidente Adolfo López Mateos de Nonoalco Tlatelolco —a pesar de las fuertes críticas que recibió de arqueólogos de la época— se levantó sobre 95 hectáreas de valor arqueológico innegable.

Una pequeña concesión de la modernización de la zona fue el mantenimiento de una pequeña zona con edificios prehispánicos y coloniales: la Plaza de las Tres Culturas.

 

6. No se olvida

Hace 50 años la Plaza de las Tres Culturas fue el escenario de uno de los episodios más negros del México moderno. El 2 de octubre de 1968 —10 días antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos en la Ciudad de México— el Estado Mayor Presidencial organizó un ataque en contra del movimiento estudiantil que había tomado fuerza en México desde julio de ese mismo año. El mitin del 2 de octubre resultó en la muerte de más de 300 personas y volvió a manchar de sangre el sitio donde 447 años antes sucediera uno de los episodios más violentos de la conquista.