Autor de la imagen: Christian Kadluba

DIFERENCIAS

Pipas vs Borghetti

Hay dos elementos diferenciadores por las que te será fácil identificar a los aficionados de uno y otro país. Entre españoles, en las gradas de cualquier estadio, los acólitos de la Roja vivirán sus triunfos o decepciones y mitigarán sus nervios, acompañados de un paquete de pipas y rodeados por sus cáscaras. De hecho, en promedio un español come aproximadamente hasta 5 kg de ellas por temporada. Si no eres español o nunca las has probado, asegúrate de tener un paquete de repuesto, ya que es sumamente adictivo y si se terminan, corres el riesgo de que lo siguiente que te lleves a la boca sean ¡tus uñas!

Por otro lado, no hay tifoso que haya ido alguna vez al Calcio sin jamás haber probado el “Borghetti” o el carajillo de partido. Es un licor de café muy característico en Italia: ¡el caffè espresso hasta en el fútbol!

El horario

Cuando se trata de puntualidad, ni españoles ni italianos se destacan por ella. Pero cuando hablamos de fútbol hay una gran diferencia, y es que mientras que los españoles esperan casi hasta el último minuto para acomodarse en sus localidades, los italianos fácilmente llegarán al estadio entre 30 minutos y 1 hora antes para vivir los prolegómenos del partido y empezar a alentar a su equipo.

“Catenaccio” vs “tiqui-taca”

Dos países, dos estilos o dos formas de entender el futbol. En España está de moda el “tiki-taka”, santo y seña del juego de la selección, basado en el juego de toque corto y la posesión y el control del esférico. Italia por su parte se caracteriza por el “catenaccio” (cerrojo) o férrea defensa, dejando la manija del partido para el oponente, para luego sorprender al contragolpe.

“Gli azzurri” vs “La Roja”

Desde luego algo por lo que se destacan las hinchadas son por sus colores y denominaciones. Pocos lo saben pero, ¿por qué los italianos, visten y son conocidos como “Gli Azzurri” (los azul celeste) si en su bandera no existe tal color? La respuesta se debe a los colores de la casa de Savoia (Saboya en español) y a su escudo de armas. Mientras, los hispanos históricamente conocidos como la Furia Roja, atienden al nombre de “La Roja” (en honor al color de su camiseta) cuando se trata de su equipo de fútbol nacional.

Cartel de favorito

Quién sabe si quizás por superstición, tradición o cultura, en un duelo en donde su equipo es tildado de favorito para llevarse la victoria, ambas aficiones reaccionan de manera diferente ante tal nominación. En España, con precaución, se acepta y se admite el favoritismo. Los tifosi aunque sean claramente favoritos de un envite, escapan de tal condición y echan balones fuera no pronunciándose con claridad.

La cruz de los aficionados

Durante las grandes citas o campeonatos, tanto aficionados italianos como españoles sufren históricamente momentos delicados que les quitan el sueño y que les gustaría poder evitar a toda costa. La hinchada de España tiene su cruz en los cruces de cuartos de final (límite histórico de la Roja en donde torneo tras torneo se desvanecían las esperanzas de toda la nación albergadas durante los 4 años anteriores). Por su parte los italianos, no quieren ni oír hablar de dirimir los encuentros desde el punto fatídico, ya que históricamente, la lotería de los penaltis ha sido esquiva a los intereses transalpinos.

La suerte es cuestión de distintos materiales

El factor suerte juega, y cuando se apela a los caprichos de la diosa fortuna, españoles e italianos lo hacen de diferentes maneras, dependiendo del material. En España se utiliza la expresión “tocar madera” mientras que en Italia se “toca hierro”.

SIMILITUDES

El síndrome del entrenador

Se suele decir que hay 45 millones de seleccionadores nacionales en España, que casi es deporte nacional. Ya sea en Italia o en España, en el palco, en tribuna o en general, si te pones cerca de alguno de los aficionados de estos países descubrirás que dentro de cada uno de ellos hay un entrenador o para el caso un seleccionador nacional. Gestos, indicaciones técnicas, charla táctica, reprimenda e inconformismo serán constantes a lo largo de todo el encuentro. Las sustituciones en el partido son de lo más criticado.

Oh Capitán mi capitán

Ambas aficiones idolatran a sus capitanes y estandartes de sus selecciones por igual. En ambos casos se trata de sus porteros, Gianluigi Buffon por Italia e Iker Casillas por España, que han representado a sus países en innumerables ocasiones ostentando cada uno el record histórico de internacionalidades.

No me chilles que no te veo

Si hay algo que caracteriza por igual a tifosi y aficionados españoles es su alto tono de voz especialmente en lugares públicos y en general todo el ruido que generan durante los encuentros. Si eso lo acompañas con un interminable número de gestos, estarás sin duda ante alguno de los hinchas de estos países.

Fanáticos y pasionales

Algunas de las características de las hinchadas de ambas selecciones son sin duda su alegría, colorido y devoción por la patria. Ríen y lloran junto a sus equipos pero sobre todo, no tienen sentido del ridículo. Italianos y españoles son pasionales y viven el fútbol intensamente no perdiendo la oportunidad de mostrarlo. De hecho, son super fans: a la camiseta de la selección, le siguen la bufanda, la peluca, el sombrero, la bandera, las gafas, la trompeta, el llavero, el pin, el mechero y un sinfín de gadgets.

Bocadillos y paninos

En el bello arte de comer, tanto italianos como españoles son maestros. Antes o después de los partidos o entre medias, pero siempre comer. La rivalidad de los países vecinos se extiende culinariamente a los manteles entre la típica tortilla de patata en España y la pizza en Italia, aunque dicha batalla tiene su punto de encuentro en los clásicos bocadillos o paninos, siempre presentes en los campos, sin los que no sería lo mismo ir al fútbol.

El baño de los campeones

Ningún triunfo es completo si no hay agua de por medio. Tanto los aficionados españoles como los tifosi, celebran las victorias de sus equipos pasados por agua, bañándose en las fuentes de la plaza que se tenga más a mano.

Al final la culpa siempre es del de negro

Lejos del respeto profesado en culturas como la inglesa, cuna del fútbol, la figura del árbitro para italianos y españoles es un blanco fácil durante los partidos, erigiéndose siempre en protagonista y culpable para ambas aficiones. Decisiones dudosas, inoportunos cortes de balón durante los partidos o simplemente alguien a quién culpar por la derrota de su equipo, el colegiado es la diana preferida de los improperios de tifosi y españoles por igual.

Aficionado molesto con el árbitro. Autor de la imagen: David