1. No todo el mezcal es oaxaqueño

Aunque todo el mundo asocia el mezcal con Oaxaca, muchos otros rincones de México son productores de este destilado de agave. En 1994, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) definió las zonas geográficas asociadas a la denominación de origen del mezcal. En esta primera legislación se incluyeron municipios de los estados de Oaxaca, Durango, Zacatecas, Guerrero y San Luis Potosí. Posteriormente se han ido sumando municipios de Guanajuato, Tamaulipas, Michoacán y Puebla. El 8 de agosto de 2018, una última ampliación del área incluida en la denominación añadió 45 nuevos municipios del Estado de México, Morelos y Aguascalientes como productores de mezcal.

 

2. La industria del mezcal hoy

El mezcal se ha consolidado rápidamente como una industria millonaria. Sólo en 2017 produjo ingresos equivalentes a casi cuatro mil millones de pesos y todo indica que se mantendrá en crecimiento constante durante los próximos años.

Aunque cerca de los centros de producción aún se puede encontrar mezcal barato y de buena calidad, una botella en el supermercado generalmente tiene un valor que ronda los 500 pesos. Este precio contrasta con lo que se paga por destilados de agave que no se producen dentro del área protegida por la denominación de origen. Sin contar con un nombre y asociaciones que los respalden, estos destilados de agave se venden por unos cuantos pesos independientemente de su calidad.

 

3. La escasez

No todo es miel sobre hojuelas con el boom de la industria mezcalera. El crecimiento en la demanda nacional e internacional ha puesto en jaque a los productores del destilado, que han tenido que lidiar con un recurso limitante importantísimo. Los agaves con los que se produce el mezcal son plantas de crecimiento lento que tardan hasta ocho años en alcanzar su madurez. Restringir el área en la que se puede producir mezcal, limita también la cantidad de plantas que pueden ser aprovechadas. Si a esto le sumamos la importancia de los agaves silvestres en la elaboración de algunos tipos de mezcal, no sólo tenemos un problema de producción, sino un potencial problema ecológico.

La medida más lógica para darle la vuelta a la escasez de plantas para la producción del mezcal sería ampliar el área protegida por la denominación de origen. ¿El problema? Esto implica incluir nuevos municipios, nuevos productores y muchos piensan que podría comprometer la calidad asociada con el producto.

 

4. La batalla por el mezcal

El pasado 28 de septiembre, varios mezcaleros y el gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat, llevaron a cabo una marcha en la Ciudad de México con el objetivo de frenar la ampliación de la denominación de origen que incluyó a municipios de Aguascalientes, el Estado de México y Morelos en agosto de este año.

Uno de los principales actores en este conflicto es el Consejo Regulador del Mezcal (CRM). Esta asociación agrupa a productores de nueve estados y actúa como organismo certificador de la bebida desde 2003. El CRM está comprometido con la contención de la denominación de origen ya que considera que los municipios que se añadieron en 2018 no cuentan con las características necesarias para ser productores de mezcal. Estas características incluyen factores históricos, naturales y humanos capaces de garantizar la calidad del mezcal y el mantenimiento de una producción estable.

La presión del gobierno de Oaxaca y el CRM terminó con la suspensión temporal de la concesión que se había hecho a los productores de Aguascalientes. Esta medida afecta actualmente a más de trescientos productores hidrocálidos.

 

5. El problema con la denominación de origen

Los productores de mezcal no tienen ninguna injerencia sobre las modificaciones al área de protección para la producción de mezcal. La denominación se encuentra completamente en manos del gobierno de México a través del IMPI. Actualmente, el CRM está pidiendo la instauración de una nueva ley que reivindique el papel de los consejos reguladores en el mantenimiento de la calidad del mezcal y que evite la extensión del área de aprovechamiento sin una estricta planeación previa.

 

6. El otro lado de la moneda

Muchos productores independientes de destilados de agave alrededor de México están en conflicto con todo lo que el CRM representa. Para ellos, el consejo actúa de forma monopólica, impidiendo que productores de otros estados se beneficien de una de las industrias que se encuentran en mayor desarrollo en todo México.

Entre los argumentos que validan la expansión de la denominación de origen del mezcal —más allá de los nueve estados contemplados por el CRM— está la idea de que la escasez de plantas de agave sólo se solucionará con una extensión del territorio aprovechable. Esta postura también hace énfasis en la diversidad cultural alrededor del proceso de producción del mezcal en distintos lugares de México y cómo esto se contrapone con el hecho de que exista un solo organismo regulador.

El CRM considera que el problema de la escasez está contemplado y que se han tomado las medidas adecuadas para mantener una producción sostenible de mezcal en los próximos años sin necesidad de expandir el área de producción.

 

7. El futuro del mezcal

A pesar de los conflictos legales y políticos alrededor del mezcal, Oaxaca sigue siendo el principal productor del destilado con 80% de la producción total. La expansión de la denominación de origen se ha frenado temporalmente, pero seguramente veremos nuevos debates con respecto a la inclusión de nuevos productores en los próximos meses y —en una de esas— hasta la promulgación de una nueva ley que regule los procesos de certificación del mezcal a nivel nacional. Mientras todo esto sucede, habrá que ver si el CRM en realidad puede mantener la oferta de mezcal a la par de la demanda nacional e internacional sin sacrificar la calidad de una de nuestras bebidas favoritas. El tiempo dirá.