El canal de Panamá, obra de ingeniería que imaginaron españoles, intentaron hasta el fin de sus fuerzas (y de su dinero) los franceses y finalmente, con la ayuda de mano de obra de muchas partes del mundo, construyeron los estadounidenses, es una vía de navegación que atraviesa el istmo de Panamá uniendo el mar Caribe con el océano Pacífico.

El proyecto francés (1881-1889), encabezado por Fernando de Lesseps, no llegó a buen puerto debido a múltiples razones: enfermedades, falta de planificación, mala administración, equipamiento inadecuado… Pero sobre todo por la obstinación que tuvo De Lesseps de construir un canal a nivel en lugar de uno por esclusas. Sin embargo, los años de trabajo de los franceses se tradujeron en valioso aprendizaje que los estadounidenses supieron aprovechar para llevar al canal de Panamá a buen puerto.

Estos son algunos detalles curiosos que la historia de los franceses en el istmo nos dejó:

1. La idea de las esclusas existió siempre

Cuando Fernando de Lesseps, tras su triunfo con el canal de Suez, planteó su proyecto de construir un canal a nivel por Panamá, surgieron varias voces detractoras, entre ellas las del Barón Godin de Lépinay, cuyo plan alternativo incluía la construcción de dos represas, una en cada vertiente, lo que propiciaría la creación de un lago artificial al que se accedería por medio de esclusas. En pocas palabras, su diseño incluía todos los elementos básicos que luego utilizaron los estadounidenses para la construcción del canal.

Si tan solo De Lesseps no hubiese sido tan obstinado, ni tenido tanto carisma y poder de convencimiento, tal vez la suerte de los franceses hubiese sido otra y otro gallo hubiese cantado en Panamá… nunca lo sabremos.

2. Se intentó recortar gastos comprando el Ferrocarril de Panamá (spoiler: no fue buena idea)

Como las obras de construcción trajeron consigo la necesidad de transportar grandes cantidades de suministros, de tierra y rocas producto de la excavación, De Lesseps decidió cotizar el uso del existente Ferrocarril Transístmico. Al hacer números se dio cuenta de que el uso diario del tren para el traslado de carga iba resultar tan exageradamente costoso que la mejor opción que se le ocurrió fue comprar el Ferrocarril de Panamá.

Y aquí se empezaron a esfumar los fondos del proyecto, porque la transacción le costó $25,000,000, casi un tercio de su presupuesto.

3. Unas 20,000 personas murieron por malaria y fiebre amarilla

Gran parte de los problemas que enfrentó el proyecto francés se debió “a la fiebre y muerte”, es decir, a la malaria y a la fiebre amarilla, enfermedades que diezmaron la vida de cerca de 20,000 personas en el istmo. Lo curioso es que –y por absurdo que nos parezca hoy en día– en aquel entonces se creía que estas enfermedades eran provocadas por vapores tóxicos que salían de la tierra recién excavada expuesta al aire. Es decir, de acuerdo con las creencias de momento, estaban acorralados por estos efluvios malignos.

4. Las soluciones contra las enfermedades no hicieron más que extenderlas

Como mencioné anteriormente, aún se desconocía que estas enfermedades mortales eran transmitidas por mosquitos, por lo que, involuntariamente, el propio personal sanitario potenció el número de muertes por malaria y fiebre amarilla. ¿Cómo?, se preguntarán. Pues resulta que en los predios de los hospitales se sembraban diversas variedades de plantas y flores. Para proteger los cultivos de las hormigas se les ocurrió la idea de construir canales alrededor de los cultivos y llenarlos con agua, canales que rápidamente se transformaron en criaderos de mosquitos.

Y ese no fue el único error que cometieron. Para mantener alejados a los insectos, dentro del propio hospital, bajo las camas de los enfermos, decidieron colocar palanganas con agua. Es decir, si no entrabas con alguna de esas enfermedades, era prácticamente seguro que la contraerías en el hospital.

El pánico que se generó era tal que la gente prefería mantenerse alejada de las casas de salud, lo que motivó que muchas defunciones por estas enfermedades y por otras causas no se registraran.

5. El proyecto tuvo seis directores generales en cinco años

Seis fue el número de ingenieros que ocuparon el cargo de Director General del proyecto entre 1883 y 1888. Algunos fallecieron, otros vieron su salud gravemente quebrantada y otros no soportaron la pérdida de sus familiares a cargo de las desconocidas enfermedades tropicales.

6. El fracaso de la construcción del canal era un tema de amplio debate entre los franceses, quienes lo llamaron el “Caso de Panamá”

Hmm, me suena familiar esta denominación. Este caso llevó a juicio a varios funcionarios de la compañía, entre ellos Fernando de Lesseps y su hijo Charles, quienes fueron acusados de fraude y malos manejos.

7. Gustave Eiffel iba a ser el salvador

Cuando finalmente decidieron cambiar el plan a la construcción de un canal de esclusas (basados en el diseño de Lépinay), fue Gustave Eiffel, autor de la torre Eiffel de París, el ingeniero designado para construirlo.

Tristemente, llegados a este momento, ya nadie creía en el proyecto, lo que se tradujo en falta de financiación y obligación de venta, oportunidad que sin pestañear aprovecharon los estadounidenses, y lo demás es historia.

8. Bono: el souvenir panameño de Gauguin

Paul Gauguin, el pintor postimpresionista cuyo trabajo sirvió de influencia a la obra de artistas como Picasso y Matisse, vivió en Panamá durante la construcción del canal francés. Su paso por Panamá fue fugaz. Llegó aquí buscando el paraíso, su concepción del paraíso, pero no lo encontró, así es que se fue a otras tierras, aunque se dice que el recuerdo de Panamá nunca lo abandonó porque la enfermedad que lo mató la contrajo en este pequeño istmo tropical.