1. La mejor experiencia de esquí de todo el continente

Foto: Tourism Whistler/Justa Jeskova

Empecemos por definir por qué Whistler es mejor que tu destino favorito para practicar deportes de invierno. Aquí hay dos montañas —el Monte Whistler y el Monte Blackcomb— con más de 33 kilómetros cuadrados de pistas señalizadas de esquí para todos los niveles. No importa si nunca has pisado la nieve o si recorres rutas de dos diamantes negros antes del desayuno, Whistler tiene opciones de esquí para todos. Explora las montañas y mejora tus habilidades con lecciones de esquí y snowboard con algunos de los mejores intructores en el ramo.

 

2. Las mejores vistas no requieren esfuerzo

Foto: Tourism Whistler/Justa Jeskova

Las góndolas y las aerosillas que te llevarán de la Villa a la cima de las montañas son una experiencia en sí mismas. La Peak 2 Peak Gondola une las cimas de las dos montañas y es el teleférico más alto y largo del mundo. Desde sus 436 metros de altura y alrededor de tres kilómetros de longitud tendrás las mejores vistas del valle. Y si quieres sumarle puntos a la aventura, puedes esperar uno de las góndolas plateadas con fondo de cristal y ver Whistler como solo las aves lo habían visto.  

 

3. Desciende por la montaña sin usar esquís

Foto: Tourism Whistler/Justa Jeskova

¿Quieres descender del Monte Whistler a toda velocidad pero aún estás aprendiendo a andar en esquís? En Whistler encontrarás paseos en tirolesa que te permitirán volar por entre los bosques invernales de Whistler. Es una actividad para toda la familia que te llenará de adrenalina, pero que también te permitirá conocer más sobre la majestuosa naturaleza de la Columbia Británica. El bosque lluvioso de la costa canadiense es uno de los ecosistemas menos extendidos del planeta y caminar en plataformas por lo alto de sus antiguos árboles es la mejor forma de disfrutarlo. 

 

4. ¿Quieres más velocidad? Ni un problema

Foto: Tourism Whistler/Blake Jorgenson

El Whistler Sliding Centre te permite experimentar lo que se siente ser un deportista de alto rendimiento a bordo de un trineo de alta velocidad. Whistler fue la sede de los Juegos Olímpicos de Invierno en 2010 y su pista de trineos de velocidad es la más rápida del mundo. Aquí podrás experimentar lo que se siente superar los cien kilómetros por hora a bordo de un trineo tipo skeleton o bobleigh. Si eres de los que se aburren en la montaña rusa, tal vez aquí encuentres tu próxima actividad extrema favorita. 

 

5. Hora de explorar un poco

Foto: Tourism Whistler/Justa Jeskova

Los alrededores de Whistler están llenos de paisajes invernales que te dejarán con la boca abierta. Lagos congelados, bosques nevados y planicies alpinas te esperan apenas sales de la Villa de Whistler. Podrías internarte en la naturaleza para descubrir estos paisajes a pie, pero ¿no te gustaría más hacerlo en una motonieve? En Whistler encontrarás tours en motonieve perfectos para disfrutar en familia o en pareja. Es una gran oportunidad para explorar la naturaleza de forma novedosa y divertida. 

Foto: Tourism Whistler/Justa Jeskova

Si los vehículos motorizados no son lo tuyo, hay muchas más formas de explorar la naturaleza alrededor de Whistler como raquetas de nieve, esquí a campo traviesa, trineos tirados por perros o paseos en trineo. Hay kilómetros y kilómetros de rutas esperando a que decidas cómo vas a recorrerlas.  

 

6. Adrenalina para todas las edades

Foto: Destination BC/Rick Collins

Incluso los más pequeños de la familia pueden tener una buena dosis de aventura en Whistler. Qué tal te suena deslizarte con la familia por los distintos toboganes del Tube Park, un parque invernal en el que lo único que necesitas para divertirte es una llanta y un poco de impulso. Hay líneas exclusivas para niños —de tres años en adelante— y otras un poco más rápidas para los adultos. Se vale quedarse aquí todo el día.  

 

7. Consiéntete un poquito después de tantas aventuras

Foto: Tourism Whistler/Justa Jeskova

El Scandinave Spa es la mejor forma de terminar con un día lleno de adrenalina en Whistler. Relájate un rato en sus albercas exteriores estilo finlandés rodeadas por un paisaje que parece salido de un cuento y continúa con un masaje revitalizante. Enjuaga y repite todo lo que quieras. Tantas aventuras ameritan un poco de indulgencia. 

Después de un gran día de aventuras puedes relajarte y cenar en uno de los muchos restaurantes de Whistler. Puedes elegir desde restaurantes con ambiente familiar hasta cenas de lujo. Camina por la Villa de Whistler para hacer tus compras, o simplemente disfruta de la vista y las luces de la villa.

 


Este artículo es patrocinado por Tourism Whistler.