Autor de la imagen: Edwin Guerra

Agarra un guajolote vivo, tómalo de las piernas, póntelo arriba de la cabeza o debajo del brazo y baila con él.

Con eso ya eres un maestro del baile del guajalote. En algunas bodas de la ciudad la tradición se mantiene, pero el pavo vivo se sustituye por un muñeco de peluche. No estoy segura de qué es más divertido para ver, pero supongo que el pavo prefiere la segunda opción.

 

 “Pero no le digas a mi corazón, mi dolido y roto corazón”.

Aunque otros clásicos de los 80 y los 90 mantienen su lugar en las playlists de las bodas oaxaqueñas, tan pronto como se escuchan las primeras notas de la versión en español de Achy Breaky Heart, toda la gente se levanta a bailar. Jóvenes, viejitos, señoras, señores, niños y niñas se saben a la perfección los pasos de esta coreografía.

 

Se puede escuchar la fanfarria del desfile de bodas desde muy lejos.

Autor de la imagen: Henry Merino

La banda de música retumba, los cuetes truenan y, cuando te asomas a ver lo que está pasando, lo primero que ves son dos marionetas de novios de tres metros de altura bailando por la calle. Un enorme globo gira detrás con los nombres de la pareja escritos en grande. La procesión de la boda, con mujeres vestidas tradicionalmente y bailando con canastas de flores en la cabeza, los sigue de cerca. No necesitas invitación para ver estos desfiles. Si te quedas en el centro el suficiente tiempo un sábado, ¡es muy probable que tengas suerte!

 

No solo en las bodas griegas se rompe la vajilla.

En las bodas Istmeñas (el Istmo es una región al sur de Oaxaca), las mujeres y hombres bailan con jícaras de barro que luego rompen a pocos metros de los pies de los novios, después de haber hecho un deseo y de haberles dado dinero para su luna de miel.

 

Las dos palabras con ‘m’ con la misma importancia que ‘matrimonio’ son mole y mezcal.

Ninguna boda en Oaxaca está completa sin ellos. Cuando una pareja ya lleva tiempo de novios, muchas veces la gente pregunta «¿cuándo vamos a  comer mole?», es decir, ¿cuándo es la boda?.  El mole es una rica salsa hecha a base de chiles que se sirve sobre carne (ojalá no sobre la carne del pobre pavo bailarín), y casi siempre es el platillo principal en una boda oaxaqueña (¡Si hasta tiene su propia cumbia!). Oaxaca también es la tierra sagrada del mezcal y es imposible ir a una boda en donde esta bebida ahumada no fluya sin cesar.

 

Las mujeres bailan  con una piña en el hombro.

Es que están recreado el famoso  baile “Flor de piña”, aunque muchas veces la piña que es muy pesada se sustituye por un globo amarillo adornado con papel verde en la parte superior.

 

¡Que no se te olvide tu sleeping por si quieres tomarte una siestecita!

En Oaxaca las bodas duran muchísimo tiempo. Y esto es, sin dudas, lo más divertido. Unas duran hasta la madrugada pero otras, en particular las de las comunidades afuera de la ciudad, pueden durar hasta varios días. Así que si te invitan a una boda en Oaxaca, asegúrate de que vayas llena de vitalidad para la fiesta.