Gabriel Saldana

El pasado 12 de junio, la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró inconstitucionales los códigos civiles de las entidades en las cuales el matrimonio es entendido como la unión exclusiva entre un hombre y una mujer. Esta es una gran noticia para toda la comunidad LGBTQ de México y, sin embargo, la lucha contra la discriminación por identidad de género apenas comienza, ya que las legislaciones estatales de muchas entidades en México aún consideran el matrimonio igualitario como algo ilegal.

Todo el mundo festejó la reciente decisión de la Suprema Corte de Estados Unidos de legalizar el matrimonio igualitario en ese país. Y hay motivos para celebrar. El mundo no volverá a ser el mismo después del pasado 26 de junio y dentro de muchos años recordaremos esta fecha con el orgullo de ser una sociedad que ha progresado a pasos agigantados en términos de equidad social. Es por esto que es momento de redoblar esfuerzos, consigamos que el matrimonio igualitario sea legal en todo México. Aquí les dejo algunas razones de peso por las que deberíamos tomar este paso de inmediato.

 

  1. Porque a México le urge ser un país más equitativo.

Una sociedad equitativa es una sociedad saludable. En México la inequidad es uno de los problemas más arraigados y un factor determinante en el retraso social del país. Aunque la jurisprudencia ampara a todas las parejas que se quieran unir legalmente a nivel nacional, las normas locales siguen haciendo que el proceso sea engorroso, tardado y caro. Esto sigue siendo discriminación.

 

  1. Porque es hora de salir del closet por completo.

Tener matrimonio igualitario garantizado a nivel nacional, permite a las parejas ser reconocidas en sus derechos de manera pública y es un paso más para romper con estigmas sociales y legales (que buena falta nos hace). El matrimonio igualitario es dar la cara, es gritar a todo pulmón ¡que lo sepan tod@s!

 

  1. Porque México es un país multicultural y multi sexual.

En México la identidad de género se entiende de forma muy distinta en muchos núcleos sociales. Étnicamente encontramos ejemplos de rechazo a la diversidad sexual y otras en las que se respetan e integran las diferencias. Los zapotecas de Oaxaca, por ejemplo, reconocen el matrimonio entre hombres y la figura del muxe: un hombre homosexual, definido por algunos antropólogos como un tercer género y al interior de las comunidades, simplemente como muxes. Estos personajes desempeñan roles específicos dentro de la sociedad y la familia, habiendo lugares donde se alienta su desarrollo y matrimonio desde épocas prehispánicas.

 

  1. Porque un poquito de congruencia nunca cae mal.

México figura en tratados internacionales como firme defensor de los derechos humanos al combatir la violencia y la discriminación por orientación sexual e identidad de género. No dejemos que nuestras posturas se queden plasmadas en papelitos y firmas de reuniones con nombre rimbombantes… hagamos algo con ellas, algo que afecte nuestro día a día como sociedad y se traduzca en un país libre de discriminación.

 

  1. Porque es un proceso inevitable.

Ya son catorce los países en el mundo que reconocen el matrimonio igualitario. Holanda fue el primer país en aprobarlo y poco a poco se han ido sumando Bélgica, España, Canadá, Sudáfrica, Noruega, Suecia, Portugal, Islandia, Argentina, Dinamarca, Uruguay, Nueva Zelanda y ahora Estados Unidos. Ya va siendo hora de sumar nuestro nombre a la lista, ¿no creen?

 

  1. Porque como dijo Benito Juárez…

“El respeto al derecho ajeno es la paz”. Esta es una frase que todos en México tenemos tatuada en lo más profundo, pero parece que a veces se nos olvida su verdadero significado. Este es un buen ejemplo de lo que la frase implica y, siendo mexicanos, deberíamos comprometernos con ella y velar por su cumplimiento.