1. Es reflejo de la resistencia de un pueblo

Los wixárika son una de las comunidades más antiguas y reconocidas de los 68 pueblos indígenas que existen en México. Habitan en el Gran Nayar, una región serrana que comprende territorios de cuatro estados: Durango, Nayarit, Jalisco, y Zacatecas. En el residen coras, nahuas, o’dam y los wixaritari (plural de Wixárika).

Es un pueblo tenaz. Su forma de ver e interpretar el mundo, su cultura y sus rituales han sobrevivido a los embates de la conquista, la piratería y el plagio. De igual forma, se encuentran en lucha permanente por su derecho a existir y a mantener Wirikuta —una de sus zonas sagradas más importantes en el estado de San Luis Potosí— lejos de las manos de compañías mineras. Una forma de adentrarse a su cultura es mediante la riqueza de sus creaciones artesanales.

 

2. Es más que un adorno

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La artesanía wixárika va más allá de lo ornamental. Se caracteriza por ser funcional y por utilizar elementos de la vida diaria, como canastas, instrumentos musicales, ropa, esculturas, morrales, máscaras y joyería. Ya sea para venta o con propósitos sagrados, todo lo que confeccionan es una ofrenda a sus deidades y nos muestra la forma en la que se relacionan con ellas. Algo que distingue a sus creaciones es su colorido de alto voltaje, que no es casual. Las tonalidades plasmadas son el conducto por los cuales comunican a los miembros de su comunidad —y a la humanidad— los mensajes de la divinidad, resultado del conocimiento adquirido durante las ceremonias de peyote.

 

3. Es resultado de una conexión con los dioses

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Junto con el fuego, el sol, el venado y el maíz, el peyote (Lophophora williamsii) es sagrado para este pueblo originario. El hikuri —como también se le conoce— es un cactus que crece exclusivamente en ciertas regiones desérticas de México, entre las que destacan San Luis Potosí y Nayarit.

El peyote es una planta mística de propiedades psicoactivas, su uso es ritual, medicinal y es vital en las ceremonias espirituales y chamánicas. Es la forma en la que los wixaritari unen el mundo terrenal con el divino. Cada año este pueblo realiza ofrendas y danzas para solicitar al peyote mantener la vida del mundo, así como salud y sustento para su pueblo.

Se estima que los wixaritari han hecho uso del peyote desde hace por lo menos dos mil años y aunque no existen datos precisos, tanto en su cultura como en el imaginario colectivo, se considera que han estado ligado al hikuri eternamente.

 

4. Por su colorido y belleza

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La materias primas empleadas para crear los intrincados diseños que conocemos son la lana, el algodón, la manta, la cera y la chaquira. Las cuentas de kuka (chaquira) no sólo proporcionan colorido y belleza; también simbolizan el agua y se les encuentra un parecido con el maíz, que también fuente de vida. La chaquira decora dos de los elementos más importantes de la cultura wixárika: las jícaras para recolectar el hikuri y la joyería, que es usada por hombres y mujeres por igual. Otros pueblos como los purépecha, otomíes, nahuas, tarahumaras y cucapá también emplean esta técnica artesanal con frecuencia.

 

5. Posee una simbología profunda

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Recordemos que este arte comunica el encuentro entre dioses y humanos. En él abundan las imágenes de la naturaleza, animales y otros símbolos con un significado específico para la cosmogonía wixárika. En sus creaciones nada es azar. Estos son algunos de los elementos más comunes asociados con sus expresiones artísticas:

– Águila: puede tener de una, hasta cuatro cabezas. Según el investigador Johannes Neurath, representa la búsqueda de visiones o el don de ver, pues dicha ave se mueve en la parte más alta del cielo y, por lo tanto, puede verlo todo. Posee una posición privilegiada que facilita la comunicación entre el marakame (chamán), el universo y sus deidades.

– Venado: otro ser medular de su identidad, el venado representa el espíritu guía que los condujo a Wirikuta (el corazón del mundo); creador del maíz y el peyote. Se le conoce como el salvador de este pueblo, ya que les ofreció el cactus sagrado que mitiga el hambre y el cansancio.

– Flecha y jícara: la primera representa al género masculino, debido a que se usa para cazar y por ser un objeto que penetra. La segunda simboliza lo femenino, donde se deposita la vida, pues en ella se transportan semillas, agua o peyote.

– Ojo de Dios: simboliza los puntos cardinales, sirven para ver y entender lo desconocido, es un símbolo de protección que se usa durante las peregrinaciones para que quien lo porte se concentre en el presente. Cada color posee un significado, el morado representa la vida del hombre, el azul el color de la lluvia y el blanco posee un doble significado, las nubes y la muerte.

– Lagartija: quizás a nosotros nos parezcan pequeñas e insignificantes, pero para ellos es la encargada de cuidar al abuelo fuego. Sus patas señalan cada uno de los punto cardinales, por lo que es una guía. También tiene conexión con el sol, ya que son asiduas a la compañía de sus rayos y su calor.

– Fuego: de acuerdo a la cosmovisión wixárika, el fuego es mucho más antiguo que el sol y representa a una de sus deidades principales. Sin él, ninguno de los otros elementos existiría.

– Hikuri: presente en cada uno de sus diseños, el peyote une a la tierra con el universo y ofrece una comunicación directa con los dioses. Quien lo consume tendrá visiones que le darán sabiduría y podrán ser transformadas en arte.

 

6. Su elaboración tiene una complejidad como pocas

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Al ser la comunicación entre dos mundos, los artesanos peregrinan para obtener el consentimiento de los dioses e inician un largo proceso que incluye: diseño, tejido, o pegado de los cristales uno por uno. La creación de su artesanía apenas se ha alterado desde su origen y se transmite de una generación a otra, algunos se inician desde la infancia, ayudando a realizar pulseras y objetos pequeños; posteriormente, se enfocan en diseños más complejos como los collares, que requieren hasta tres días para su elaboración.

 

7. Representa a México en el mundo

Aunque hay una gran variedad de fiestas y tradiciones que representan a México en el extranjero, el arte wixárika es uno de los más reconocidos y apreciados a nivel mundial. En 2014, Vans lanzó una línea de calzado y tablas de skate basados en el arte wixárika, y lo mismo han hecho Converse y New Balance. Estos diseños han llegado hasta la semana de la moda en Nueva York, así como al Consejo Mundial de Boxeo, ya que un cinturón fue adornado con 40 mil cuentas por el artista Luis de la Cruz López. Cemex y Jarritos también han forrados sus productos con sus diseños, incluso, el dueto Daft Punk ha portado cascos con diseños de esta cultura.

Una de las obras más importantes fue el mural obsequiado a Francia por el gobierno mexicano. Este mural tiene más de dos millones de chaquiras y se puede ver en la estación de metro Palais Royal-Musée du Louvre desde 1997.

En 2010, un Volkswagen de 1990 fue decorado por ocho artistas indígenas. El Vochol está cubierto por más de dos millones de chaquiras y es el resultado de más de 9 mil horas de trabajo. Esta instalación ha fascinado a Estados Unidos, Alemania y Bélgica por igual.

 

La belleza y colorido de estas creaciones son reflejo del alma de un pueblo y la base de su economía, piénsalo la próxima vez que estés ante sus productos y quieras regatear. Ya sea en un pequeño puesto a ras del piso o en alguna galería internacional, las tradiciones de este pueblo nos conectan con nuestras raíces y son una oportunidad para experimentar el misticismo en la vida cotidiana.

Si quieres conocer más sobre la cultura Wixárika puedes ver gratuitamente el documental Huicholes: Los Últimos Guardianes.