Crédito: Janet Jackey

1. Chapulines

Cuando visité Oaxaca por primera vez, la idea de comer chapulines me daba asco. Sin embargo, ahora me compro una bolsita cada vez que voy al mercado. Los puedes comer con guacamole o sobre una tostada o directamente de la bolsa, como si fueran papitas. Son una deliciosa botana con un toque de chile y sal y por si no fuera poco, están llenos de proteínas.

 

2. Huitlacoche

El huitlacoche es esencialmente un hongo gris que crece sobre el maíz. Mmmm… ¿Ya se te antojó? Aunque se escucha (y se ve) bastante feo, en realidad es una exquisitez que se puede comer en quesadillas, sopas o como guisado. Definitivamente tiene un sabor muy original, casi dulce y fermentado pero descubrirás que después de probarlo, vas a querer más.

 

3. Fruta con chile

Así como con los chapulines, cuando vi por primera vez la fruta que vendían en la calle cubierta de chile y limón, la idea no se me hizo para nada atractiva. Pero ahora me encanta. Hay algo que tiene el chile que compensa lo dulce de la fruta y hace que el sabor sea toda una sensación. Uy, ¿y el limón? Pues como es un antibacteriano natural, por lo menos sé que la fruta está libre de gérmenes.

 

4. Salsa de Hormigas Voladoras

Cada año después de las lluvias, las chicatanas, u hormigas voladoras, invaden Oaxaca. Mi primer año aquí fue una batalla ya que cientos de ellas invadieron mi departamento. Después de matar a muchas de ellas, descubrí que son un manjar y que la gente las colecta para venderlas o para hacer una salsa especial. Lo único que necesitas hacer es atraparlas (bueno, la verdad no es tan fácil), cocinarlas sobre un comal, molerlas y añadir sal, ajo, agua y claro, chile. Toma una tortilla, embárrala de salsa y ¡a disfrutar!

 

5. Salsa de Chocolate

El mole negro es famosamente hecho con chocolate; pero aunque el chocolate llega a ser solo uno de sus alrededor de 30 ingredientes, sigue teniendo un lugar vital en este platillo. ¿Alguna vez pensaste que le ibas a poner salsa de chocolate a tu pollo? Pruébalo y descubrirás por qué este platillo ha sido tan popular por cientos de años.

 

6. Helado de tuna

La fruta del cactus en México se llama tuna. Esto hace que llegues a ver una que otra cara confundida en el puesto de los helados cuando los extranjeros angloparlantes se tratan de imaginar a qué sabe un helado sabor a tuna (tuna es atún en inglés). Aunque no es tan inusual como lo sería un helado de atún, el helado de tuna sigue siendo bastante exótico. Tiene un sabroso y dulce sabor con una textura parecida al pepino y como helado, es refrescante y delicioso en un día soleado de verano.

 

7. Sal de Gusano

Está bien, esto no es comida como tal pero esta sal hecha de gusanos molidos con chile siempre va con el mezcal. Toma una rebanada de naranja, espolvoréala de sal de gusano, chúpale el jugo y toma tu trago de mezcal, ¡Delicioso! La mayoría de la gente se come esta sal sin saber que está hecha de esas pequeñas criaturas que viven sobre la planta del maguey. He visto a varias personas sorprenderse cuando por fin se dan cuenta de lo que significa la palabra ‘gusano’.

 

8. Escamoles

La más rara la dejé para el final. Larva de hormiga, o como a veces se le describe cariñosamente, caviar de insecto. La larva se obtiene de la planta de maguey y se vende a un precio merecedero de todo un caviar. Si la idea te da asco, solo imagínate que te estás comiendo un taco de piñones ya que su apariencia es muy parecida. Su sabor es similar a algún tipo de nuez pero su textura se asemeja más a la del queso cottage. ¡Pruébalo y verás!


 

Este artículo fue publicado originalmente en inglés el 17 de noviembre de 2014.